Capítulo 21. —Marcos… — Susurré mientras me separaba de él. —No, por favor no digas nada, solo… disfrutemos de este momento. — Me suplicó. —Todo esto está mal. —No lo está Dafne, todo está bien, ya lo vas a ver… Por favor, no me alejes, no te alejes. —Pero Marcos... —Mira, hagamos algo, yo debo ir a trabajar y la verdad ya voy un poco tarde, tú no puedes volver a la hacienda porque debes estar pendiente de tu madre, así que quédate aquí todo el tiempo que quieras, te dejaré la copia de las llaves por si tienes que salir. —No es necesario. —Si lo es. Estuve pensando y ¿qué tal si llamas al señor Bennet y le dices que vas a quedarte aquí en la ciudad varios días? al menos hasta que tú madre salga de “peligro” — La verdad no era tan mala idea. además, quizás de está forma podía ver q

