Emanuele de repente siente que se le pasan los efectos de lo ingerido, se levanta de inmediato de la cama e intenta tomar la ropa de ella esparcida por el suelo para que esta abandone la habitación de inmediato, no solo no entiende lo que acaba de pasar sino que no tiene idea de como le explicara esto a su novia.
Gina llora alterada desde la cama a la par que le grita, — ¿Pero acaso tu no reconoces a tu novia?
— ¿Y tú?, ¿No conoces al tuyo?, ¿Cómo es posible que entres en una habitación que no te corresponde?
— Cuando entraba en el tren un hombre por accidente aplasto mis anteojos y para mañana es que me entregaran los nuevos sin ellos no veo más que objetos borrosos por eso no salí de la habitación para cenar y tú ¿Por qué dejas la puerta abierta la tuya?
— En mi caso fui drogado con algo, realmente no lo sé, si la puerta estaba abierta es porque esperaba a mi novia, pensé que eras ella y que habías llegado, no sé quién eres, pero esto debe mantenerse en secreto.
Miles de cosas pasaron por la mente de Gina, no era tan simple para ella como olvidarlo y ya, lloró ante aquella situación tan penosa, había guardado para entregarse a su verdadero amor hizo esperar a su novio por meses, para ahora perder su inocencia con un total desconocido y que además pasaba de ella sin ningún problema, — ¿Así sin más me vas a dejar en esta situación?— , no sabía qué hacer, no lo conocía de nada y el acostarse con él no hacía diferente la situación.
El de pronto se sintió mal por tratarla así e intentó serenarse para hacer que ella se calmara y entendiera que aquello no tenía más solución que hacer las veces de que nada hubiese ocurrido, —Es un error de parte de ambos, no creo que quieras que tu novio te encuentre aquí, mi novia está por llegar y no se puede enterar de esto.
Terminó de tomar la bata que estaba en una silla y las colocó en la cama para que ella pudiera vestirse, pero en ese momento se abrió la puerta, este corrió hacia los intrusos para impedirles entrar, pero fue empujado dentro de la habitación y sin más comenzaron a hacerles fotos, Emanuele instintivamente trataba de bloquear a la mujer con la que había compartido intimidad, mientras Gina se cubrió con las sábanas.
— Ya no importa si te tapas, es tarde, las imágenes son comprometedoras.
Se trataba de aquellos hombres que se habían sentado a su mesa y que luego le persiguieron por el tren hasta su habitación, uno de ellos bloqueaba la salida mientras el otro tomabas las prueba que tanto querían en contra de él, de hecho, sus enemigos habían contratado una prostituta para seducirlo y ponerle la trampa, el plan había salido perfecto.
— ¿Qué pretenden? — , preguntó Emanuele molesto.
— Has caído en la trampa, tenemos fotos en nuestro poder que estamos seguros que no querrás que salgan a la luz pública.
— ¿Cuánto quieren?, ¿Cuál es su precio?
— Queremos que dejes en paz nuestro pueblo, como dijimos no se trata de dinero, nuestra solicitud es que desistas de comprar o hacer proyectos allí, sino le enseñaremos estas fotos a tu noviecita la actriz, estamos seguros que no le gustará ver a su pareja con otra, ¡Te tenemos en nuestras manos!
Por cierto, — Ya puedes irte chica ya hiciste bien tu trabajo— , le hablaron a la mujer en la cama que continuaba cubierta.
Como no respondía uno de los hombres se acercó a la cama y levantó la sábana para descubrir su cara y tomar algunas fotos más, cuál sería su sorpresa cuando no se trataba de la prostituta, — ¡Gina! — , gritaron ambos.
— ¡¿Qué estás haciendo aquí?! —, gritó el mayor de los dos hombres.
Emanuele la volteó a ver molesto pensando que aquella chica era parte del complot que habían organizado en su contra, — ¿Los conoces?, ¿Sabes quiénes son?
— Se trata de mi cuñado y mi tío.
“Que estupido e inocente soy”, pensó Emmanuelle.
La furia se apoderó de él, ¿cómo era posible que pensara que todo lo ocurrido había sido producto de la casualidad?, molesto comenzó a forcejear para arrancarle la cámara al intruso y cuando se hizo de ella, la lanzó por la ventana hacia un lago artificial para que no pudieran volver a quitársela.
— Lárguense de aquí, ahora mismo, todo lo que han hecho esta noche pueden estar seguros que traerá consecuencias, no me quedaré con las manos atadas.
