Días antes….
Gina se encontraba en la oficina como siempre a tope con las responsabilidades que su jefe le delegaba, cuando de pronto entró la secretaria del presidente del bufete de abogados.
— Buenos días señora— , preguntó con timidez con la cabeza gacha y actitud sumisa.
— ¿Cuándo comenzaste a trabajar aquí?— , preguntó molesta.
— Empecé con una pasantía y al graduarme de la universidad me contrataron para este cargo pero estaré a prueba por unos tres meses más.
— ¿Acaso te pregunté tu experiencia?, ¿Cuánto tiempo llevas aquí?
— Unos seis meses aproximadamente.
— Y ¿por qué continúas viniendo con ese aspecto?, no solo eres fea, sino mal arreglada y con esos lentes ordinarios que no van con la imagen de la oficina.
— Lo siento, intentaré mejorar mi aspecto.
— Molestas a todos aquí, entiéndelo, este no es tu lugar.
— Se que debo demostrar mi preparación y compromiso con la empresa, así que haré un esfuerzo por adaptarme e integrarme al equipo.
— Tendrás que ganarte tu lugar así que tienes que estar dispuesta a cualquier cosa para ganar el aprecio y respeto de tus compañeros.
— Haré cualquier favor que necesiten.
— Eso ayudará, que tengas buena disposición.
Gina solo deseaba aprobación así que comenzó a ir de un lado a otro complaciendo a todos pero en cuanto les servía la ignoraban por completo, de hecho, solía a pesar de las constantes burlas prestarse a realizar las tareas que estos les solicitaban.
Aun cuando estuviera ocupada sacrificaba sus horas de almuerzo o salida, la excepción entre aquel grupo de personas hirientes era la señora Bianca, quien la trataba con respeto, era su única amiga y muchas veces intervenía a su favor.
Al salir de la oficina cargada con un grupo de expedientes que debían firmar los jefes de otras áreas se encontró con un superior de otro departamento, — Gina, ¿te llamas así?, ¿cierto?
— Si —, dijo ella con la voz apenas audible.
— Te buscaba para que saques copias, de todos estos documentos —, le indicó entregándole una carpeta de gran grosor, — luego debes encuadernarlos y entregarlos a mi secretaria.
— Disculpe señor y ¿para cuándo necesita lo que me esta encomendado?
— Para dentro de una hora y no se retrase pues es para una reunión con unos clientes importantes.
— Está bien señor, estará listo para cuando lo solicitó —, una vez éste se retiró Gina pensó qué podía hacer para cumplir con todo aquello en tan poco tiempo.
"Pero, ¿por qué me asignó tal tarea y no a su propia secretaria?, pero no tenía tiempo para cuestionarse así que corrió por los pasillos hasta llegar al área de fotocopiado al punto que casi se resbala.
Sacó todas las hojas y le colocó un pequeño número en la esquina superior izquierda, de manera que si salía en la copia podría cubrirlo con el encuadernado y que pudiera permitirle determinar alguna falta de una hoja si fuera el caso.
Colocó las hojas en la bandeja de entrada, programo el número de copias y que se agruparan por bandejas de salida, dejó trabajando a la fotocopiadora y corrió hacia las oficinas donde debían firmar los expedientes que le había indicado su jefe, una vez de regreso verifico las copias y afortunadamente estaban bien.
Fue directa a su oficina y con una máquina especial logró encuadernar la información, miró el reloj y tenía apenas unos minutos colocó los expedientes en el escritorio de su jefe y en breve logró llegar a tiempo para entregar las copias de los documentos.
"Esa es la secretaría está no solo en perfecto estado sino además desocupada, soy una tonta, caigo una y otra vez en los mismos errores", pero no había nada que hacer si le daban una orden debía cumplirla aún más en su condición de prueba.
Suspiró conforme de cumplir con todo a tiempo, pero cuando se dirigía a su puesto otro compañero la detuvo, — Transcribe esta carta y compra 5 cafés de inmediato, sabes cómo lo tomamos, por favor no te equivoques esta vez, rápido que es urgente.
Stella otra compañera quién había escuchado todo la reprendió de inmediato, — ¿Por qué te dejas mandar así?, ellos pueden hacer muy bien lo que te están pidiendo, ¿no sabes decir que no?, tienes suficiente trabajo como para hacer el de otros, pero si no te defiendes nadie lo hará por ti.
— No me gustan las confrontaciones, además estoy a prueba y debo apoyarlos a todos, no te preocupes estoy acostumbrada y no me molesta.
