14. Rob Roy.

4886 Words
- Las fotografías que recibieron...- Declan inició con absoluta calma-efectivamente, son reales- admitió sin rastro de culpabilidad. Y Susan no pudo evitar la satisfacción que sintió al escuchar semejante confirmacion de la boca de su hermano; la comisura de sus labios se elevó apenas, un destello de triunfo anticipado que intentó disimular bajando la mirada hacia sus manos. - Lo que desconozco- continuó él ignorando la complacencia de su media hermana- es quién tuvo la osadía de tomarlas o con qué intención decidió enviarlas, acompañadas de esa nota tan.... ridícula e infantil- Aarón se removió en su asiento cuando sintió la mirada de Declan sobre ellos- sin embargo, por ahora eso no importa, ya me encargaré en su momento de averiguarlo y hacer que el culpable pague.... pero más allá de eso, lo que realmente me parece lamentable de este asunto- prosiguió acercándose al borde de la mesa- es que hayan invadido mi privacidad y la de Ellie- el nombre de la joven resonó en la sala como un eco inesperado, pero fue Susan a quien se le borró la sonrisa, transformándose en un gesto de preocupación que contuvo apretando los labios, mientras su hijo se mordió el labio inferior, tragando grueso y evitando ver a su madre directamente, pues sabía que su tío los tenía en la mira- porque deberian de saber que el nombre de la mujer con quien pase la noche es Ellie- repitió él, sin apartar la vista de su incomoda familia- pero no es mi amante... ni una aventura ocasional. Los murmullos estallaron de inmediato, instintivamente casi todos se inclinaron hacia adelante en sus asientos; las expresiones confundidas, contrariadas e incrédulas no se hicieron esperar, en tanto Richard miró a su hijo con el ceño fruncido confundido por el hecho de que su hijo, en más de 3 años, no había tenido alguna relación y mucho menos mostró interes amoroso por alguna mujer. Sin embargo, Declan parecía estar disfrutando las reacciones que sus palabras provocaban, y con sorprendente dominio, apoyó las manos en el borde de la mesa, asegurándose que todos lo mirasen solo a él. - El estatuto interno número catorce- dijo con claridad jurídica impecable- especifica que queda prohibida cualquier relación íntima o de tipo afectivo entre directivos y empleados cuando dicha relación se considere temporal, casual o pueda representar un conflicto de interés derivado de su inestabilidad o carácter circunstancial- indicó aunque ya todos sabían que esa era su exacta redacción- pero, el mismo estatuto tambien establece que cuando la relación sea estable, consensuada, comprobablemente seria y no interfiera con las responsabilidades laborales de ninguna de las partes, el caso deberá presentarse ante Recursos Humanos o a este consejo, según lo amerite. Por instinto, Susan se adelantó lentamente hacia la mesa, con una mirada de sospecha, que comenzaba a crecer preocupandola seriamente, y en definitiva no estaba preparada para lo que su medio hermano estaba por revelar. - No hubiera querido anunciarlo así, por supuesto- admitió Declan irguiendose lentamente, sin perder el contacto visual con nadie- pero dadas las circunstancias no me queda más alternativa que reconocer que tengo una relación sentimental con Ellie Bradshaw.... una camarista de este hotel. Esa simple y última frase cayó como una bomba sobre Aarón y su madre, la mujer abrió los labios titubeante, como si tuviera mucho que decir pero no encontrara las palabras pertinentes que no la traicionaran. Su hijo, en cambio, parecía haberse quedado sin aire y con la mirada fija en su tío; mientras Richard observaba a Declan con un desconcierto que intentaba ocultar tras una expresión severa; en tanto Greg giró su silla completa e intempestivamente hacia su amigo, esperando escuchar una explicación a lo que todos percibían como una completa locura, o quizás una ridícula broma. - Mi intención- prosiguió Declan ignorando el sobresalto que provocó- era darle a mi relación con Ellie el respeto que merece, informar primero a mi padre, como corresponde, y luego a nuestro círculo más cercano para evitar rumores e interpretaciones malintencionadas, evitar...esto, desgraciadamente... - continuó clavando brevemente la mirada