Después de que los intrusos dejaran la habitación Emanuele quién ya había perdido por completo el efecto de la droga se dirigió a Gina quien todavía seguía desnuda entre las sábanas, — ¿Todo esto no ha sido más que una trampa desde el principio?
— Te juro que no sé nada de esto, vine a este tren a reconciliarme con mi novio.
— No mientas más— , gritó ofuscado viendo las lágrimas de aquella falsa mujer, una estafadora que era capaz de usar su cuerpo para algo así.
— No te miento, de hecho esta era mi primera…
— ¡Cállate no quiero escucharte!, todo desde nuestro tropiezo al abordar, la droga, todo lo que a ocurrido no es más que una treta, he sido un títere en tus manos.
— Por favor créeme no sé qué tramaba mi familia, pero no soy parte de eso.
— Me siento asqueado, necesito salir de aquí— , dijo comenzándose a vestir y observando aquella chica con ira y desprecio, no lo podía creer con esa cara angelical y resultó ser un demonio, la odió con todas sus fuerzas, la odió porque ahora tendría que mentirle a su novia por ella.
Salió del camarote para darle espacio a la chica para que se vistiera y se fuera, todavía no sabía cómo manejar la situación, pudo haber llegado su novia y haberlo encontrado intimando con otra, eso le atormentaba, se quedó un momento viendo el paisaje a través de la ventana mientras en su mente lo sucedido se repetía una y otra vez como si se tratara de una película.
No podía olvidar tan fácilmente, la realidad es que engañó a su novia así no lo supiera, se consumó el hecho y se entregó a otra persona, ¿Cómo no reconoció que se trataba de otra?, sus labios eran distintos, su aroma también, ¿la droga distorsionó por completo su sentido de la realidad?, ¿Qué iba a hacer ahora?
No podía decirle la verdad a Patricia pues la perdería para siempre, como creerle fidelidad mientras viajaba por su trabajo si le descubría un engaño, él la amaba sería su esposa y no deseaba lastimarla de ninguna manera, lo ocurrido en aquella habitación lo dejaría atrás como parte de su pasado, no debía ni podía trascender de ninguna manera.
Mientras Emanuele se hacía mil preguntas Gina no paraba de llorar, todo aquello era un desastre, entregó su inocencia a un total desconocido, que no lo apreciaría y su verdadero amor no había aparecido en ningún momento, sentía un dolor profundo.
“Todo me sale mal, estoy sola y completamente deprimida, invertí en este viaje no solo dinero que ahora debo, sino mis ilusiones y esperanzas de que mi relación se recuperara”.
Además ¿Qué era todo eso que había ocurrido con su familia?, ¿Qué tenían que ver ellos con aquel hombre?, su hermana era quien le había sugerido aquel viaje, acaso ¿Ella era parte del complot?, ¿En que se había metido?
Sintiéndose desesperada se levantó y fue al baño, se aseo con rapidez y comenzó a vestirse sin dejar de pensar en todo lo ocurrido, los besos y caricias compartidas, en cómo su cuerpo reaccionó a ese hombre, debía borrar el rastro de su aroma, de su sudor, quizá podría hacerlo con un baño, pero no los recuerdos de lo ocurrido entre ambos.
Nada de lo que le venía a la mente le ayudaba a solucionar la situación en que se encontraba, pues igual no podía volver el tiempo atrás, ¿Dónde estaba Lorenzo?, ¿la tildara de fácil si se enteraba?, ¿Cómo todo podía desviarse de esa manera?
Ni siquiera tuvo oportunidad de decirle que él fue el primero para ella, aunque dudaba que eso le importara, desde el principio su mirada fría y palabras sin emoción le dejaron claro que se trataba de un hombre sin corazón ni empatía, tampoco lo culpaba pues fue una víctima de las circunstancias al igual que ella.
Afortunadamente no tendría que verlo nunca más ni darle la cara, volvería a su vida normal, sosa y aburrida, jamás tocaría ese tema con nadie bajo ninguna circunstancia, sentía vergüenza de lo ocurrido y de su familia.
Ojalá esa hubiese sido su historia de amor pensó por un momento al recordar la propuesta, sus palabras llenas de emoción y su compromiso, un hombre dispuesto a planear una noche romántica para pedirle la mano a su novia, alguien que demostraba su amor a través de sus caricias y sus besos, un hombre que ponía por encima de sus deseos el complacer a su pareja, ¿Lorenzo sería capaz de hacer algo así por ella?, quizá nunca lo descubriría.