— Tu sabrás, luego no podrás quitártelos de encima — , dijo molesta dejándola sola, ella no veía el problema, sólo quería agradar a los otros.
El rechazo era evidente por parte de sus compañeros quienes se hacían una imagen de ella por sus lentes gruesos y de montura anticuada y su ropa que se notaba algo desgastada por el tiempo que la había usado.
Esta incomodidad general parecía haberse extendido de unos a otros entre burlas y chistes y ella no solo lo notaba como se dirigían a ella sino durante las reuniones y hasta en el horario de almuerzo pues si la señora Bianca no asistía por algún inconveniente a trabajar no tenía con quien compartir mesa, escondían las caras, ocupaban sillas vacías para indicarle que no era bienvenida y hubo uno que fue más allá y de inmediato le dijo sin ningún rastro de amabilidad que no quería que se sentara.
A pesar del rechazo no podía evitar ser amable con los demás, la madre de uno de sus compañeros se encontraba quebrantada de salud y Gina se enteró por los comentarios de otros, sin embargo, fue hasta él y de manera amable le pregunto por su estado, — Si necesitas ayuda de algún tipo, estoy a la orden.
— La verdad es que si necesito apoyo —, era tan servicial que no solo había salido durante el descanso del almuerzo a comprarle medicamentos, sino que hasta una le preparo una sopa para que recobrara fuerzas.
A Gina no le gustaba ser la víctima y el plan de mojigata, sino que desde muy joven entendió su lugar en el mundo, debía ser tolerante para ser aceptada, callar aquellas cosas que le dolían y pasar desapercibida para no causar dolor a su familia y a ella misma, anteponía el bienestar de otros al de ella y a veces se menospreciaba, se sentía poco especial, así que debía trabajar duro para ganar el respeto de los demás.
Diez años antes…
Esa tarde Gina llegó a casa con una mala calificación, su madre la reprendió y envió a su habitación sin cenar, luego de unas horas fue a la cocina para tomar agua pensando que todos dormían y escuchó sin querer una conversación de sus padres, — Sabía bien que algo así pasaría, que no podría educar a tres niñas con los valores correctos, que la situación se saldría de mi control por eso fue que intente abortar — , la voz de su madre se escuchaba llena de decepción.
— Por favor no recuerdes más eso, en aquel momento te dieron el método equivocado y nació Gina, es una joven sana y de buen corazón estoy seguro que logrará grandes cosas, quizá fue Dios o el destino que intervino para salvarla, si teníamos ya dos hijas y nuestra situación económica no era la ideal, pero sé más comprensiva con ella, solo es una adolescente.
— Tu lo dices porque tienes preferencia con ella, la consientes demasiado.
— Simplemente creo en ella y la veo a través de su corazón, ojalá pudieras hacer lo mismo.
"Desde pequeña sentí que no era muy estimada por mi madre, no me amaba estoy segura, pero saber que estoy viva por un error lo cambia todo"
Esa conversación tuvo un impacto importante en su manera de verse a sí misma, no quería ser una carga para nadie ni que su padre debiera defenderla, así que se prometió a sí misma que sería valiente y afrontaría su futuro ganándose un lugar en la vida y este compromiso se hizo aún más fuerte cuando su padre murió pues no deseaba defraudarlo.
Presente…
Los recuerdos de su padre y el amor que le brindaba siempre la llenaba de fortaleza y fe, creía en que algún día su situación cambiaría, él solía contarle la historia de Cenicienta, " recuerda ella se gana el corazón del príncipe por ser una chica trabajadora, todos los sacrificios realizados por el personaje del cuento le hicieron merecedora de un futuro mejor" y Gina creía fielmente en esto.
“Algún día vendría un príncipe por ella, quien reconocería su valor la llevaría a un lugar lejano y serían felices por siempre”.
Su padre no podría estar equivocado ni haberle mentido, en algún lugar estaba esa persona con quién siempre soñó y de hecho parecía haberlo encontrado en su novio por eso estaba dispuesta a sacrificar lo necesario para que su historia de amor funcionara.
"No importa el dinero, que aquel pasaje del tren fuera mi sueldo de varios meses, las horas de trabajo extra que deba hacer, ni
sintió que no era muy estimada por su madre, pero el saber que estaba viva por un error lo cambió todo, tolerar a mis difíciles compañeros, ni que deba sacrificar mi virginidad, todo es parte de un gran plan".