Capitulo #5 La carta
-Convivirás con nosotros seis, incluyéndome, hasta que aprendas a manejar todo lo que estos poderes traen. - dice Deo.
¿Convivir?
- ¿Con convivir te refieres a…? -Le pregunto con duda.
-Para hacértelo más fácil, y que no se te complique dado que tu padre no sabe de nosotros y porque tal vez él tampoco te dejaría quedarte con nosotros quizá un año o más, entonces, solo vendrás acá por las tardes luego de la escuela y los fines de semana.
Mantengo ese atisbo de duda, pero tiene sentido de igual forma, me lo planteare en si acepto o no.
-Se que suena extraño, pero es lo mas razonable si quieres avanzar en esto rápido y, lo mas importante- se acerca Deo más hacia mí, con delicadeza me toma la barbilla, me observa los labios y luego los ojos, por un minuto sentí como mi corazón se aceleraba y creí que algo pasaría, esto no me había pasado, o al menos no con Deo-. A nadie puedes contarle sobre nosotros- se aleja y me da la espalda.
-Se que la gente de tu escuela, saben quien soy, el problema es que no se vayan a enterar al menos de donde provengo, ni de ellos- señala a los demás sentados que se encuentran en el salón.
-Vale, lo entiendo, pero supongamos de un momento a otro mi padre pregunte algo o, alguno de mis amigos. - ¿Y qué hay de Zagan si sabe algo de esto? No es que seamos tan cercanos o que algo de esto le interese, pero uno nunca sabe. Quiero preguntarle eso sobre Zagan, pero será mejor que no lo mencione, seguramente no tendrá sentido mencionarlo.
-Te entiendo, Erea, pero por ahora tu única solución es no decir nada o, al menos decir una pequeña mentirita- lo dudo que pueda, tal vez con mi papá sí, pero, ¿Qué hay de Jim?, además le dije que le contaría ¿ahora qué hago? -. Por ahora, los fines de semana entonces vendrás acá y te quedaras, Rick te acompañará a lo que será tu cuarto, por los momentos y…
-Deo, quiero que me acompañes tú. - lo miro y le interrumpo, pues necesito hablar con él.
Voltea y mira a Rick, este mismo se encoje de hombros, Deo se gira hacia a mí y me sonríe. - Después de ti entonces.
En frente de mi va un fantasma de niña pequeña que parece ser la sirviente.
-Me llamo Iris, los acompañare hasta la escalera, de ahí hasta su aposento podrá acompañarla el amo Deo, si me necesitas llámame, soy quien estará a cargo de cuidarle los días que se quede. - dice con una tierna sonrisa y se le forman pequeños hoyuelos en los cachetes y sus ojos se achinan.
-Gracias Iris. - le devuelvo la sonrisa, la pequeña niña desaparece a penas llegamos a la escalera gigante que parece de un castillo, con una alfombra roja hasta el piso, una escalera tan blanca como una perla.
- ¿Por qué dijiste que te acompañara yo? Tal vez sea una buena oportunidad para ir conociendo a los demás ángeles poco a poco ¿no crees?, se familiarizan y poco a poco ellos te irán enseñando magia y defensas, es una gran oportunidad, Eri. Recuerda que ellos serán quienes te enseñarán en todos estos días que vengan, y yo también por supuesto. – Me dice con suma seriedad mientras caminamos por el extenso pasillo de paredes de mármol y luces blancas, con flores blancas y piezas decorativas extrañas.
Empiezo a dudar en si debería preguntarle, pero decido ser directa, es mejor antes que el empiece a esconderme cosas.
-Uno de los ángeles, el de cabello rojo. - ¿Damián? - dice.
-Él, dijo que soy un experimento, ¿es eso cierto? - en teoría a los ángeles se les ha de impedir mentir, pues va contra la voluntad del señor y, como consecuencia, a mí también se me impide mentir, o al menos mentir en frente de ellos, no puedo hacerlo.