en su media hermana apenas un segundo antes de recorrer al resto de los presentes- alguien decidió invadir nuestra privacidad y utilizar mi relación como un arma para manipular, tergiversar y exhibir algo que no les pertenece y hacerlo de una forma tan baja que no puedo describirla de otro modo más que como criminal. Y sin ningún afán por ocultar su desagrado por la desgastante situación en la que se encontraba, por primera vez desde que había iniciado la reunión el semblante de Declan se transformó, con el ceño fruncido y los labios apretados, curvados ligeramente de lado, acentuando su aversión. - Así que, ya que forzaron mi mano, no me queda más alternativa que presentarles formalmente a mi prometida, la señorita Ellie Bradshaw- concluyó señalando la puerta de la sala de juntas. Y en ese instante todos, sin excepcion, voltearon con atención hacia la entrada, y si bien la confusión era el sentimiento general, brevemente fue sustituida por la expectativa y curiosidad que generaba la mujer que llevó al rígido Declan Ellsworth a transgredir todos sus principios. Sin embargo, para Susan y Aarón implicaba mucho más, la presencia de la joven y lo que sea que le haya contado a su ahora supuesto prometido, podría ser un problema para ellos, pues sus intenciones de eliminar a Declan de la presidencia, empezaban a jugarles en contra. Y al igual que todos los presentes, madre e hijo centraron su atención en la enorme puerta que tardó en abrirse, primero apareció la secretaria de Declan, quien se recargó contra la madera, dándole paso a Ellie. Y los peores temores de Susan y Aarón se confirmaron, era ella, la joven que habían usado, drogado y llevado hasta la cama de Declan estaba ahí, aparentemente serena, con ese elegante conjunto de twedd Chanel color beige, perfectamente entallado, que contrastaba con su cabello corto, ligeramente rizado en las puntas, un maquillaje sutil que apenas lograba disimular el temblor que amenazaba con exponerse en sus labios, y aún así, sostenía la compostura con una dignidad sorprendente. Aarón quedó totalmente descompuesto y por mero instinto volteó a ver a su madre, cuyo rostro palideció, acompañado de un ligero temblor en las manos que tuvo que ocultar apretando los puños a los costados de sus piernas mientras el labio inferior le temblaba, pues cualquier rastro de triunfo anticipado había desaparecido gracias a una simple empleada. - Adelante- Declan invitó a Ellie extendiendole la mano, sin embargo, su mirada estaba en Susan y las reacciones que ya había previsto en ella. Y, como era de esperarse, Ellie no pudo moverse de su sitio, solo era capaz de mirar a Aarón, sintiéndose avergonzada y profundamente triste por lo que él pudiera estar pensando al verla allí; y más aún, por las circunstancias en las que había llegado a esa sala de juntas, ahora como la prometida de su tío, de Declan Ellsworth, cuando hacía menos de una semana, ellos todavía eran novios. - Cariño!- la firme voz del hombre la obligó a voltear. Declan ya la miraba fijamente y aunque su rostro trataba de mantener la aparente amabilidad, sus ojos se oscurecieron y su entrecejo se endureció. Y a pesar del nerviosismo, el miedo y el dolor, Ellie no tuvo más alternativa obligarse a dar el primer paso, entrando a un lugar que exudaba tensión por doquier. La joven avanzó con pasos medidos, casi contenida, aunque a cada uno de ellos se le notaba el peso del momento, pues sabía que todas las miradas estaban sobre ella, pero una en particular le causaba dolorosos estragos, la de Aarón. Él no dejaba de mirarla fijamente, con reproche, como si en verdad fuera el único traicionado en esta historia, pero sobre todo la miraba con coraje, con rabia, cada rasgo de su rostro era una evidencia suficiente del rencor que el verla ahí le despertaba. Y Ellie no pudo sostenerle la mirada, la joven bajó el rostro de inmediato, sintiendo cómo ese simple gesto confirmaba para Aarón todo lo malo que había pensado de ella, y eso le dolió, más de lo que debía. Aun así, siguió caminando hasta colocarse al lado de Declan, quien la tomó suavemente de la mano izquierda y, sin prisa, depositó un beso calculado en el dorso, en apariencia un gesto elegante, íntimo pero