Capitulo 1

2739 Words
Capítulo 1 El engaño Dafne. Mi boca sigue abierta mientras yo y todas las personas que hay a mi alrededor miran con asombro lo que está sucediendo frente a nosotros. Aparte de sentirme humillada, siento el corazón hecho pedazos. ¿Cómo pudiste hacerme eso? Las palabras no salen de mi boca, pero es así como quisiera estar gritando hacia él. Lo veo moverse con rapidez mientras sube sus pantalones, ni siquiera le ha dado tiempo de ponerse el boxer que vaya a saber dios en donde se encuentra, él parece estar bastante sorprendido y me mira a mi con los ojos llenos de lágrimas. —No es lo que parece —es lo primero que dice y una risa seca sale de mis labios. —¿No? ¿Estás seguro de que no es lo que pienso? Porqué realmente no hay mucho que imaginar, todos los hemos visto. El nudo en mi garganta es bastante grande y siento rabia cuando Emily se esconde tras su espalda, solo una sábana blanca cubre su cuerpo. —¿Desde cuándo? —nuevamente pregunto y él hace una mueca. No es reciente claro está y yo no puedo creer que ellos me hayan visto la cara de estúpida desde no sé cuándo. —Mira, no es lo que crees, solo... —Josh, no tienes que explicarle nada a ella, no le debes nada. —¿Disculpa? A mi si me tiene que dar explicaciones porque es a mi a quién está engañando y tú tendrás que darle explicaciones a tus padres cuando sepan sobre esto. —No serías capaz de ir a delatarnos —me da una mirada de suficiencia que me encantaría borrar con un puñetazo, pero me contengo mientras la miro a los ojos verdes fijamente. Es asqueroso pensar que ella se ha acostado con quién solía ser mi novio, Josh y yo nos conocimos en el instituto, desde hace tres años decidimos dejar a un lado lo de ser amigos y comenzamos a salir, ha sido genial ser su novia, pero ahora ya no sé si todo fue actuado para llegar a Emily o si realmente en algún momento sintió algo por mi. Y en tanto a Emily... Emily es ella, no hay más que decir, una perra codiciosa por naturaleza que se cree la última Coca-Cola del desierto, hija consentida y niñata mimada que no sabe hacer otra cosa más que ir al salón de belleza y pedirle dinero a su padre. Padre que compartimos por cierto, pero eso es mucho más complicado. Emily Bennet es hija del senador Richard Bennet, hombre muy reconocido y amado por la mayoría, es por eso que nadie sabe que yo soy una Bennet y siempre he estado escondida dentro del palacio jugando mi papel de empleada doméstica junto a mi mamá. Si el pueblo se enterara de que la familia perfecta no era tan perfecta, simplemente pegaría el grito en el cielo y eso les traería muchos problemas, en especial cuando mi madre es solo una criada de tantas y no nos corre sangre azul por las venas. Seguimos viviendo en este lugar porque un escándalo sería lo peor que pudiera pasarles y eso es lo que evitan, nos dan comida, techo y bienestar a cambio de mantener la boca cerrada y son pocas personas las que conocen que yo soy una Bennet. —No tendré que decirles yo, pues ya alguien más lo ha hecho por mi —respondo a su anterior pregunta y miró a mi lado derecho encontrando a uno de los hombres corriendo en dirección a la entrada de la casa, acá todo tiene que saberse y no pueden haber secretos, mucho menos si esos secretos involucran a la mimada Bennet. —¡Maldición, haz algo! —le grita Emily a Josh, pero él simplemente me mira. —Mi amor, yo te juro que... —se acerca a mi con rapidez tomando mis rostro con sus asquerosas manos, me alejo de inmediato dándole una mala mirada. —No me toques. Las personas a nuestro alrededor siguen pendientes de nuestra discusión y abuchean cuando yo no me dejó tocar por mi ex. —Daf... —Cállate quieres, eres un maldito perro y te odio, creí que tu amor era genuino, pero vaya se me he equivocado contigo. —¡Eso te pasa por tonta! —grita Emily y yo pongo los ojos en blanco —, él nunca te ha amado, siempre me ha amado a mi y por eso cada vez viene, porque solo me quiere ver a mi. ¡Es mío y me ama solo a mi! Me parece patética la manera en la que ella parece estar luchando contra el aire por un amor tan vacío como el de Josh, ni siquiera me importa lo que haga con su vida de ahora en adelante, yo realmente estoy muy dolida por su engaño, jamás me lo había imaginado y aunque duele mucho, no lo voy a demostrar porque no quiero darle más opciones a Emily para que se burle de mi. —Esa sonrisita de niña idiota se te acabará pronto, idiota. Me mira con indignación y cruza sus brazos contra el pecho refunfuñando hacia mí cosas que no alcanzo a escuchar debido al grito que llega a mis espaldas. Los demás trabajadores de la casa que seguían pendientes salen corriendo como alma