-No sabría si decirte que si o que no. – lo dice con mucha tranquilidad, sin dejar de caminar y sin apartar la vista de en frente-. Para nosotros esto es algo nuevo, pues nuestra vida de ángeles se ve basada en cuidar, proteger, aprender diferentes cosas a lo largo de nuestra vida, sin embargo, nunca habíamos enseñado a un humano sobre magia ni mucho menos, fui yo quien planteo la idea al señor de los cielos, y a los que ves ahí, se ofrecieron a ayudar, ofreciéndoles algo a cambio, por supuesto. Pero plantee que hiciéramos eso, dado que como bien sabes, te conozco desde bebe, y tienes un poder…
- ¿Extraño? - Si, exactamente. - dice mirándome a los ojos-. Es algo inusual, porque no solo posees el don de ver almas y así, si no que hay algo dentro de ti que es capaz de hace otras cosas, ese algo no sabría decirte que es, como veras estas acá para aprender, pero igualmente nuestra misión también es descubrir que es eso otro que yace en ti.
Y con eso me afirma que soy un experimento, para ellos.
-Y, Erea, trata de no hacerle caso a Damián, el hace siempre lo que quiere, y lo dice todo sin importar que sea un insulto, en particular odia a los humanos, no tengo idea de por qué, así que eso de “Experimento”, lo dijo por molestarte, no lo eres, puede que nosotros descubramos que tienes, pero puede que te adelantes y lo descubras tu primero.
- ¿Y si lo descubren que sucederá conmigo? - lo veo fijamente y, el a mí, por un minuto siento lo mismo que sentí cuando me tomo de la barbilla, pero hago caso omiso a eso, esperando su respuesta.
Su linda sonrisa se extiende, y en un gesto de “todo estará bien”, me acaricia el cabello- No te preocupes, todo depende de que sea lo que tengas dentro de tu alma, dentro de ti. - Abre la puerta de mi habitación, yo entro y él se va, desapareciendo, así como así.
Esa respuesta que me dio no me explica casi nada, ¿y si es algo malo? ¿me mataran y me enviaran al infierno? No, no creo, no seas exagerada Erea, pero… ¿y si, ¿sí?
Observo mi habitación, es gigante, mucho mas grande que mi habitación en mi casa. Y, por supuesto, la decoración mas extravagante y opuesta a la que yace en mi casa, sinceramente podría decir que la decoración de donde me quedare combina totalmente con el ambiente del lugar, es iluminado, pero al mismo tiempo es oscuro y, sobre todo, misterioso.
Tiene una cama grande, con sabanas blancas y muchas – muchísimas – almohadas, las paredes son en un tono café o quizás beige, hay un candelabro en el techo que ilumina toda la habitación y refleja en el espejo, pero sin duda lo mas precioso de la habitación sin duda son las ventanas que se abren de par en par, con un balcón que da al bosque y patio trasero de la casa – o mansión -. Creo que puedo comparar esta habitación con la de las princesas que viven en los cuentos hadas.
A pesar de ser muy hermoso, sigue teniendo ese aire misterioso y antiguo, es hogar de ángeles, sin duda, porque todo en si desborda frescura y paz, pero, mantiene el misterio y oscuridad, que tal vez aun los humanos no percibimos del mundo de los cielos, sin importar sea el infierno o el mismísimo cielo, ambas partes han de tener su lado oscuro.
Procedo a dejar mis cosas sobre la cama, y como no, tirarme sobre ella, pues estos privilegios de camas grandes super cómodas solo las hay una vez en la vida, así que hay que aprovechar.
Sumergida con mi cara entre las almohadas, siento como tocan la puerta. - ¿Quién es? - digo, pero no hay nadie afuera a penas abro la puerta, solo me encuentro con una carta en el piso.
“Querida Erea,
El día sábado habrá un baile en la mansión de RickBiel I, quería invitarte a ir conmigo, seria un placer para mi llevar a una hermosa damisela a este dichoso baile que hacemos los ángeles y seres del cielo todos los años, sé que es algo repentino ya que acabamos de conocernos y, no lo tomes a mal, pero necesitaba con urgencia llevar conmigo alguien al baile y, te vi a ti y pensé que podrías ser tú, puedes tomarlo como una bienvenida… además de querer decirte que, en nombre de todos los ángeles presentes en esta casa, nos perdones si te llegamos a incomodar ante tu llegada, no acostumbramos a recibir mujeres a esta casa, o al menos no humanas.