estratégicamente visible; porque al hacerlo, la luz alcanzó el anillo de compromiso que ella portaba en su dedo. Y la joya fue el golpe final, pues contrario a lo que la pantomima exigía, Declan había elegido una sortija de estilo clásico y elegante, elaborada en oro blanco, coronado por un prominente diamante rosado de corte cojín, rodeado por un halo cuadrado de pequeños diamantes pave engastados en dos hileras, simplemente un anillo imposible de ignorar. Y por supuesto que Susan lo notó, al igual que su hijo, ambos miraron fijamente la reluciente joya antes de intercambiar miradas rápidas, desconcertadas y llenas de confusión. Mientras el resto del consejo murmuró apenas, incapaces de descifrar lo que presenciaban, en tanto Richard y Greg miraban fijamente a la pareja, a la espera de alguna otra explicación. - La noche del evento del hotel- sentenció Declan con absoluta serenidad- le pedí matrimonio a Ellie, de ahí surgen las fotografías que recibieron- aquello generó una ola de murmullos contenidos. Pero fue Alan, quien, más cauto que el resto, entrecerró los ojos antes de intervenir. - Están hablando de....una relación formal? Declan no parpadeó siquiera, simplemente pasó su brazo con naturalidad alrededor de la cintura de Ellie, atrayéndola hacia él, sin embargo la joven no pudo evitar tensarse de inmediato; por lo que él, sin dejar de mirar al consejo, presionó discretamente con los dedos sobre su costado, como un recordatorio de que debía mantener la compostura. - Sí, eso somos y lamentablemente, se enteraron del peor modo posible.... de la forma más corriente, vulgar, inapropiada y ventajosa que alguien pudo concebir, aunque no los culpo por intentarlo....- y sus ojos se deslizaron hacia Susan, que se removió en su asiento- pero aquí estamos.....felizmente comprometidos!!- y tras aquella última frase, giró la cabeza para mirar a la joven, indicándole con un gesto que había llegado el momento para que lo confirmara. Ellie abrió la boca, dispuesta a obedecer lo acordado, pero simplemente no pudo, no porque no quisiera, sino porque la forma en que Aarón seguía mirándola, con aquella mezcla inquisitiva y agresiva que le provocó un nudo en la garganta le volvió imposible emitir el más mínimo sonido. Afortunadamente para ella, no hizo falta, el joven fue incapaz de contenerse, se levantó de golpe, arrastrando la silla con un chirrido que cortó el aire, provocando que la atención cambiará de dirección. - Eso es una maldita mentira!!!- estalló gritando, rojo de ira. Todos se volvieron hacia él, con el desconcierto y la confusión reflejado en el rostro, mientras su madre palideció al notar que estaba tan fuera de sí, que era capaz de revelar la verdad de lo que fraguaron por seis largos meses. Y fue Declan el único que ni siquiera pestañeó ante el estallido de Aarón, solo giró el rostro hacia él, tan lentamente, que parecía que su reacción había llegado justo a tiempo. - Mentira?!- preguntó con suavidad, como si en verdad quisiera entenderlo- a qué te refieres exactamente, Aarón? La voz de su tío lo hizo reaccionar, el joven se enderezó lo suficiente. Desgraciadamente para él, ya había llamado la atención de todos como para dar una simple excusa, solo pudo ladear el rostro hacia su madre, buscando su ayuda. - Creo que mi sobrino esta muy ansioso por participar en esta junta- intervinó Declan con avidez para evitar que Susan interviniera a favor de su hijo- y no lo culpo.... así que si tienes algo que decir.....este es el momento, quieres compartir algo con nosotros?- el hombre ladeó la cabeza estudiándolo con detenimiento- o acaso sabes algo que nosotros no?, en ese caso.... todos aqui podríamos estar muy interesados en escucharlo. Aarón solo pudo apretar los labios arrepintiéndose de su arrebatada reacción; sin embargo, en ese punto de la reunión no tenía más alternativa que decir algo, cualquier cosa pues todas las miradas estaban puestas solo en él. - Vamos, sobrino- añadió con un matiz de burla educada aunque ansioso por lo que pudiera confesar sin querer- quizás tú conoces mi vida amorosa mejor que yo mismo. El joven abrió la boca, pero Susan reaccionó antes de que pronunciara una palabra, sujetandolo del brazo con fuerza, con la intención de obligarlo a sentarse, pese a su evidente resistencia. - Mi tesoro solo quiso decir que....