13. Boulevardier.

4534 Words
El día de la junta finalmente llegó y aunque poco se sabía de lo que sucedería, el ambiente en el hotel se sentía tenso y extrañamente silencioso, como si cada una de las personas desde la camarista hasta Richard Ellsworth supieran que todo pendía de un hilo. Y así era, incluso Greg llegó apresuradamente a la oficina de su amigo 15 minutos antes de que la reunión iniciará, asustado y preocupado de no haber visto a Declan en casi dos dias. - Maldición Declan!!- exclamó exaltado, apresurándose al escritorio dónde su amigo parecía guardar la hora en total tranquilidad- hasta que te dignas aparecer!!, dónde diablos estuviste metido?... Richard estuvo como loco estos días.... gritaba y amenazaba a todo mundo.... incluso aseguró que iba a quemar el hotel!!- sin embargo, Declan ni siquiera se inmutó apenas y soltó una breve risilla antes de girar el rostro hacia el ventanal- siquiera me estás escuchando con un carajo?!- le reclamó al notar la indiferencia con la que el hombre recibía las noticias- entiendes lo que está pasando aquí o ya no te interesa nada de esto?! Pero la reacción de su amigo, fue exactamente la misma, solo volteó a verlo con una peculiar sonrisa y con tanta calma que resultaba exasperante. - Entiendo lo que está pasando.... pero no tienes nada de que preocuparte, todo está bajo control. - Bajo control?!- repitió Greg con ironía ante lo que Declan asintió con suficiencia- están a punto de destituirte como futuro presidente y entregarle todo a Susan y a su maldito escuincle!!!....y tú estás aquí, así- lo se le señaló de arriba abajo con una mano, en un gesto desesperado- como si te estuviera hablando del color de las sábanas!! - Tranquilo!- Declan giro aún más su silla para quedar de frente a Greg- ya te dije que todo está bajo control!! - Maldición Dec....- su amigo gritó un tanto desesperado, jalándose el rostro con ambas manos- estás escuchando lo que te estoy diciendo?!.... estas a punto de perderlo todo, la junta directiva esta decidida a destituirte y tu maldita hermana ya se siente la futura presidente..... si entiendes la gravedad de eso? Y sin importar la urgencia de sus palabras, el hombre solo sonrió, como si ver a su amigo en semejante estado fuera un espectáculo digno de admirar, mientras jugaba con el bolígrafo entre sus dedos. - Te interesa, al menos, una mierda?!- insistió Greg, avanzando hasta el escritorio con pasos firmes, incrédulo ante tanta calma, arrancándole el bolígrafo de las manos- si entiendes lo que está pasando?, esto se va a ir al carajo, al mismísimo CAÑO!!!!- desgraciadamente Declan mantenía ese extraño voto de silencio y esa serenidad antinatural que crispaba los nervios de Greg- Declan, maldición- repitió, esta vez con un tono más bajo, casi suplicante- dime por favor que no estarás realmente pensando abandonar todo esto y entregárselo a tu hermana, porqué sabes lo que sucedería verdad?, años de tradición familiar se irían al carajo!!! y tú.... tú sigues aquí, sentado, viendo por la ventana como si estuvieras esperando la puesta de sol. - Entiendo perfectamente lo que está pasando- respondió al fin, con esa voz calmada que solo servía para irritarlo más- pero ya te lo dije, no tienes nada de qué preocuparte..... todo está bajo control. Greg estaba a punto de lanzar otro reclamo pero justo en ese instante finalmente reparó en la sonrisa de suficiencia que Declan tenía como tatuada en el rostro y que conocía de sobra, pues la había visto muchas veces cuando el hombre cerraba un trato ventajoso. - Ya tienes un plan, verdad?- dijo con media sonrisa que aún se debatía entre la preocupación y la tranquilidad- por eso te perdiste estos días?- cuestionó dejándose caer en la silla con demasiada lentitud- ya estás tramando algo, cierto?- repitió ante la falta de respuesta a sus preguntas- por favor dime que así es.....por favor!!