Cantaba junto a mi hermana Taylor, I Like It De Cardi B. Una canción que me encantó mucho, exceptuando las partes del cantante latino, o cómo sea, ese. Sólo las partes de Cardi, son grandiosas.
Me movía al ritmo de la canción, cantando a todo pulmón con Taylor. Claro, teníamos un cepillo para cabello en nuestras manos, y hacíamos uno que otros bailes raros. La música sonaba hasta la casa de más allá a cinco cuadras. Bah, exagero. Seguro se debe de escuchar un poco, hasta la casa de los Thomas.
Mis padres no están en casa, sólo estamos mis hermanos. Haciendo desastre. La canción termina y pasa a la remix de Hi Bich de Bhad Bhabie. Pero como Taylor es ella, mi grandiosa hermana, la inigualable reina de la casa—nótese el sarcasmo—La cambia a una para hacer twerking.
No voy a mentir, la música está bien buena y Taylor parece cómo si le hubiera entrado algún demonio por la manera en la que mueve el culo. Lo hace muy gracioso, pero ella parece tan inspirada que creo que piensa que lo hace bien, y para mí no es inevitable soltar unas carcajadas.
—¡Oh Dios! —Escucho la voz de Dylan gritar por encima de la música— ¿¡Qué le ha pasado a Taylor!?
La expresión de Dylan es graciosa, y de horror también. Lo cual, me hace reír aún más.
—¡Dios mío, niña! —Ese es ahora, Drake. —¿¡Taylor estás bien!? ¡Llamemos a un exorcista! ¡Rápido!
Dylan, Drake, y yo, nos tiramos al piso riendo del espectáculo de Taylor,mientras nosotros reímos, ella apaga la música y nos fulmina con la mirada.
—¿De qué se burlan? —Pregunta Taylor, claramente, enojada.
—Del demonio que tienes por dentro. —Dice Drake, haciendo que Dylan y yo nos volviéramos a reír como focas retrasadas.
—¡Son unos idiotas! —Exclama Taylor sonrojada—¡Bailaba twerking! —Exclama de nuevo, cruzándose de brazos.
Dios mío, esta muchacha nunca cambia. Me levanto del piso con la ayuda de Dylan, acomodando mí ropa, para después mirar a Taylor que nos mira de una manera para que nos disculpemos por haberla ofendido. Yo sólo me limito a morderme la mejilla para no reír de nuevo.
—No cariño, eso no era twerking. — Drake hace comillas con sus dedos enfatizando lo de twerking. —Eso era que tenías un demonio dentro que bailaba por ti.
Y eso hizo que Taylor le lanzara alguna cosa que tenía en manos, pero Drake es rápido y lo esquiva.
—¡Por eso que estás tan loca! —Exclama Drake mirándola con miedo.
Taylor le iba a volar otra cosa, pero suena el timbre de la casa.
—¡Yo voy! —Me ofrezco, saliendo de ahí rápido dejándolos en una discusión divertida, pero absurda.
Me dirijo rápidamente a la puerta, para luego abrirla y encontrarme a un Brennan sexy que me saluda con dos besos en mis mejillas,que hace que me sonroje, y se me erice la piel.
Vestía una camisa playera, junto a unos shorts de mezclilla. Lo hacían ver demasiado guapo, sexy, y atractivo. ¡Pero es que está para comérselo!
Noto como la mirada de Brennan mira mí cuerpo. ¿Con lujuria, tal vez? Bah, no lo creo. No soy una chica de desear, pero admito que soy linda. Pero no soy la gran cosa.
—Hola. —Habla por fin.
Yo cierro la puerta de mí casa, y le indico de que me siga, para empezar a caminar a la Universidad.
—Hola —Le digo en cuánto lo tengo a mi lado.
Al lado de él, no se siente para nada incómodo, al contrario, se siente increíblemente bien. Es cómo si tuviera un aura que me diera paz y tranquilidad.
Caminamos unas quince cuadras más quizás, en silencio. Hasta que yo decido romperlo, tengo un gran interés en conocerlo, y ni idea de donde surgió ese interés.
—Y Brennan, ¿qué estudias? —Le pregunto.
Él pone toda su atención en mí, ladeando una sonrisa.
—Leyes. —Responde él ahora, mirando al frente.
Oh, serías un abogado sexy.
—¿Y tú, Jazzie? —Pregunta.
Y sin querer siento un revoltijo en mi estómago al escucharlo llamarme así.
—Fotografía.
Me encanta la fotografía, soy buena en ello. Todo mi cuarto, está llena de fotografías hermosas que he logrado sacar en vacaciones, o alguna cosa que me guste. Más me inspira la naturaleza, me conectó con ella de una forma tremenda.
Me gusta el bosque que conecta a mi casa por la parte de atrás, tengo un pasadizo secreto que llega a un hermoso lago de agua cristalina con una hermosa cascada, la cual le tomé fotos ya hace tiempo.
La gente me preguntaba que de dónde saqué aquellas fotos, yo solo cedí en responder que era un lugar secreto. Sólo habíamos ido allí, mis hermanos y mi mejor amiga, ni mis padre sabían de aquel lugar que conectaba con nuestro hogar.