- la mujer forzó una sonrisa tiesa- que suena increíble..... bueno, nadie sabía de la existencia de esta joven..... como comprenderán es algo que resulta increíble para todos y francamente no entiende por qué mantuvieron algo así en secreto. Susan clavó la mirada, dura e inquisitiva, primero en Declan y luego en Ellie, que seguía evadiéndola, por lo que él volvió su atención hacia la joven a su lado, y con un gesto de fingida suavidad, la tomó de la barbilla, obligándola a mirarlo. - Tal vez eso pueda explicarlo mejor mi hermosa prometida- dijo con un tono casi tierno, pero que no le daba espacio para negarse. Ellie tragó saliva, pues ahora era ella el objeto de todas las miradas pesadas, expectantes y exigentes de los presentes, y aunque intentó hablar su boca estaba muy seca, la garganta le dolía, y su voz simplemente no salió. Pero Declan no estaba para juegos, por lo que disimuladamente, ejerció presión con los dedos en la cintura de su prometida, lo que fue más que suficiente para advertirle que debía hablar. - Fui yo....- la joven se tensó aún más, pero sabía que ya no tenía ningúna otra alternativa, e inhaló hondo, reuniendo el poco valor que le quedaba- yo pedí que no lo hiciéramos público todavía.....porque tenía miedo de las.....de las acusaciones o de que....- instintivamente desvió la mirada hacia la mesa- de que pensaran que Declan estaba jugando conmigo por ser una simple empleada. El murmullo en la mesa se reavivó, mientras Declan la miraba fijamente, con cierto reproche pues ese no era el discurso que habían acordado. Y aunque, por un segundo, se le tensó la mandíbula, se obligó a tragar la molestia, forzando una sonrisa pues la función debía continuar. - Y bien.....no van a felicitarnos?- preguntó Declan con una ironía tan delicada que casi sonaba cordial. Richard quedo boquiabierto, mientras su mirada se dividía entre su hijo y su ahora prometida, intentando comprender la ridícula situación que estaba viviendo. - Estás hablando en serio, Declan?- y finalmente su voz se dejó escuchar con obvia incredulidad- … es una empleada del hotel- afirmó sin intención de ofender. Sin embargo, Ellie sintió el rubor quemarle la nuca y bajó la cabeza, tragándose la humillación con amargura, afortunadamente para ella, Declan intervinó con la intención de no permitir que la denigraran de esa manera, no cuando su padre era el menos indicado para hacer esa clase de comentarios. - Tal vez es un gusto heredado- replicó con el semblante endurecido. - Oh....no, no, no.....- Richard comprendió la gravedad de sus palabras, aunque el gesto llegaba algo tarde- no, no....no me mal entiendas pequeña.....no lo quise decir así- se excusó adelantándose un poco en su asiento. Pero Ellie fue incapaz de levantar la mirada, intentando ocultar su llanto, al sentirse tan cruelmente humillada. Ya era suficiente el hecho de tener que someterse a Declan, para tener que escuchar como los dueños del hotel menospreciaban a sus empleados. - No?, seguro?!- Declan arqueó una ceja, sin elevar la voz, consciente de la reacción de su acompañante- porque justo así sonó.... y me parece que eres el menos indicado para hacer ese tipo de comentarios. - Lo lamento- admitió su padre de inmediato, pasando una mano por su rostro como si quisiera borrarse la torpeza- lo sé, y lo lamento, Ellie, de verdad lo lamento- insistió, inclinándose más hacia ella- no quise decirlo de esa manera.....realmente me disculpo, eso no fue apropiado, no quise..... menospreciarte, no es malo que seas una empleada y por supuesto que no me importaría que mi hijo y tú tengan una relación.....es solo que me parece increíble dados los.... antecedentes de......Declan- y en efecto, si algo había dejado en claro el hombre es que jamás se involucraria con una empleada del hotel, al menos no después de las amargas experiencias de las que fue testigo. - Mis antecedentes?! vaya!!!!