Esperamos sea de tu agrado tu estadía acá y, logres mirar más allá de lo que tienes dentro de ti.
Saludos,
Kalifer.
Cierro la carta y la guardo de nuevo, la dejo sobre la mesa y procedo a salir de la habitación, un poco sorprendida por dicho mensaje que recibí, pero debo admitir que nunca había recibido una carta, al menos no una como esta.
Dejo la habitación y me encuentro en el pasillo, voy caminando tranquilamente hacia el salón nuevamente, hasta que me encuentro con la persona que me envió la carta, Kalifer.
- ¿Recibiste mi carta? - pregunta, yo lo miro de reojo.
Entre una sonrisa nerviosa asiento con la cabeza-Si, la recibí.
- ¿Iras? - me mira fijamente, un poco nervioso. -Porque puedes venir hasta acá y vestir y hacer todo lo que tengas que hacer, e iras con nosotros, así que estarás bien.
La propuesta me resulta buena, además el haberme querido invitar por medio de una carta - aunque se haya puesto muy nervioso – es muy bonito de su parte, y en estos momentos no me vendría mal ir a una fiesta - aunque no sea de humanos -, creo que sería bueno ir así me distraigo y salgo, casi nunca voy a fiestas. No soy una persona muy sociable, en realidad.
-Está bien, - me mira y sonríe- ¿a que hora será la fiesta? - le digo.
-A las ocho en punto, puedes llegar acá antes.
Lo miro y asiento de nuevo.
Ahora el problema será, decirle esto a mi padre, o bien, en dado caso, mentirle, otra vez.
Aunque…
- ¿Podría venir un amigo? - no creo que diga que sí, ni se porque lo pregunte, hace rato me dijeron que nada podía mencionar sobre ellos, no sé qué me pasa por la cabeza.
Me mira con cierta duda, lo comprendo, si fuese un ángel o lo que sea, me dicen eso, diría que no.
-Puede ser pero, ten en cuenta que habrán algunos seres peculiares que no se verán como humanos, a tu amigo o amiga, que supongo será un humano, le resultara impactante.- tiene razón- Y, lo más importante, ningún ser de ahí puede enterarse que es humano, por ti no hay problema porque irías con nosotros, y pueden tomarte como un ser importante, además tienes un poder dentro de ti, pero algo tienes que hacer con tu invitado.- lo dice y baja la cabeza de forma tímida otra vez, sin embargo continua- Deo podría enterarse, se supone que tu acompañante no debería enterarse de nosotros tampoco.
-Ya veo, son muchos contras, ni Deo puede enterarse ni los otros seres y, mi invitado tampoco, ni tampoco de mi poder, es frustrante la verdad, ¿Si decido traerlo ustedes podrían usar algún poder extraño que sirva para aparentar que tiene poderes o algo? - le digo, sé que no será así, pero basta con preguntar.
-Puede ser…- me mira y me da una media sonrisa, nervioso, otra vez.
- ¿No hablas mucho con chicas, ¿no? - le digo para armonizar la conversación y que no sea tan tensa, además podría conocerlo mejor.
-Jaja,- se ríe, que risa tan tierna- sinceramente no, y menos con humanas, pero es agradable sostener conversaciones con seres que no sean del otro mundo, uno se nutre más, como decirlo, no es lo mismo leer libros sobre humanos y su cultura, a conocerlos y hablar con ellos en persona, volviendo al tema de las chicas, la verdad es que soy muy tímido, mi lengua se traba cuando hablo con mujeres, y las mujeres ángeles o ninfas, en realidad solo piensan en otra cosa y no tienen mucho tiempo para hablar, literalmente toda mi vida he estado es rodeado de hombres, en conclusión, no paso tiempo ni hablo con mujeres.
