Axel esta reunido con Dimitry y algún otro socio más. Yo estoy en el salon donde se celebra la fiesta, sentada en una de las mesas que hay. Estoy empezando a aburrirme cuando alguien se acerca a mi.
-Buenas noches- dice mirandome- ¿puedo hacerte compañia?
-Esta bien- digo mirandole. Es alto y rubio, tiene los ojos azules y aunque no es tan guapo como mi marido, no le tiene nada que envidiar.
-Soy Asher Cavalier- dice tendiendome su mano y yo le doy la mia y la besa sin apartar su mirada de la mia. Sin duda es todo un galan.
-Octavia Blume- digo apartando mi mano.
-¿Y que hace alguién como tu aqui?- pregunta.
-¿A que te refieres?
-Una mujer tan hermosa y frágil como una rosa- dice y yo me hecho a reir.
En ese momento aparece Axel detras de Asher y apoya su mano en el hombro de este.
-Te estas equivocando en algo, amigo. Mi mujer, Octavia D'angelo es hermosa, tienes razon, pero es hermosa y dura como un diamante- en ese momento Asher se levante rápidamente y le mira.
-Lo siento Axel, no sabía que era tu mujer. Ella... Ella... - no le salen las palabras.
-¿Estas diciendo que mi esposa estaba coqueteando contigo?- pregunta mi marido mirandole con cara de pocos amigos.
-No, no para nada. Fui yo el que confundí sus intenciones y lo lamento- dice marchándose rápidamente y Axel se sienta a mi lado.
-Te dejo sola unos minutos y los leones se te echan encima- dice acercandose a mi oido- menos mal que llegue a tiempo de espantarlos.
-Yo sola me las apaño- respondo.
-Como ¿presentandote con tu apellido de soltera?- dice sin quitar la mirada de mis ojos.
-Puedo asegurarte que divorciarme de un mafioso para casarme con otro no entra en mis planes- le mantengo la mirada- si me disculpas, tengo que ir al baño- digo levantándome y caminando hacia el pasillo.
Camino por el buscando el baño y cuando lo encuentro entro en él cerrando la puerta tras de mi. Me miro en el espejo suspirando y cierro los ojos por un momento. Es agotador tener que fingir continuamente. Me retoco el maquillaje y acomodo mi pelo. Abro la puerta y cuando voy a salir alguien me empuja de nuevo hacia adentro y cierra la puerta tras nosotros, es Marcelo, ¿que hace él aquí?
-Octavia tenemos que hablar- dice acorralandome contra la pared y yo niego.
-Dejame salir de aquí, vete. Axel te matará- digo mirandole, él saca una pistola y se ríe.
-Esta vez no te dejaré aqui, en sus manos- niega pegandose aún más a mi y yo intento apartarle.
-Sueltame Marcelo- digo intentando empujarle pero es en vano.
Entonces alguien llama a la puerta y él me tapa la boca con fuerza, clavo mis dientes como puedo y muerdo su mano con todas mis fuerzas, él se queja y me da un puñetazo en la mejilla. Yo gimo de dolor. En ese momento escucho la voz de Alessandro.
-Octavia ¿estas ahi?- pregunta desde fuera. Quiero responder pero no puedo, Marcelo tiene la pistola apoyada en mi sien.
Se escuchan más voces fuera y reconozco entre la multitud la de mi marido.
-Octavia abre la puerta, ahora- gruñe al otro lado.
-Jefe, han visto entrar armado a Marcelo, creemos que puede estar en el baño con la señora D'angelo- interviene Aless.
-Si le pones una mano encima a mi mujer te vas a arrepentir- gruñe mi marido y golpea la puerta.
Marcelo se ríe mirandome y niega, acaricia un mechón de mi pelo y baja su mano por mi cuello, hombro y pecho.
-No se imagina la de veces que te he hecho mia y como disfrutabas y te retorcias de placer entre mis brazos. Pero tranquila esos días volverán- susurra y besa mi cuello, yo me paralizo y cierro los ojos fuertemente.