- exclamó con sarcasmo e ironia- interesante forma de disculparte!!!! - Pues si, disculpa mi sorpresa- reclamó Richard con más severidad al tener que soportar la acidez con la que su hijo siempre lo trataba, a pesar de sus sinceras disculpas- y no es porque ella no sea suficiente- el hombre volteó hacia Ellie, intentando que la joven lo mirara- sino porque tú siempre.....dejaste muy claro que jamás cruzarías esa línea, que no repetirías errores ajenos. - Y aún así la crucé- respondió sin avergonzarse- pero a diferencia de otros hombres de nuestra familia.....esto para mi no es una aventura, no es el desliz de una noche, que dejara......consecuencias- una indirecta muy clara hacia Susan- es una relación formal, a pesar de que te cueste creerlo por missss...."antecedentes". Richard tragó saliva, evidentemente no era el momento para ahondar más en asuntos familiares, aunque eso no borraba el hecho de que ya todos supieran de la ríspida relación que padre e hijo tenían. - Como digas- repuso antes de dirigir su atención hacia la joven que hacía todo lo posible por no desmoronarse ahí mismo- lo lamento, Ellie..... lamento lo que dije- concluyó con honestidad para evitar más confrontaciones. Pero no fue suficiente para ella, sus ojos seguían llenos de lágrimas, que trataba de contener mordiéndose el labio inferior; y esa incomodidad basto para que el ambiente cambiara y todos, a excepción de Aarón y Susan, se sintieran un tanto despreciables. Por alguna extraña razón, Declan sintió el impulso de reconfortarla, tal vez fueron las palabras tan inoportunas de su padre o el modo en que su presencia se volvió pequeña, pero por un breve instante se odió; e instintivamente tomó la mano de Ellie guiandola hacia sus asientos, con la única intención de que la joven dejara de ser el centro de las furtivas miradas. Y contra todo pronóstico, le ofreció la silla, como un caballero o mejor dicho, como se suponía debía actuar un hombre enamorado, y aunque Ellie pareció dudosa, al final acepto. - Creo que esta reunión ya no tiene sentido....- Declan intervino deseando cerrar la innecesaria reunión que se estaba volviendo demasiado incomoda para todos, mientras tomaba asiento al lado de su prometida- y dado que la moción que nos trajo hasta aquí ahora es risible..... - Por supuesto que no- interrumpió Susan sin rastro de cordialidad- el consejo merece una explicación, merece saber por qué ocultaste tu relación, cuándo es que se conocieron o cómo es que decidiste proponerle matrimonio a esta mujer de la que ninguno tenía conocimiento, incluyendo a nuestro padre!!- exigió con el semblante tan rojo que solo demostraba lo molesta que se encontraba y lo mucho que se esforzaba en ocultarlo. Pero no consiguió que Declan perdiera la compostura, en realidad, parecía más sereno de lo que cualquiera en la sala habría esperado. Un contraste inquietante, sobre todo para Susan, quien no lo dejaría pasar tan fácilmente, y menos cuando de ello dependían sus desmedidas ambiciones. - Ahora mi vida privada es materia de discusión para este consejo?, acaso debo contarles como la conocí?- preguntó con aparente ligereza- cuando nos besamos por primera vez?, o cuántas veces hemos dormido juntos?!- pero el cuestionamiento no iba dirigida hacia Susan sino a su padre, un llamado implícito a ponerle un alto a los avances de su media hermana. - Declan tiene razón, a nadie de este consejo se le ha juzgado por asuntos meramente personales, y si continuamos intentando averiguar más de lo que nos compete, solo quedará claro que el objetivo es mi hijo.... y no el supuesto incumplimiento de un estatuto que, según dicen, podría afectar la imagen del grupo. - No creo que la prensa esté de acuerdo- amenazó Susan a pesar de sus intenciones de hacerlo parecer un comentario más. Declan giró lentamente la cabeza hacia ella, apoyando una mano en el respaldo de la silla de Ellie, demostrando que su supuesta prometida tenía su total apoyo, mientras le dedicó a Susan una sonrisa tan cortés como peligrosa. - No te preocupes por eso, de la prensa me encargaré yo- sentenció con una tranquilidad desesperante- y también de quienes intenten usar esas fotografías que.... tan.... tontamente alguien se atrevió a tomar- el hombre inclinó un poco más la cabeza, sin dejar de mirarla- créeme, Susan- y la suavidad de su voz hizo contraste con la amenaza implícita- no me temblará la mano. La mujer tragó saliva, obligándose a sonreír con aprobación, aunque sus dedos se cerraron con fuerza sobre el borde de la mesa. - Y me parece que ahora si la junta ha terminado, no?