- pero la ansiada respuesta de nueva cuenta fue elududa, Declan ladeó otra vez su silla, y junto las manos frente a su pecho mientras elevaba la barbilla con orgullo y mantenía esa mirada predadora que, para quienes lo conocían, sabían que auguraba peligro- con un carajo Declan, qué vas a hacer?- exigió Greg ya impaciente. - Nada.... - Nada?!- su amigo se adelantó hacia el escritorio, recargando sus antebrazos en el mueble- no les vas a dejar el camino libre a la araña y a su tesoro, cierto?! - Por supuesto que no- indico con una exasperante y fria calma. - Y entonces?.... porque te juro que no te entiendo, la situación es complicada y si tienes un plan dímelo por favor.... solo necesito saber que esto no se va a terminar así!!, mi familia también invirtió dinero en este hotel y si vas a renunciar a todo.... avísame para retirar mi capital, no quiero perderlo todo porque Susan no tiene ni puta idea de cómo dirigir un hotel!! - No vas a perder nada! Desde luego que no era la respuesta que Greg quería escuchar, sin embargo ante la pasividad de su amigo decidió respirar hondo y averiguar sobre sus intenciones de una forma más serena. - Ok....y entonces.... qué vas a hacer?!- repitió con contenida impaciencia. - Aprovechar los errores- Greg lo miró con el ceño fruncido y ladeó el rostro, lo que basto para que Declan se compadeciera de él y decidiera, sin una pizca de prisa, aclarar lo indispensable- aprovechar la impaciencia de quienes que me tendieron esta trampa.... se adelantaron, forzaron los tiempos y no dejaron que su propio plan creciera lo suficiente.....- y su mirada se volvió más precisa y fría, al grado que su rostro se endureció totalmente- ahora jugaré con ese error y cambiare la apuesta. Su amigo guardó silencio, no lograba entender del todo cómo es que Declan podría cambiar una resolución que, prácticamente, era una sentencia absoluta. Pero no hubo tiempo para más averiguaciones, en ese momento el teléfono sonó y sin necesidad de contestar ambos hombres supieron que el momento había llegado. Declan se levantó acomodándose el saco con una calma inquietante, imitado apenas por un torpe Greg que a pesar de la revelación no lograba compartir esa tranquilidad. - Es hora- indicó Declan dejando que el teléfono siguiera sonando y se encaminó directamente hacia la puerta de su oficina, mientras su amigo lo seguía un par de pasos atrás sin más alternativa que confiar en él. En la sala de juntas principal ya se encontraban todos los involucrados, los seis miembros de la junta directiva ocupaban un solo costado justo en medio de la mesa, encabezados por Alan Foster, acompañado de dos hombres más y tres mujeres, y todos sin excepción mantenían un semblante rígido y molesto, con miradas duras, dedos inquietos sobre la mesa o mandíbulas tan tensas que delataban que aquella reunión no era una más en la agenda. Richard se colocó en la cabecera, pero al igual de rígido que los demás, con la mano tan apretada sobre el mango del bastón, que los nudillos se le habían puesto blancos; demostrando lo nervioso y enojado que se sentía, pues sus ojos no dejaban de moverse entre los directivos, intentando anticipar cuál de ellos podría estar en su contra. Y en la otra punta de la mesa, casi enfrentados directamente, se encontraban Susan y Aarón; ambos intentaban mantener una compostura impecable, pero la satisfacción se les escapaba por cada poro, era obvio en la forma en que la comisura de los labios lucía ligeramente levantada, con esa respiración contenida que delata que ya se sentían ganadores antes de tiempo, y una mirada que confirmaba que estaban muy seguros y confiados, quizá demasiado. El ambiente entero era una mezcla espesa de tensión, expectativa y juicio silencioso, que se notaba en el aire, en la forma en que nadie hablaba, en cómo todos observaban esperando el siguiente movimiento. Y fue en medio de ese ambiente casi asfixiante que Declan entró, seguido muy de cerca por Greg; su