Era esta noche la tal fiesta que celebraría Jeffrey por el nuevo m*****o de los Golden. Voy a divertirme lo más que pueda con mi mejor amiga, y pasar mi tiempo lo más cerca de ella. Bah, que mentiras. Sé que al llegar tal vez Ry ya esté desapareciendo con algún tipo desconocido para fornicar.
Y me quedaría sola.
Evitando imaginarme de quedarme sóla en aquella fiesta, sigo haciendo ondulaciones en mi cabello. Dándole un toque enrolado en las puntas, que me hace sentir hermosa. Traigo unos jeans negros lo más ajustados posible,pero no me matan. Se amolda bien a mis piernas y realza mi culo. Traigo una camisa de tiras blancas, junto con una chaqueta negra encima. Y mis botines negros de aguja, que son muy altos. Sinceramente, hoy me sobrepase de bella. Lo admito.
Me veo divina,y sexy. No me pondré un solo kilo de maquillaje, sólo usaré brillo labial y más nada. Natural estoy bien, pero el labial no estaría nada mal. Ah, y un poco de perfume. Salgo de mi cuarto, y bajo las escaleras para llegar a la sala, donde me esperan los mellizos para salir a la fiesta, pero antes, pasaríamos buscando a Ry. Taylor se fue hace unos veinte minutos con su esclavo, digo, novio.
Al llegar a la sala, veo a ambos mellizos en sus celulares, ninguno se percatan de que estoy aquí.
—¡Hola!
Los dos dan un brinco, y me miran con horror, para después mirarme de arriba abajo, para que luego, Drake haga chasquidos con su lengua en forma de desaprobación.
—De ninguna manera —Señala mi atuendo— Irás así.
Me limito a rodar los ojos, y sacarle el dedo del medio, dejándolo con la palabra en la boca, saliendo de casa y entrando a su auto.
(...)
Unos treinta minutos después, o más, no lo sé, ya estábamos a unas cuadras de llegar a la gran fiesta de Jeffrey. Ry ya estaba a mi lado, hablando de cosas triviales con Dylan, y yo sólo miraba por la ventana las casas pasar. De pronto Drake apaga el auto, y me doy de cuenta que ya habíamos llegado. La música no se escucha tan alta, pero me imagino que por dentro debe estar rompiendo oídos. Ya por fuera hay algunas que otras personas en el césped, y otras vomitando. Todos bajamos del auto, caminando hacia la fiesta.
En cuanto entramos, lo único que brillaba eran las lámparas de neón, y entre otras cosas. Yo me dirigí con Dylan y Ry al mini bar que tenía Jeffrey, y después me pregunté a dónde había ido Drake. Tal vez se fue con una conquista, esta vez no fue Ry, sino él. Los tres nos sentamos en la barra, pidiendo unos mojitos súper cargados. El barman asiente, y va en busca de hacernos nuestros mojitos.
—Por ahí anda Brennan —Escucho que dice Ry en mi oído.
Yo la miré con una ceja alzada.
—Yo vine a divertirme, no a saber que él anda por ahí. —Le hago saber, tomando de un golpe mi mojito cargado.
Al sentir bajar en alcohol por mi garganta, hago una mueca de satisfacción. El mojito es sumamente delicioso. Ry sólo asiente, y también toma su mojito de golpe.
Luego de tres ronda más de mojitos, siento el alcohol actuar en mi sistema. Ry se fue con un alemán de intercambio que esta buenísimo, y Dylan se fue con alguna barbie plástica.
—Disculpe —Siento como tocan mi hombro.
Me volteo, y me encuentro con un par de ojos verdes muy bonitos. Nunca había visto a este chico, pero es muy apuesto, y tiene unas pestañas y sonrisa envidiables.
—¿Sí?
—¿Gustaría bailar conmigo?
Me muerdo el labio inconscientemente. Yo asiento, y él toma mi mano, llevándome a la pista de baile para bailar con él. Ya sonaba una canción de Luis Fonsi, y creo que era Despacito. El desconocido me pegó a él, con sus manos en mis cintura, empecé a moverme al ritmo de la canción, restregando mi culo contra él.
—Mi nombre es Scott —Dice en mi oído, erizando mi piel.
—Sienna. —Le digo mi segundo nombre, pues no quiero que sepa el primero.
Scott me apega más a él, y siento su nariz rozar contra mi cuello. Dios mío.
—Eres hermosa, Sienna... —Ronronea contra mí.
Esto se va a salir de control.
Pero después de unos segundos, ya no lo siento detrás de mí. Para unos segundos más, otro cuerpo está contra mí. ¿Qué demonios? Me volteo para encarar a la nueva persona.
Oh.
Es Brennan.
Rápidamente me tenso.
—Deberías saber que no debes bailar con desconocidos. —Me dice.
¿Y este quién se cree?
—Yo bailo con quién se me de la gana —Le escupo eso directamente.
Brennan me observa con el ceño fruncido, yo quito sus manos de mi cintura, y voy al mini bar de nuevo. Esta vez pido una botella de vodka, con un vaso incluido. Alguien se sienta al lado mío. Ese alguien es Brennan.
Resoplo cansada.
¿No entendió mi indirecta o qué?
—¿Por qué te fuiste así? —Pregunta.
Yo me atrevo a mirarlo, con una ceja alzada.
Tomo el vaso de vodka, dándole un largo sorbo. Y luego le suelto-:
—No bailo con idiotas.
Brennan me mira confuso. Y después, con indignación.
Jé.
—Acabas de llamarme idiota —Afirma.
Le lanzo una mirada molesta.
—¿Acaso tengo que repetirlo?
Él me mira directo a los ojos, haciendo una mueca extraña que lo hace verse tierno.
Esperen,él es un idiota, no tierno.
—¿Por qué soy idiota? —Pregunta apoyando su quijada en el puño de su mano.
Dios mío, es inevitable no decir que así se ve guapo.
Pero es un idiota. Pensé.
—Todo aquel que se enrolle con Zoe Willson, es un idiota —Le hago saber, dándole una falsa sonrisa.
—Oh, eso.
Sí, “eso”.
Aún sigo tomando el vodka del vaso, ahora si siento el alcohol más fuerte en mi sistema.
—Disculpa si te molestó aquello. —Suelta Brennan de repente.
¿Por qué me molestaría?
No tiene por qué molestarme, yo apenas le conozco, y no somos nada como para que me pida disculpas, o explicaciones.
—No tienes porqué disculparte, apenas te conozco y no somos nada. —Le digo encogiendo mis hombros.
Después de eso, él me mira molesto y se va.
Y yo decido ignorarlo,ya qué no sé el porqué el cambio de su actitud paso mi noche bailando con cualquiera que me invitara o se cruzara en mi camino. La estoy pasando de lujo, el alcohol está corriendo por mis venas de una manera muy fuerte.
Y yo sigo como loca bebiendo, pasándola bien. Meneando mis caderas al compás de la música, saltando, riendo, en esta increíble fiesta de locura. En algunas ocasiones me encontré a Ry y a mis hermanos, y estuvimos un rato divertido, pero después cada quién volvió a donde estaban.
Y yo me quedé bailando con aquel chico Scott.
Para luego tener sexo con aquel chico llamado Scott en uno de los cuartos de arriba.