- y con la mirada, Declan recorrio la mesa con curiosidad, deteniéndose con especial gusto en el rostro desencajado de su media hermana y el enfado en Aarón- lo pregunto porque, según recuerdo, el estatuto que citaron aplica únicamente en caso de una relación casual, y.....- tomó la mano de Ellie, elevándola apenas- lo nuestro, como pueden ver, no entra en dicha definición, y sería contradictorio sancionar una relación formal bajo un precepto diseñado para evitar aventuras de oficina. La sala volvió a hundirse en un silencio incómodo, los miembros del consejo se miraron entre sí, intentando entender qué procedía ahora que las circunstancias fueron aclaradas. - Creo que..... efectivamente, no hay razones para continuar con la junta bajo las actuales circunstancias- Alan intervinó con calma, ajustándose las gafas. Pero Susan no estaba de acuerdo, la mujer se levanta de inmediato, como impulsada por el instinto de supervivencia y el coraje de saber que su anhelado triunfo se le escapó de entre sus manos sin que pudiera hacer nada al respecto. - Incumplió la regla de todas formas- escupió con rabia intentando aferrarse a algún resquicio legal que evitara que su medio hermano se saliera con la suya- y esta "supuesta" relación no cambia que.... - Lo que se ha expuesto deja claro que la relación no es casual- Alan la interrumpió con calma, tratando de que el lamentable espectáculo terminara- y el estatuto es muy específico en ese punto, Susan, sin embargo…- el hombre miró a Declan y luego a Ellie- es cierto, el estatuto.... aún aplica. Declan ladeo la cabeza, intrigado por semejante aseveración, pues él conocía a la perfección cada estatuto y por supuesto que era lo suficientemente inteligente para apegarse a cada uno de ellos y evitar perder lo que tantas lágrimas le había costado a su mamá. - En qué sentido?- cuestionó intentando no arrebatarse. - La cláusula permanece en vigencia si la boda no llega a concretarse- Alan aclaro con firmeza aunque sin perder la serenidad necesaria- en seis meses asumirás el cargo de presidente del consorcio, en ese tiempo estaras bajo mi supervisión, debemos comprobar que realmente se trata de una relación genuina y no de una fachada para eludir sanciones.... en cuyo caso, deberemos discutir nuevamente tu destitución. Cada palabra era clara e inevitable, y efectivamente, no se trataba de algo tan simple como aseverar que tenían una relación, no cuando todo un patrimonio estaba en juego. - En ese improbable panorama- Declan apenas y sonrió pero habló con un tono tan obediente que resultaba infantil- me ceñiré a lo que el consejo ordene, como siempre lo he hecho. Susan se hundió de nuevo en su asiento, la sonrisa ya le empezaba a provocar un dolor en el rostro, pero no podía insistir o levantaría más sospechas. Muy a su pesar necesitaba mantener un bajo perfil, si pretendía continuar con sus intenciones de destituir a Declan como futuro presidente del corporativo. - Entonces esta junta ha terminado- aseveró Richard golpeando su bastón contra el piso, pero en esta ocasión fue un gesto mucho más amable y hasta complacido- creo que nos veremos pronto en una boda!!!- invitó con una inesperada satisfacción. La tensión finalmente se rompió por completo y una oleada de felicitaciones llenó la sala, los consejeros estrecharon la mano de Declan, algunos murmurando que “por fin” el heredero sentaba cabeza, mientras otros evaluaban a Ellie, como si intentaran descifrar su utilidad en la jugada. - Vaya muchacho.....si que me diste una buena sorpresa- Richard se abrió paso entre los consejeros con su bastón, acercándose a la pareja con una mezcla de orgullo y desconcierto- no puedo negar que necesitaba esto, una noticia así..... esto mueve las cosas en la dirección correcta. - Sorpresa agradable o alarma encubierta?!