paso no se aceleró ni un poco, no había prisa o duda, simplemente caminó con la misma seguridad de siempre y como si todos los presentes estuvieran allí para escucharlo. Su amigo, en cambio, llevaba los hombros tensos y el ceño fruncido, claramente consciente del nido de víboras en el que estaban a punto de sentarse. Declan se detuvo junto a su lugar en la mesa, observó a la junta con una serenidad que contrastaba brutalmente con el resto, ni la hostilidad contenida, ni las miradas inquisitivas, ni la arrogancia mal disimulada de Susan y Aarón parecían afectarlo; era el hombre más tranquilo en la sala y ese detalle, justamente ese, hizo que varios intercambiaran miradas preocuoadas. Richard observó fijamente a su hijo, y su actitud tan relajada que parecía desafiarlo, provocando que el pobre hombre apretara aún más el mango de su bastón mientras Declan y Greg se sentaban a su derecha, uno tan calmado como ansioso el otro. Mientras los seis miembros de la junta se mantuvieron rígidos, observándo cada movimiento de los recien llegados, hasta que tomaron asiento y, por un instante, nadie fue capaz de emitir el menor sonido; hasta que Susan rompió la quietud. - Creo que....antes de comenzar- dijo con una suavidad perfectamente calculada- deberíamos reconocer lo lamentable que resulta haber llegado a este punto- Richard apretó más los labios, y algunos directivos intercambiaron miradas, incómodos, en cambio Declan simplemente la observó, sin parpadear- es doloroso- Susan suspiró con dramatismo y entrelazó sus manos sobre la mesa, adoptando un tono impregnado de pesar- encontrarnos aquí por una situación que, sinceramente, jamás debió escapar de nuestras manos, y ya que lamentablemente fuí yo quien tuvo que denunciar el hecho....- bajó la mirada como si le costara pronunciarlo- es mi deber tomar la palabra e informar ante todos la situación en la que mi hermano, equivocadamente, decidió involucrarse, pasando por encima de los lineamientos que rigen esta empresa desde su fundación. Una de las directivas frunció el ceño, claramente molesta, no por la situación en sí, sino por el afán de protagonismo de Susan, que pasaba incluso por encima del papel que le correspondía a Alan, quién no tuvo más alternativa que dejarla seguir, observandola con un aire endurecido. - Todos sabemos que el hotel ha necesitado estabilidad, prudencia y una conducción clara, al ser un imperio tan importante como el nuestro- Susan siguió hablando, con un autoridad que solo provenía del hecho de que ya se auto designaba como heredera- sin embargo, decisiones tomadas a la ligera y una falta de compromiso evidente con la responsabilidad que se le otorgó como futuro presidente.... - la mujer hizo una pausa dramática remarcando aún más su falso pesar- nos han puesto en entredicho como empresa... y por mucho que me duela decirlo- prosiguió, mirando a los demás como si buscara complicidad- Declan ha ignorado las normas internas, las reglas más básicas y, peor aún, afecto la confianza que todos aquí depositaron en él, y esto...- volvió a observar detenidamente a todos a su alrededor- nos obliga a actuar. Greg resopló con frustración, pero se contuvo antes de reprocharle unas cuantas verdades a Susan, en cambio Declan no movió ni un solo músculo, su actitud seguía siendo exactamente la misma que cuando llegó a la sala. - Esta junta extraordinaria fue convocada, para que se pueda discutir y decidir si el liderazgo de mi hermano es el adecuado, por el bien de la empresa, de nuestros empleados, y del legado que nuestra familia- la mujer soltó un suspiro largo casi teatral- y créeme, Declan, nadie aquí quería llegar a esto. Las miradas de los seis directivos se endurecieron, no contra Susan, no del todo, sino contra la carga de lo que había dicho y aun así, Declan mantenía esa misma expresión tranquila e inamovible, permitiéndole a la mujer seguir jugando su papel de hermana dolida. - Esta