Tengo un plan y espero que salga bien porque solo hay una oportunidad. Grito lo suficientemente alto para que me oigan fuera.
-Axel ayudame, sacame de aquí, por favor.
Marcelo vuelve a golpearme en la mejilla haciendo que una lágrima caiga de mis ojos y en ese momento se oye un estruendo. La puerta se abre y golpea la pared. Axel entra apuntando a Marcelo y cuando este quiere agarrarme para pegarme a él yo me escabullo hacia un lado. Marcelo apunta hacia Axel y en ese momento que aparta la mirada de mi levanto mi vestido y de una patada en la mano con la que sostiene la pistola esta cae al suelo y Axel se abalanza sobre Marcelo, dejandolo cao en el suelo tras golpearlo en la cabeza con la culata de la pistola.
-¿Estas bien?- pregunta mirandome y puedo ver en su mirada la preocupación. Se acerca a mi y me rodea con sus brazos. Yo hundo mi cabeza en su pecho y asiento.
La fiesta se ha dado por terminada tras el incidente y Dimitry nos ha pedido varias veces perdon por no haber podido evitarlo. Aun no entiende como fue capaz de burlar la seguridad de la mansión.
Alessandro nos lleva de vuelta a casa y yo me quedo dormida en el trayecto en coche. Ha sido una noche agotadora y me pesan demasiado los párpados como para mantenerme despierta.
Cuando llegamos siento que unos brazos fuertes me cogen del coche y abro ligeramente los ojos. Es Axel, es mi marido. Me acomodo en sus brazos y rodeo su cuello con mis brazos. Me sube hasta nuestra habitación y una vez estamos en ella me acuesta sobre la cama suavemente. Me quita las sandalias de tacón y me tapa con una de las mantas que hay sobre la cama. Él se tumba a mi lado, sin quitarme los ojos de encima.
****
Abro los ojos y miro a mi alrededor, sigo en nuestra cama. Suspiro de alivio y miro hacia el lado de Axel. No está en la cama. Me levanto y me cambio de ropa, necesito quitarme el vestido y ponerme algo más comodo. Busco unos vaqueros y un jersey fino, cojo unas deportivas y bajo a la cocina después de lavarme la cara y los dientes.
-Buenos días Amelia- digo sonriendo y ella me mira.
-Buenos días señora, siento lo que pasó ayer, los chicos me lo contaron- ella me da una bolsa de tela con hielo dentro y mira mi mejilla- te vendrá bien para bajar la hinchazón
-Estoy bien, no te preocupes y llamame Octavia por favor- respondo cogiendo el hielo y poniendolo en mi mejilla, ella asiente.
-¿Tienes hambre?- pregunta.
-Un poco, pero antes quiero ir a ver a mi marido, ¿esta en su estudio?- ella me mira y niega.
-No señora, se fue temprano y muy enfadado. Temo por lo que pueda estar haciendo.
-Seguro que nada bueno- digo suspirando.
Me siento a desayunar en la barra de la cocina. Amelia cocina de maravilla y es una delicia comer cualquier cosa que ella prepara. Después de desayunar me he tomado un analgésico para el dolor y me he ido al estudio de Axel a esperarlo. Mientras para no hacer la espera demasiado aburrida he cogido uno de los libros que tiene en las estanterías de su estudio y me he sentado en el pequeño sofa que tiene a un lado. El sueño se ha apoderado de mi y me he quedado dormida con el libro en la mano.
No se cuantas horas he dormido cuando abro los ojos, pero el libro ya no está entre mis manos y la mirada de Axel es lo primero que me encuentro.
-¿Como estas?- pregunta pasando suavemente sus dedos por mi mejilla.
-Estoy bien, en un par de días volveré a ser la misma, no tienes porque preocuparte- digo levantándome del sofa.
-Eres mi esposa y mi deber es protegerte- responde.
-¿Donde estabas?- pregunto mirándole.