- Declan arqueó apenas una ceja, mientras se expresaba con ese tono seco que siempre usaba con su padre, ese que había nacido de años de roces, reproches y constantes discusiones, pero Richard solo resopló, aunque no con molestia, sino con algo parecido a impaciencia paterna. - No empieces, no ahora.... ya habrá tiempo para tus ironías- sentenció, levantando un dedo en modo de advertencia antes de concentrarse en Ellie- porque yo si debo saber cómo ocurrió todo.....TODO.... no pienso quedarme con un simple “nos enamoramos”. - Pues sería una versión bastante eficiente- replicó Declan, sin esfuerzo por suavizar la ironía. - Eficiente, sí.... pero insuficiente- el hombre mayor apretó los labios, como si siguiera dudando de la historia- así que organizaremos una cena, lo más pronto posible para conocer todos los pormenores y no acepto evasivas- pero semejante invitación provocó que el corazón de Ellie diera un vuelco, detalles, justo lo que no podía dar. - Señor Ellsworth.....- susurró la joven bastante insegura, sin embargo, Richard la interrumpió con un gesto amable, casi cálido. - Richard, por favor, de ahora en adelante soy Richard- el hombre sonrió, aunque sus ojos mostraban cierta preocupación- y nuevamente quiero disculparme por..... ya sabes, por mis palabras anteriores- la joven bajó la mirada, todavía sintiendo el peso de aquellas palabras que ni siquiera había merecido. - No tiene que disculparse- murmuró, aunque lo decía más por supervivencia que por convicción. - Claro que debo, no fue la forma correcta de expresarme..... pero entenderás mi sorpresa, la que estoy seguro, pronto tendrá satisfacción- y sin importar su aparente amabilidad, Declan sabía que su padre no se había tragado la historia, no completamente y esa invitación no era más que su forma elegante de exigir respuestas- y otra vez, lo lamento.....- finalizó antes de girarse hacia Greg que seguía sin entender qué había sucedido, pero acompañó al patriarca fuera de la sala esperando poder interrogar a su amigo más tarde. Las felicitaciones continuaron, así poco a poco cada uno de los presentes se marchó hasta que solo quedaron Susan y Aarón. La mujer se levantó con esa gracia impecable que tanto la caracterizaba y se abalanzó sobre Ellie en un sorpresivo abrazo lleno de falsedad. - Que noticia tan inesperada!- entonó con una dulzura empalagosa, mientras besaba su mejilla, pero sus manos se cerraron sobre los hombros de la joven con tal fuerza que sus uñas se clavaron en su piel a través de la tela, causandole un ligero dolor- nunca imaginé que fueras tan..... conveniente- susurró en su oído con veneno envuelto en aprecio- espero que entiendas lo que significa formar parte de esta familia. Ellie solo asintió, su pecho se oprimio, mientras la culpa se clavó en su corazón, inocentemente todavía creía que le había fallado a Aaron y que la reacción de Susan era perfectamente entendible y justificada, puesto que todo era su responsabilidad. Finalmente Susan se alejó, y fue el turno de su hijo para aproximarse, lo suficiente para quedar frente a Ellie. Aarón se quedó a un par de pasos de distancia con una sonrisa cortesana dibujada en los labios, una mirada amable; pero con una intención cruel en su rostro. - Ellie, cierto?!- preguntó como si en realidad fuera la primera vez que oía su nombre, provocando que ella agachara aún más la cabeza, evitando el contacto visual a toda costa- una empleada, quien lo diría, no?!- continuó mirando a Declan con burla pero no pudo ocultar el enfado que sentia hacia el hecho de que ese hombre cambió por completo la jugada que les tomó tanto tiempo llevar a cabo- creo que en esta familia deberíamos tener más cuidado con las empleadas.... al parecer suelen ser una peligrosa debilidad. Ante lo que Ellie no pudo responder, su cuerpo volvió a hacerse pequeño y una lágrima resbaló por su mejilla sin que pudiera evitarlo, pero la crueldad en las palabras de Aarón aumentaron el remordimiento. - Felicidades por la boda, espero que este compromiso resulte tan....fructífero como lo esperan- Aarón no dijo más, simplemente se retiró con absoluto control, sin volver la vista atrás. Finalmente Ellie y Declan se quedaron solos, en el más absoluto silencio, sin ser capaces siquiera de mirarse; sintiendo la incomodidad de dos personas conscientes de que, si bien habían ganado una batalla, ahora estaban atrapados en una pantomima que tendrían que llevar hasta las últimas consecuencias.
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