no es una reunión para señalarte por capricho, es una reunión para corregir tu falta de juicio... antes de que se lleve al hotel por delante- Susan moduló su tono volviendolo aún más solemne y consternado, un acto que evidentemente nadie le compraba- nunca pensé que tendríamos que convocar una junta de emergencia por algo tan...básico- y deslizó una mirada hacia Declan, casi piadosa- pero creo, al igual que todos los presentes, que los lineamientos que rigen esta empresa no son opcionales, no lo han sido para ninguno de nosotros y, sin embargo, fue mi hermano quien decidió quebrantar uno de los pilares más estrictos y fundamentales....aquí no se trata de opiniones personales, no- recalcó colocando las manos una sobre otra con elegancia ensayada- se trata de profesionalismo, de ética, del respeto hacia una institución que sostiene a cientos de familias.....el lineamiento que prohíbe cualquier tipo de relación íntima con una empleada no existe por capricho.... existe para proteger la integridad del hotel, la seguridad de nuestros trabajadores y la transparencia de todas nuestras decisiones y lo que él hizo- prosiguió con un tono que intentaba sonar doloroso, pero solo transmitía satisfacción- no solo cuestiona su juicio, sino que expone a la empresa a riesgos innecesarios: demandas, favoritismos, rumores, inestabilidad y sabemos lo que ocurre cuando los límites se cruzan.... por eso existen las reglas y mi hermano.... lastimosamente, las ignoró de forma deliberada, por eso estamos aquí, para evaluar las consecuencias de esa decisión, para valorar si un heredero que no respeta los lineamientos más elementales puede seguir representando al hotel o si...... lamentablemente el liderazgo debe cambiar de manos- exclamó con vanidad mal disimulada- y sé que no es fácil, para ninguno de nosotros, nadie queria estar en esta posición, pero....uhum.... el deber siempre debe estar por encima del lazo familiar, es lo que mi padre siempre nos enseñó- concluyó mirando a Richard con una sonrisa que parecía mostrar orgullo por los principios que el hombre les había inculcado, pero su padre no correspondió al gesto, en cambio la miró de forma fría y dura, consciente de las verdaderas razones que la habían traído hasta aquí. - Un discurso muy elocuente, y una interesante reflexión, Susan- comentó Declan inclinando ligeramente la cabeza hacia ella, con una cortesía neutra que se sentía burlesca- especialmente eso que mencionaste....“sabemos lo que pasa cuando se cruzan los límites”- el hombre entrelazó las manos sobre la mesa, sin apartar la mirada- pero tienes razón- aseguró llamando la atención de todos a su alrededor que jamás esperaron semejante respuesta y menos de él- todos sabemos muy bien lo que pasa cuando se transgreden los límites, algunos más que otros.... después de todo, hay ejemplos muy...cercanos- y eligió la palabra con marcada intención- que demuestran cómo una relación entre un m*****o del personal y alguien con poder puede resultar muy beneficioso sobre todo si se sabe sacar provecho, no? Susan apretó los labios, la vergüenza le tiñó las mejillas, y aún así trató de mantener la espalda recta, pues si algo detestaba es que le recordaran su origen y cómo había llegado a formar parte de la familia a pesar de las negativas de Richard, quien sin importar que fuese su primogénita nunca la consideró una verdadera heredera al imperio. - Pero no te preocupes.... no estamos aquí para discutir esos ejemplos, que ya generaron bastante discusión en su momento- Declan esbozó una sonrisa educada, casi amable, pues sabía que sus intenciones habían llegado fuerte y claro. - Efectivamente- Susan logró recomponerse lo suficiente para mantener la sonrisa diplomática que solía usar en situaciones sociales, y simplemente se aclaró la garganta, fingiendo elegancia, aunque sus dedos todavía temblaban ligeramente- entonces- continuó con una voz que pretendía