-Poniéndole solución al problema- responde de manera seca.
-¿Que has hecho?- pregunto y mi respiración se acelera.
-Lo que tenía que hacer. Dije que si te ponía una mano encima lo mataría- me llevo las manos a la boca y ahogo un gemido.
-¿Porque? No tenias derecho..
-Tu no sabes nada- dice furioso mientras las lágrimas recorren mis mejillas- y deja de llorar por ese hijo de puta- gruñe tirando la lámpara que hay en la mesita de al lado al suelo.
-No tenias que matarlo...
-Y tu tienes que elegir mejor a la persona de la que te enamoras. Marcelo era la mano derecha de Luka. Estuvo todo este tiempo cerca tuyo y fuiste tan tonta que no te diste cuenta- grita furioso y yo me pego a la pared dejándome caer al suelo.
No puedo evitar que las lágrimas recorran mis mejillas. ¿Porque? ¿Porque todos buscan algo de mi? ¿Porque todos me utilizan? Hasta Marcelo... Que parecía un don nadie con el que mi padre nunca me dejaría tener algo serio... Hasta él me engaño y se aprovecho de mi.
Axel se acerca hasta donde estoy y se sienta junto a mi, pasa su brazo por mi hombro y me pega a él.
-Lo siento- dice casi en un susurro- siento haberme puesto así. Lo siento si te he asustado- termina de decir- no voy a permitir que nadie haga daño a mi mujer aunque nuestro matrimonio sea solo una farsa. Eres mia, eres mi familia- esto último me sorprende ya que siempre he sido un complemento más para él.
****
Los días van pasando, lentos y dolorosos. El saber que Marcelo me ha estado mintiendo durante tanto tiempo me ha destrozado por dentro. Confíe en él, me enamore de él y me clavó un puñal por la espalda.
Axel estos días ha estado poco tiempo en casa, tenía que ocuparse de los negocios y de hacerle llegar su mensaje a Luka. Por las noches vuelve de madrugada oliendo a alcohol y mujeres, estoy segura de que no está cumpliendo con el acuerdo y eso me enfurece porque a pesar de que nuestro matrimonio es una farsa yo le respeto y no le dejo en evidencia.
Bajo las escaleras y los hombres de Axel están en fila mirandole a él que esta de espaldas a mi. Puedo ver varias caras nuevas. Cuando termino de bajar Axel se da la vuelta y me mira.
-Princesa ven, quiero que los nuevos te conozcan- dice cogiendome de la cintura- estos son Hiro, Theo y Oliver, son la nueva incorporación para el negocio y Oliver junto con Fabio se encargarán de tu seguridad.
-¿Y que pasa con Aless?- pregunto confusa.
-Aless tiene otras cosas más importantes de las que ocuparse- dice mirandole con cara de pocos amigos.
-Será un placer servirla y protegerla señora D'angelo- dice Oliver.
Sin duda es un chico muy guapo. Es moreno de ojos azules, alto y con cuerpo atletico. Tiene una sonrisa bonita y como mi marido, esta tatuado.
Va a ser divertido jugar con él y pagarle con la misma moneda a mi marido. Si no me respeta por las buenas, lo hará por las malas.
-No hace falta que te vuelva a repetir que no te quiero pegado a mi mujer, nada más que para lo estricto y necesario- dice serio mirando a Oliver, este asiente.
-¿Les metes miedo desde el principio?- digo riendo.
-Les impongo respeto- gruñe- ahora nos vamos, tenemos asuntos que tratar. Si tienes que ir a algún lado, que Oliver te acompañe- dice mirandome y se va seguido por sus hombres.
Yo miro a Oliver y sonrio de lado, sería divertido ir de compras, necesito algunas cosas.
-Oliver saldremos al centro comercial- digo y voy a buscar mi bolso al armario de la entrada.
-Como quiera jefa- dice saliendo de la casa y yo lo sigo, me abre la puerta del coche y se monta en el conductor para poner rumbo al centro comercial.
