Capítulo 32. Estuve hablando con la enfermera hasta que llegó la comida, le dí mi nuevo número de teléfono y me contó que mi madre estaba muy bien, me comentó que los doctores habían vuelto a reunirse y que todos estaban satisfechos por los avances que tenía mi madre. Avances que al parecer eran muy pequeños, pero demasiado importantes. Estaba muy feliz y emocionada, mi madre estaría bien y eso me daba mil años de vida, quizás me escuchó está mañana y entendió lo mucho que la necesito aquí conmigo. —¿Está todo bien? — preguntó Esteban cuando terminé la llamada. —Al parecer todo está perfecto. — Respondí con una gran sonrisa. Bajé mi mirada hacía los platos. Mi sonrisa se hizo mucho más grande. — Vaya, que buena elección. Fettuccini. —Este plato se llama Fettuccini a la Puttanessa