firmeza- como ya mencioné, se trata de un asunto que… lamentablemente, no podemos ignorar... una regla tan básica e importante como esta fue creada con el único propósito de proteger el nombre de la empresa y su estabilidad financiera, más aún cuando- hizo una pausa bajando la mirada como si verdaderamente le doliera mostrar lo que tenía frente a ella- cuando hay pruebas tan claras e irrefutables. Con un suspiro cuidadosamente calculado, tomó la carpeta gruesa que descansaba frente a ella, lista para abrirla y exhibir su contenido ante todos, incluso intentó verse afectada e indignada, como si aquello fuera un peso moral y no una herramienta, pero apenas sus dedos tocaron la solapa, Declan levantó una mano con serenidad. - No es necesario que muestres nada, Susan- la mujer se detuvo sorprendida por la repentina interrupcion, sin embargo, el hombre continuó, con una voz tranquila pero inapelable- Alan ya las vio- indicó con un leve movimiento de mano hacia el director que evitó hacer contacto visual- mi padre también, y, por supuesto, yo tengo perfecto conocimiento de lo que implican esas fotografías. Un murmullo incómodo recorrió la mesa, Susan apretó los labios molesta por el hecho de que no se le permitiera ridiculizarlo públicamente, pero no cedió; la mujer retomó el aire y volvió a hablar, intentando recuperar el control. - Afortunadamente- insistió, tratando de sonar profesional- esas imágenes llegaron primero a mis manos y no a la prensa, porque creo que todos podemos imaginar lo desafortunado y dañino que eso habría sido para la empresa. Greg resopló con desprecio, Richard cerró los ojos un segundo irritado; en cambio Declan, se recargó en su asiento con absoluta calma, cruzando un tobillo sobre la rodilla. - Sí, claro......un verdadero alivio-respondió con sarcasmo- hubiera sido terrible, menos mal que llegaron a ti- agregó con una suavidad llena de veneno La mitad de la mesa percibió la verdadera intención obligando a Susan a tragar saliva, consciente de la ironía, pero Declan le sostuvo la mirada sin alterarse, como si acabara de hacer un comentario perfectamente lógico, cuando todos sabían que acababa de insinuar el objetivo detrás de esas “pruebas”. - Tienes razón- admitió con amargura- es preferible que nos ahorremos los detalles incómodos, por supuesto que si ya conocemos su contenido, estarán de acuerdo conmigo en que la situación que enfrentamos es sumamente riesgosa.... no es así Alan? Y con una sonrisa dirigió toda su atención hacia el presidente de la junta, quien se aclaró la garganta aceptando que había llegado el momento de discutir las acusaciones de Susan. - En efecto- comenzó, apoyando los antebrazos sobre la mesa con seriedad- nos guste o no, los lineamientos existen y todos los que formamos parte de esta mesa hemos firmado el código de conducta. incluyendo a Declan- Alan lo miró sin dureza, pero con la firmeza del deber- aquí no hay excepciones. Richard apretó los dientes anticipando que el cambio era inevitable, mientras Greg se cruzó de brazos, irritado con el tono de consenso que adquiría la acusación. - Y si bien este... incidente- Alan continuó, aunque la palabra le resultó desagradable- es desafortunado, nos corresponde evaluarlo con imparcialidad, para actuar según lo que dictan las normas del hotel, por el bien de la empresa y de todos los que dependen de ella- Susan asintió rápidamente, casi ansiosa, como si buscara apoyo visual, el que nadie le ofrecía. - Exactamente- añadió ella con un suspiro lleno de satisfacción- no estamos aquí porque queramos, sino porque debemos, mi hermano rompió un lineamiento fundamental y debemos tomar medidas. Por un instante, el silencio se sintió absoluto, mientras todos observaban a Declan, esperando alguna reacción, negación, rabia, excusas, cualquier cosa que pudiera evitar el inminente final, pero él solo acomodó el reloj en su muñeca con tranquilidad, como si la