Poco a poco, veía a unas cuantas cuadras más, la gigantesca Universidad.
—Interesante —Le oigo a Brennan susurra como para sí mismo.
Sólo me limito a encoger mis hombros, y seguir el camino. En cuanto una cuadra más, llegamos. Le hago señal de que pase primero él,y me obedece. Luego entró yo, explicándole y mostrándole la Universidad. Brennan al veces salía con algunas bromas que me hacían reír mucho y sonreír demasiado.
Brennan era muy divertido. Le mostré la cafetería, los salones de clases, y lo demás de la Universidad. Fuimos a dirección a buscar su horario, y arreglar otras cosas de él.
—Jazz.
Me giré a verlo.
—¿Sip? —Él ríe,al yo haber hecho énfasis en la «p».
—¿Aquí hacen prácticas de fútbol americano?
Su pregunta me alegró. Sí que hacían, y de porrista también. Yo era la capitana de las porristas, ¿increíble, no? Es algo que me encanta hacer, apoyar al equipo de mi Universidad, Los Golden Bergs.
—Oh, sí. —Le sonrío. —Las inscripciones están a la izquierda la primera oficina que veas. Yo estaré en la cafetería. —Le sonrío de nuevo, el asiente, y se va a por su inscripción.
Yo, como dije, voy a la cafetería por un poco de agua. Camino por los pasillos, hasta llegar a mi destino. Luego camino un poco más para pedir un agua, y la señora me entrega un vaso de agua fría. necesitaba refrescar mi garganta, de tanto reír junto a Brennan me había quedado seca. Termino de beber el agua, y me despido de la señora. Voy caminando hacia donde me esperaría Brennan, pero al llegar no lo veo por allí.
Me pienso ir a la oficina del coach, y eso hago. Camino, y camino, hasta llegar a la oficina, pero antes, se abre la puerta del conserje. Me volteo, viendo salir a un Brennan despeinado, con los tres primeros botones de su camisa desabrochados, y sobre todo, labial por su cara. Luego de él, sale la perra de Zoe.
Brennan nota que le ando mirando, y de pronto me imagino en la situación comprometedora en la que estaba, haciendo que tenga un vacío en el pecho, junto a unas a puñaladas de celos. Demonios, ¿celos?
¿Estoy celosa de que Brennan se haya besado o no se qué cosa haya hecho con Zoe?
Bah, no.
Con que no me lo esperaba y tampoco me sorprende.
Estoy molesta porque pensé que no era un idiota.
Se besó con la más perra de la Universidad, ¿quién lo diría? Eso hacen los idiotas.
Retiro lo dicho, él si es un idiota.
Cinco semanas después.
-¡Catherine, dame más movimiento! ¡No estés tensa, déjate llevar!-Le gritaba a una compañera porrista de mi equipo.
Ensayábamos para el próximo partido de fútbol, y para la próxima confrontación contra otro equipo que viene de Nueva York. Es uno reconocido, pero no tiene tanto potencial que los míos. Dicen que sus líneas de formación son buenas, por lo tanto estoy muy presionada con ello, y presionando a mis chicas también.
Estoy bastante estresada.
Paro la música, y les digo a todas que pueden descansar. Yo voy en busca de mi termo de agua, para luego sentarme con Crystal. Crystal no para de hablar lo bien que le fue allá en Hawái,que tuvo mucho sexo y fiestas locas, pero que le hice falta. Crystal llegó hace dos semanas, pero casi no pudimos vernos, estuvo ocupada en la Boutique de su madre, y yo también estaba ocupada. Pero ahora si tenemos tiempo, por llamadas ya le había contado lo de Brennan, y de lo que me había equivocado de que no era idiota.
Después de que le ví salir de ahí, fuimos a casa con un silencio bastante incómodo, él no habló y yo menos, pero sé que estaba decepcionada. Poco después me enteré que Brennan entró al equipo de fútbol,así que estaría entrenando en el mismo lugar que yo, y me pone un poco nerviosa.
¿Por qué?
No lo sé.
Sólo se que siento un vacío en mí, que no había sentido nunca antes. Pero bah, sólo es decepción, nada más eso. Él es un idiota, y Zoe es una zorra.
—¿Por qué esa cara? —Me pregunta Crystal, y yo dejo escapar un suspiro.
La miro con una ceja levantada.
—Tienes que dejar de preocuparte, mira, hoy saldremos de fiesta. —Me comenta pasando su brazo por encima de mis hombros.
Fiesta.
Al decir aquello me emociono un poco, tal vez necesite un poco de diversión.
—¿Donde? —Le preguntó y luego le doy un trago a mi agua.
—En casa de Jeffrey, celebrarán la llegada de Brennan.
Hago una mueca de disgusto al escuchar su nombre y saber que estará en aquella fiesta. Pero eso no me impide que vaya,porque iré y me voy a divertir como no lo hice cuando estaba Crystal.
¡Es hora de la diversión, perras!