-Pero justo ahora estas hablando conmigo- le sonrió y el me devuelve la sonrisa.
-Supongo que contigo es más cómodo y agradable hablar, hay más tema de conversación.
- ¿Es un cumplido? - le digo.
-No sé, la verdad te lo dije porque quiero ser sincero contigo.
-Jajaja, está bien, gracias. - lo miro- ¿Te puedo dar un consejo de una persona cero sociable a otra que es muy tímida?
-Como quieras. - me dice.
-Puedes comenzar, por intentar dejar de pensar en cierto punto, si son mujeres u hombres, o si son ángeles o humanos, tan solo deja que la conversación fluya y ya, y si no hay conversación, ni tema, es mejor no forzarlo- le digo, el agacha la vista de nuevo y, da una media sonrisa, sin embargo, no me dice nada hasta que llegamos al salón.
-Muchas gracias, lo tendré en cuenta- lo dice y sonríe de nuevo, abre la puerta del gran salón y me deja entrar primero.
No había podido fijarme en este salón, pues a penas llegue solo tenia nervios, impacto, por así decirlo, pero ahora que lo veo mejor, el gran salón tiene un ambiente distinto a lo demás, es mas abierto y luminoso, el piso es de madera, hay muchos espejos con estilo barroco, no solo en los espejos sino en las paredes y techo también, además hay un ventanal del techo al piso que se encuentra del otro lado del salón, y en el techo unos candelabros.
-Erea, bienvenida de nuevo- habla RickBiel-. Ya que antes tratamos lo importante, te diré entonces quienes y como se dividirán las actividades para tu entrenamiento. - me mira y luego se voltea a ver a los demás. - Cada vez que diga un nombre de un paso al frente para que así Erea pueda grabarse bien sus caras y nombres, además de sus horarios, por supuesto.
Asiento.
-Damián y Sifus, se encargarán de las actividades de combate, todos los lunes y miércoles - Damián entorna los ojos, da un paso al frente y luego se sienta nuevamente, lo mismo hace Sifus, solo que este me sonríe y guiña el ojo, pero prosigue entonces a seguir hablando Rick-. Erac y Deo se encargarán de enseñarte todo lo relacionado a la magia, poderes y hechizos, te ayudaran a desarrollarlos, esto será todos los martes y los viernes y, por último, Kalifer y mi persona, Rick II te enseñáramos de historia, del mundo, pero sobre todo de los cielos y el infierno. Cabe destacar que todos estamos claramente muy preparados para enseñarte todo esto y, que todas las preguntas que tengas las responderemos, pero no seas tan curiosa obviamente.
“La curiosidad mato al gato” le oigo decir en un susurro.
-Pasemos entonces, a invitarte a cenar acá con nosotros ante de que te vayas- me quedo sorprendida-de nuevo- por esta inesperada invitación para cenar, pero acepto porque ya me ha dado hambre y, se supone que llegare tarde a casa y debo de cenar antes de llegar, así mi papá no sospechara.
Deo procede a llamar a los sirvientes con una campana y, los mismo llegan, estos parecen pequeños angelitos, y todos tienen en común que son niños, al igual que la que nos acompañó a mi habitación.
- ¿Por qué todos son niños? - le pregunto a Kalifer quien esta de pie a mi lado.
A este no le sorprende mi respuesta, pues supongo ha de ser común que se lo pregunten- La mayoría de ellos son almas en pena, o niños sin ningún pecado que murieron antes de tiempo, a muchos los rescatamos y dejamos trabajando acá, salvándolos del ángel de la muerte. Sin embargo, algunos son adultos, pero vuelven a su vida de niños, cabe destacar que ellos ya no recuerdan nada de su vida pasada.
-Interesante, de esto no sabía casi nada. - Kalifer se ríe, pero asiente.
-Tranquila, lo entiendo, poco a poco iras aprendiendo con nosotros.
Asiento.
Y mientras seguimos hablando, los sirvientes terminan de acomodar la mesa y servir los platos, los cuales, debo decir y aceptar, se ven delicioso, literalmente, si parecen hechos o sacados de otro mundo.