que lleva el viento, pero yo decido quedarme, es bueno estar solo de vez en cuando y solo limpiearé un poco —¡Emily Marie Bennet ¿Qué hiciste?! Me irrito más ante la mirada de Miranda, la madre de Emily y mujer de mi padre, la oficial desde siempre, ella mantiene sus ojos verdes iguales a los de su hija muy abiertos mientras mira con asco a Josh. —¿Con él? —pregunta haciendo una mueca de repulsión y yo frunzo aún más el ceño esperado repuesta. —Habiendo tantos chicos guapos en el lugar decides acostarte con el más feo ¿Acaso no te he enseñado a comportarte con una dama? —¡Mamá pero yo lo quiero a él! —la mujer suspira con fuerza y me mira como si yo tuviera la culpa de esa infidelidad. —¿Ves lo que haces por meter a extraños en esta casa? No tenías ningún derecho sin permiso. Abro la boca indignada a la vez que frunzo el ceño y saco pecho quedando mucho más alta que ella. —Disculpe, pero yo no tengo la culpa de que su hija sea una perra y quiera cabalgar a todo hombre que le pase por el frente. Su mano impacta contra mi mejilla y el jadeó colectivo suena, Josh se mete entre ambas y la aleja de mi con bastante enojo. —¡No la toque! —le grita con furia. —¡No toques tu a mi hija, depravado! —grita ella y ahora es a él a quien le voltea la mejilla. Ahora yo no lo defiendo sino que lo hace Emily. —¡MAMÁ PARA, YA BASTA! —ella corre semidesnuda hacia su madre y se enreda con la sábana cayendo a los pies de ella, llora mientras se abraza a las rodillas de la mujer que la mira con decepción. —Mamá yo lo amo, quiero estar con él. —Pos dios Emily, tienes un matrimonio a la vuelta de la esquina con un hombre que si vale la pena ¡No puedes dejar a un Lancaster para estar con un don nadie! —¡Pero yo no lo amo a él, yo amo a Josh! Mientras ella llora y le dice a su mamá cuanto ama a Josh, yo me pregunto cuánto tiempo llevan estando juntos, hace cuánto tiempo que han decidido pasarme por encima, desde cuándo él dejó de decir que me amaba para caer en las garras de esa demente. De tantas mujeres tenía que engañarme con mi hermana, ¿Que karma estoy pagando? Siento tanta vergüenza que me estoy muriendo por dentro, no puedo creer nada de lo que sucede, yo que tanto he querido a Josh, que le conseguí trabajo, que lo ayudé cuando su familia entró en crisis ¿Así es como me paga? Creí que nuestro amor era verdadero, pero ya veo que no. —¡Porque estoy embarazada y no lo voy a dejar! El grito de Emily nos deja a todos en silencio, es tanto que podríamos escuchar como un alfiler cae contra la tierra. El mundo se ha detenido cuando ella dice aquellas palabras y yo siento que voy a desmayarme, miro a Josh con los ojos llenos de lágrimas. ¿Embarazada? ¿Tendrá un hijo con el hombre que yo solía amar? A quien quiero engañar, sigo amando, porque es imposible dejar de amar en tan solo unos minutos. —¿Co como dices? —tartamudes Ágata, la madre de Emily y su voz está incluso más rota que mi corazón. —Solo sucedió mamá, estoy embarazada del hombre que amo y no voy a renunciar a ello. No veo venir al cuerpo que pasa por mi lado y cuando menos lo espero, Richard Bennet sostiene del cuello a Josh y lo levanta del suelo. —¡Papá no! —grita Emily mientras Josh se mueve con fuerza intentando librarse de él. —Sueltalo, le harás daño. —Has desgraciado a mi hija —le dice con tanta rabia que me estremezco, que hago hacia atrás y tiemblo. Cuando Richar ruge, lo hacen las montañas. —Tu vas a pagar con tu vida el haber dañado la vida de mi pequeña hija. —Yo... La voz de Josh suena tan rota mientras intenta hablar, que Emily se lanza sobre nuestro padre para intentar hacer que suelte a Josh, pero este lo mantiene bien apretado del cuello. —¡Te casaras con mi hija! Los ojos de Josh se abren mucho más de lo que ya estaban tras escuchar esas palabras, Emily da pequeños saltos emocionados mientras Ágata suelta un bufido y yo... Yo simplemente veo como el amor me da dos bofetadas más y sigo pensando en que karma estoy pagando, como será vivir viendo que quién solía amarme a mi ahora estará casado con mi hermana, probablemente viviendo en el mismo techo que todos nosotros y siendo tal vez mi jefe. ¡Que desastre! —Pero mi amor no se puede casar con él, los Lancaster se molestarán mucho con nosotros ¡Están comprometidos desde pequeños! —Eso ya lo resolveré luego, pero no hoy a dejar que mi nieto sea un bastardo. Bufo con ironía, vaya que eso no le preocupó cuando yo nací, simplemente soltaron amenazas de un lado a otro y cuando yo me enteré de la verdad, me prohibió llamarlo padre o pedirle algo, claro que junto con una amenaza de que si alguien se llegaba a enterar, mamá y yo quedaríamos de patitas en la