conversación fuera una pérdida de tiempo menor. Y ante la falta de respuesta, Alan no tuvo más alternativa que proseguir, con esa dignidad vieja y pulida que sólo tienen los hombres que han visto demasiadas generaciones tropezar con los mismos errores. - Declan....quiero enfatizar que tú estabas plenamente consciente del lineamiento, después de todo, es algo que lleva muchos años, algo que fue necesario por.... - Por las indiscreciones de varios miembros de la familia y de la directiva- lo interrumpió el hombre sin darle respiro, dejando caer las palabras como una acusación directa. E instintivamente, movió la mirada hacia su padre y luego hacia dos de los consejeros varones ahi sentados, no dijo nombres y no tuvo que hacerlo, pues los tres bajaron la cabeza al mismo tiempo, como si el peso de los años, de los rumores y de las facturas ocultas les hubiera caído encima de golpe. - Sí- Alan admitió con tono ceremonioso- esas indiscreciones fueron, en efecto, la razón principal para establecer dicha regla y también lo fueron las… consecuencias, consecuencias que resultaron bastante costosas de resolver en su momento- y la inmediata respuesta de Declan fue una estruendosa carcajada ante semejante afirmación. - Una forma muy elegante de referirse a los hijos ilegítimos que tuvieron que mantener por debajo de la alfombra, Alan. La sala entera se tensó, Susan apretó los labios hasta convertirlos en una línea delgada, y uno de los consejeros tosió como queriendo borrar el sonido de la palabra “ilegítimos” del aire, pero Declan sólo apoyó el antebrazo sobre la mesa, con la calma de quien se canso de los eufemismos. - En fin- continuó- esto no es necesario, todos aquí entendemos perfectamente por qué existen esas reglas..... seguir dando vueltas sobre el mismo discurso no mejora el panorama. - Así como todos entendemos las implicaciones de romperlas, por lo que debemos aceptar que, desgraciadamente, y a pesar de que Declan es mi hermano, estamos obligados a respetar las consecuencias- Susan intervino apresuradamente- pues si empezamos a hacer excepciones, abrimos la puerta al caos corporativo y ponemos en riesgo nuestro patrimonio, por lo tanto- continuó elevando la voz sólo lo suficiente para que nadie pudiera fingir no oírla- pido que la moción de cambio de presidente se apruebe sin excusas. Dicho eso, se levantó de su asiento con una elegancia que no lograba disimular la anticipada sensación de triunfo que le tensaba los hombros, y con ambas manos se recargó csobre la mesa antes de añadir, con un matiz de satisfacción- ahora sólo queda que el consejo tome la decisión más prudente y que otro m*****o de la familia sea nombrado presidente- y su mirada cayó directamente sobre Alan, esperando, presionando más bien, una respuesta; pero antes de que él alcanzara a abrir la boca, Declan inclinó levemente la cabeza hacia adelante. - El consejo debe deliberar, por supuesto- concedió con serenidad- pero al final también tengo derecho a defenderme, a decir mi versión- sin embargo, el ceño de Susan se arqueó con un gesto de superioridad tan fino que parecía ensayado. - Existe alguna versión más allá de que pasaste la noche con una camarista?- preguntó con tono aparentemente neutro aunque la sobradez se filtraba por cada sílaba- y además, en la suite principal del hotel. Un murmullo silencioso recorrió la mesa, todos giraron la vista hacia Declan, que no parpadeó, solo mantuvo su calmada sonrisa. - Sí- respondió él, acomodándose en su silla, con la mirada fija en su media hermana- hay otra versión y podría sorprenderlos- advirtió con diversión. El leve temblor en la mandíbula de Susan fue imposible de disimular, su expresión se tensó con preocupación; mientras Aarón, a su lado, se giró hacia ella con los ojos muy abiertos, confundido por qué lo que su madre le aseguró era un mero trámite, que aparentemente acababa de dar un giro inesperado. - Seguramente se