Me siento, y un “sirviente mini”-así los llamare- sirve vino en mi copa, la veo y tomo un poco, no sabe mal, me arde la garganta, este vino sabe perfecto, no es como que haya probado muchos vinos o algo por el estilo, pero es que sin duda este está, delicioso.
Y ni hablar de la comida, se derrite en mi boca, y sabe como un manantial de Dioses.
¿Es que acaso tanto los ángeles y hasta su comida son tan perfectos? ¿Cómo un manjar? ¿Sera el cielo igual?
Sigo comiendo y disfrutando, uno nunca come así, no todos los días uno tiene ese placer.
Estando tan entretenida saboreando la comida, siento como alguien me mira, levanto los ojos y veo que es Damián, le encarno una ceja, pero el mismo me mira serio.
- ¿Qué nunca has comido o qué? Mírate, comes como un animal, no es raro, así son los humanos, puros animales, sin ofenderte a ti Deo, aunque en parte si- dice seriamente y sigue comiendo, cortando con delicadeza los trozos de carne y, tomando de la copa de vino.
Un arrogante y maleducado, eso es lo que es.
Toda la mesa se sumerge en un profundo silencio. Mientras yo lo fulmino con la mirada, prefiero no decir nada, entre ellos no soy nadie y si, tiene razón, para ellos soy solo un simple ser humano sin mérito alguno.
-Tú también eres asqueroso por dentro así que guárdate tus comentarios, podrás ser un ángel y lo que quieras, pero estas podrido por dentro y no eres quien para hablar sobre lo que está bien, y no seas tan arrogante ni grosero, hasta los momentos ella no te ha hecho nada, no deberías molestarla, ni siquiera la conocemos del todo bien como para hablar sobre ella. - esto lo dice Kalifer quien está sentado junto a mí.
Con la comida en mi boca intento reírme, pero lo aguanto, pues la reacción de Damián fue apretar la copa con mas fuerza y solo seguir comiendo.
La mesa y los ángeles aquí presentes siguen hablando y yo, vuelvo a lo mío.
Hago una pausa para tomar del vino y de repente, se me viene a la cabeza esta pregunta, a la duda que me dejo desconcertada hace un rato.
Veo que a mi otro lado se encuentra Sifus, el chico rubio de ojos color sol. Así que decido preguntarle a el ya que Kalifer se encuentra ocupado hablando.
-Sifus… ¿Puedo preguntarte algo? - le digo mientras continúo picando mi carne.
-De seguro Erea, tu solo dime- se voltea hacia a mi y toma un mechón de mi cabello.
-Eso que dijo hace un rato, creo que Kalifer, “Entonces podría ella ser” … eso dijo, mmm, ¿a que se refiere precisamente? - esta pregunta lo toma por sorpresa, no obstante, igual responde.
-Es que, con esas cualidades tuyas y todo, puede ser que seas una Diosa, no sabemos cual o de que tipo, pero…- voltea la cara y mira seriamente.
Al oír eso me atraganto con un trozo de carne y empiezo a toser, uno de los mini sirvientes se da cuenta de ello y me trae un vaso con agua, Kalifer me da un golpe en la espalda y el trozo de carne sale.
Entre el llanto de mis ojos y casi quedándome sin aire, le agradezco a ellos por salvarme, sin embargo, le digo en susurros Sifus.
- ¿Qué soy qué? - lo volteo a ver y este mismo solo se ríe en forma nerviosa.
-No es nada seguro, Erea.
En eso Deo se levanta y se dirige hacia Sifus.
- ¿Qué le dijiste a Erea para que reaccionara de tal forma? - pregunta de forma muy seria.
-Nada en especial, ¿verdad linda? - Sifus le sonríe a Deo, me mira y luego Deo voltea a verme.
No se que hacer, ¿digo sí o no?
-Ehh, ¿sí?
Sinceramente la reacción de Deo no me importa, lo impresionante e importante para mi ahora es eso que menciono Sifus.
¿Cómo que soy una Diosa?
Imposible.
¿No?