calle y ninguna de las dos queríamos eso, por lo que permanecí callada y lo sigo haciendo. Tampoco es como que sea una maravilla ser su hija. —Pero Richard... ¡Ese hombre no tiene nada para ofrecerle a nuestra hija! Él chasquea la lengua antes de soltar a Josh y este comienza a toser con fuerza llevándose las manos al cuello y mirando a su suegro con miedo, Emily lo abraza y lo llena de besos y a mi me parece tan asquerosa la imagen que mejor miró hacia otro lado. Ni siquiera sé que es lo que hago acá. —Cállate mujer, yo arreglaré todo. Doy media vuelta y huyo de ese lugar con rapidez, no puedo seguir estando cerca de ellos. Me dan náuseas. Me refugio en el lugar al que he pertenecido desde que tengo memoria: La cocina. Acá es donde trabajo y donde siempre que estoy mal me refugio, la cocina es algo que suele dárseme bien y me gusta hacerlo. He aprendido a hacer diferentes platillos de comida a lo largo de mi vida y cada vez que pruebo uno siento que es magia en mi boca. Lo único bueno de esta casa y de trabajar en este lugar es que yo tengo total libertad de hacer lo que se me plazca, no se me limita las porciones de nada y yo soy feliz inventando platillos que algún día me gustaría poner en el restaurante de mis sueños. Es por ello que aún con el corazón roto, los ojos llorosos y las esperanzas por el suelo, comienzo a cocinar. Pasan las horas y yo sigo metida entre harina, agua caliente y un olor bastante exquisito. Pronto será la hora de la cena y tendré que comenzar a servir para todos y no sé si ahora han agregado un plato más a la mesa. Espero que no. Pero entonces entra una de las niñas que también trabajan para ellos y me confirma que un plato más hará parte de la loza que usaremos esta noche y nuevamente se me revuelve el estómago y toda la felicidad que había sentido al cocinar toda la tarde se acaba y nuevamente el humor me da una patada en el culo y las ganas de cocinar quedan en el olvido. —Ya todo está listo —digo a Fátima, ella baja y sube su cabeza con efusividad mientras yo le explico que es lo que contiene cada olla y como lo debe de servir. Cuando la familia está reunida en el comedor los platos son llevados a la mesa en el orden y como era de esperar, todos alaban mis platillos, supongo que por eso me mantienen, nadie les cocinará tan bien como yo. Cuarenta minutos después veo con horror como Josh entra a la cocina y me levanto de la silla para salir por la puerta trasera, pero él es más veloz y me toma de la mano. —Dafne, espera. Tenemos que hablar. —No tenemos que hablar de absolutamente nada, ya todo quedó muy claro. —Perdoname ¿Si? Me deje llevar, ella es hermosa y... ¡Y tú siempre estás ocupada! —Y ahora la culpa es mía... Lindo saberlo —hago una mueca y él suspira con fuerza. —No era eso lo que quería decir vale? —pasa las manos por su cabello y lo miro.. Definitivamente Josh es un hombre bastante agradable a la vista, es obvio que él es muy guapo y ha sido esto lo que ha llamado la atención de Emily. Sus ojos son azules, pero un azul opaco, casi transparente, su cabello es rubio y es bastante alto y musculoso, aunque es delgado. —Solo déjame, si. Ya no quiero verte más, es bastante doloroso saber que te casarás con ella, que vivirás acá y que tendrás a su hijo. —Yo no quería nada de eso ¡Yo no lo quiero aún! —exclama y realmente parece bastante consternado por eso. —Mirale el lado bueno, tendrás una vida bastante pudiente sin necesidad de trabajar. —¿Lado bueno? —pregunta con una ceja levantada, me encojo de hombros. —Tomalo como quieras, solo vete. —Yo te amo a ti. —Pues creo que lo demuestras de una forma un poco rara ¿No crees? —Dafne... —¿Josh, qué estás haciendo acá? Ruedo mis ojos cuando escucho la voz de Emily y me alejo una vez más de Josh, ella mira de uno al otro con bastante molestia, más que todo a mi. —Ahí quedaron sobras de mi comida ¿O esas no las quieres? Porqué como tomas todo lo que era mío... Su rostro se torna rojo. —Perra miserable.. —Ciertamente la perra acá no soy yo —le guiño un ojo —, cuida a tu hombre que ese no sabe guardarse el p**o para una sola mujer y no queremos que la próxima cornuda seas tú ¿Verdad? Estoy siendo bastante perra con ella, pero bueno, se lo merece ¿O no? Simplemente no puedo quedarme viendo cómo ella se roba a quien creí que sería el amor de mi vida y el hombre con el que compartiría mi vida . ¡Por dios que duele! Miro una vez más a Josh antes de salir de la cocina y dejarlo junto a su nueva novia. Muy bien se pueden pudrir en el infierno juntos que yo no necesito a ningún hombre para sentirme bien conmigo misma. Imbéciles.
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