trata de justificaciones absurdas- Susan reaccionó tan rápido que casi pareció que había estado esperando exactamente ese momento para cortar cualquier posibilidad de explicación que pudiera arrancarle el triunfo de las manos, sobre todo cuando era consciente que nadie en esa mesa, además de su hijo, la apoyaba- como todas las que han dado otros hombres que cometieron el mismo error, y francamente no tiene caso perder el tiempo en eso, cuando la prensa podría adelantarse a nosotros y publicar la historia en cualquier momento. - Tiene razón en cuanto al riesgo mediático- admitió Alan acomodándose los lentes- sin embargo, el consejo nunca ha tomado una decisión sin considerar todas las versiones pertinentes, también es una regla que no podemos romper. Aarón, que llevaba minutos removiéndose en su silla, habló sin pensar, apresurándose con la intención de acabar con las posibilidades de su tío. - No deberíamos tener que escuchar nada sobre sus... ilícitos romances- soltó con un tono cargado de falsa indignación- mi tío debería ser más prudente y más respetuoso de sus amantes- hubo un silencio súbito, antes de que Greg decidiera intervenir. - Aarón, deberías aprender a mantener la boca cerrada, porque si estás aquí es por cortesía, no porque tengas un lugar en esta mesa.... o en el consejo, ni siquiera formas parte del corporativo del hotel. - Es mi hijo!!- Susan giró instantáneamente hacia él, replicandole con un filo de advertencia. - Un hijo- Declan arqueó una ceja, manteniendo su tono tranquilo- que habla con demasiada familiaridad sobre amantes.....y que no siempre ha demostrado ser un caballero con ellas, además de que le ha costado a la familia lo suficiente para saber cuándo callarse. El color se esfumó del rostro de Aarón, Susan, en cambio, mantuvo la postura, pero la tensión de sus dedos sobre la mesa la traicionó, consciente de que cualquier insinuación sobre la vida personal de su hijo era una amenaza mucho mayor de lo que quería aceptar. Y, sin embargo, debía enfocarse en lo que Declan pudiera alegar para defenderse, evitando a toda costa que siguiera adelante con su defensa. - Al menos él no ha puesto en peligro la estabilidad del hotel- debatió tomando nuevamente la carpeta con las sonadas evidencias, pero Richard finalmente intervino, golpeando un par de veces su bastón contra el suelo, un acto lo suficientemente llamativo para recuperar el control de la sala. - Las razones de esta junta- dijo con un tono grave que no admitía interrupciones- no son averiguar quién tiene más amantes.... ni medir la poca discreción de algunos para manejarlas, sino los estatutos que al parecer mi hijo quebranto, y no pienso intervenir a su favor, pues yo sé muy bien del origen de muchos de esos....lineamientos- y muy a su pesar tuvo que aceptar la realidad que intentaba ignorar día con día- y admito haber provocado varios de ellos, pero la junta directiva tiene el deber de escuchar a Declan y darle el beneficio de la duda. En el acto giró la cabeza hacia Alan, en un gesto claro de invitación o de presión, al que el hombre respondió con un asentimiento de cabeza un tanto amigable. - Efectivamente- secundo- Declan debe explicarse y en su defecto, defenderse, pues su destitución no puede ser un acto arrebatado, ni fruto de egoísmos o vendettas personales- Susan apretó los labios con frustración, evidentemente ella no había previsto que su medio hermano tuviera argumentos para defenderse- Declan- Alan hizo un leve gesto con la mano, cediéndole el turno- tienes la palabra. El hombre se puso de pie lentamente, sin prisa, como si la tensión ajena no lo afectara, mientras una sonrisa leve, casi insolente, se dibujó en sus labios, y con la misma tranquilidad entrelazó las manos detrás de la espalda, recorriendo con la mirada a cada uno de los presentes, demostrandoles, que él tenía el control absoluto.
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