-¿Has trabajado antes en la seguridad?- pregunto con curiosidad.
-Si señora- responde él mirandome por el retrovisor.
-Llamame Octavia, vamos a pasar mucho tiempo juntos, creeme- digo y él asiente.
El camino hacia el centro comercial no es excesivamente largo. Oliver conduce sin hacer perder el tiempo a nadie y eso me gusta. Cuando llegamos aparca el coche lo más cerca de la entrada y me abre la puerta. Camino por delante y él me va siguiendo unos pasos más atrás. Entramos en una de las tiendas y compro algunos vestidos y conjuntos cuando voy a sacar la tarjeta Oliver me frena y me da una tarjeta dorada con mi nombre y nuevo apellido.
-El señor D'angelo me pidió que se la diera si la necesitaba- dice mirandome y yo cojo la tarjeta.
-Dile a mi marido que no necesito su dinero- respondo guardando la tarjeta y sacando la mia.
Durante un rato seguimos recorriendo las tiendas, una tras otra. Entramos en Victoria's secret y cojo varios conjuntos lenceros y algunos camisones. Voy al probador y empiezo a probarme los conjuntos. Una de esas veces abro la cortina y miro a Oliver con picardia.
-¿Crees que me queda bien?- llevo un conjunto de sujetador y tanga con ligeros de encaje y en color rojorojo. Él me mira sorprendido y cierra la cortina quedando fuera.
-Señora D'angelo que hace- pregunta al otro lado- esta loca.
-¿Te gusta o no?- digo riendo divertida.
-Si no fuera quien es sin duda si. Podría volver loco a cualquier hombre y lo sabe- dice.
En ese momento comienzan a sonar disparos y Oliver se abalanza sobre mi y hace que me agache. Me pide silencio.
-Señora D'angelo no tenga miedo, voy a ponerla a salvo- susurra mirándome y me hace una señal para que lo siga.
Y eso hago, en cuanto el empieza a caminar de rodillas despacio saliendo de la zona de probadores yo lo sigo lo más rápido que puedo. Los disparos no cesan y entonces oigo una voz que me resulta familiar.
-¿Donde estas Octavia? Se que estas aquí- ríe Luka Petrov caminando por la tienda.
Oliver y yo seguimos recorriendo la tienda con cuidado de no hacer ruido y en cuanto estamos cerca de la salida Oliver se levanta y dispara a uno de los hombres de Luka que estaba vigilando la salida, este cae al suelo muerto de un disparo en la frente. Oliver me coge por el brazo y tira de mi corriendo. Luka y sus hombres nos siguen por el centro comercial, bajamos por las escaleras hacia el aparcamiento lo más rápido que podemos y cuando llegamos al coche Oliver me hace entrar en la parte trasera, me pide que me esconda y me mira.
-Quédese aqui Jefa con los cristales tintados no la verán y estará a salvo, el coche esta blindado, cierre cuando me vaya y llame a su marido- yo asiento como puedo y hago lo que me dice, pocos segundos después lo pierdo de vista.
Cojo el teléfono de mi bolso que fue lo único que me dio tiempo a coger del probador y marco el número de Axel.
Una, dos, tres, cuatro veces marco el número y no obtengo respuesta. Cinco, seis, siete, por fin Axel coge el teléfono.
-Maldita sea, ¿que quieres?- pregunta al otro lado del teléfono malhumorado.
-Axel estamos en el centro comercial norte, Luka y sus hombres nos emboscaron- digo lo más rápido que puedo y escucho la voz de una mujer al otro lado.
-¿Donde esta Oliver?- pregunta rápidamente.
-Él, él está fuera, en el aparcamiento, me encerró en el coche y me pidió que te llamase pero ya veo que estas demasiado ocupado- respondo y cuelgo el teléfono.
Maldito cabrón, solo le pedí que me respetara, que no me hiciera la cornuda de toda Sicilia y él no ha sido capaz de controlarse ni un maldito mes.