4

1322 Words
Diablos. Siento como abren las cortinas de mi habitación de golpe haciendo que la luz entre a encandilar mi rostro. Suelto un quejido de dolor y frustración, quería seguir durmiendo y descansar. Siento el dolor de mi cabeza por el alcohol de anoche, más no me atrevo a abrir mis ojos. Me remuevo en mi cama, quedando de espaldas a la luz. Luego estiro mi brazo, y este pega contra algo o... Alguien. ¡Oh dios mío! Abro los ojos de golpe, para luego quejarme de dolor agarrando mi cabeza. Mi vista se nubla un poco, pero luego de unos cuantos parpadeos puedo ver perfectamente, y veo perfectamente un cuerpo al lado mío. Dormí con alguien anoche. En mi casa. Un momento. Esta no es mi casa. Ni mi cuarto. Abro la boca en una total O. —¡Buenos días! —Se abre la habitación en la que yo dormía, dejándose mostrar a un Jeffrey feliz. ¿Y que le causó tanta felicidad a este hombre amargado? —Veo que estás despierta, Jazzy. —Dice. —Crystal te espera abajo. Y así como entró, se va. No recuerdo nada de anoche. Nada. ¡Diablos! Me acosté con alguien muy borracha y no recuerdo nada. Y el dolor horrible en mi cabeza empeora todo. Me levanto de la cama, totalmente desnuda. Sí señores, desnuda. No traía ninguna ropa puesta. Husmeo todo el lugar de la habitación encontrándome poco a poco con algunas de mis prendas, hasta lograr conseguir todas. Me pongo mi ropa interior, y me importa un carajo si estén sucias o no, necesito irme de aquí. —Buenos días, Sienna. Escuché que decían detrás de mí. Me volteé, encontrándome con un par de ojos verdes muy bonitos. ¡Idiota, concéntrate! Sí, eso. Con un par de ojos verdes, que me miraban sonrientes. Un momento. ¿Él me llamó Sienna? ¿Y como sabe mi segundo nombre? Dios mío, nunca tomaré. Es una promesa. Nunca cumples tus promesas, y menos si se trata de alcohol. ¡Shhs! Me puse derecha enseguida, mirándolo sin ninguna expresión para después hablar—: —¿Y tú eres...? —Pregunté esperando la respuesta por saber su nombre. —Scott. —Respondió este, con un tono divertido. No, idiota, nada de esto es divertido. ¡Me acosté con un extraño! —. ¿Te olvidas de mí tan rápido, Sie? Sie. Ugh, este tipo no me cae bien. —¡Oh, sí, sí, claro Scott! —Le sonreí falsamente. Luego me volteo de nuevo, vistiéndome rápidamente para salir volada como si el diablo me persiguiera, escuché al tal Scott llamar por mi segundo nombre, pero lo ignoré, no recuerdo nada, y estoy segura de que no quiero recordar nada. Fotografiaba a mi modelo andante, mi mejor amiga Crystal. Estábamos en el patio trasero de mi casa, nos encontrábamos sentadas en el piso, riendo y contando cosas x. La fiesta de la semana pasada fue toda una locura total, y aún no recuerdo nada. Prefiero que se quede así, ¿no? Amanecí en una cama que no era mía, y con un chico guapo pero que ni recordaba su nombre, así de borracha estuve yo. Crystal lo supo todo, no dudé en contárselo. Me pidió detalles y aquello, y no me negué. Ahora, estamos haciéndonos secciones de fotos la una a la otra. La realidad, es que ella sirve para modelo, y captada por mi cámara, es todo un boom. —El día de la fiesta Brennan se lanzó a puño limpio con un tipo—alcé una ceja. —¿Y? —¿No te importa? Negué. —No. —Pensé que sí. La miré confusa, ¿por qué pensaba aquello? Vengo conociéndolo de hace tres semanas como mínimo, es demasiado guapo sí, lo quería en mi cama sí, de una manera adecuada. Sólo que resultó ser el mismísimo tipo cliché. El mujeriego, el donjuán y el todo. Creí rapidísimo que sería el chico perfecto, muy rápido. Fue toda una ilusión. Lo peor de todo es que ha venido a mi casa, ha preguntado por mí en todo lo que resta de la semana, y lo he evitado diciéndole que tengo gripa y eso. Excusas. No quiero verle. —¿Por qué tienes el ceño fruncido? —pregunta Crys mirándome rara. —Nada—le digo aflojando mi cara. —¿Qué piensas? —pregunta y ruedo los ojos. —En nada importante, venga, vamos a la habitación. (...) Había pasado un mes desde la fiesta, un mes donde Brennan no me ha buscado más. Y me siento aliviada por aquello. Prefiero no mantener ningún tipo de relación con él, que sea todo x. Aunque mi madre se ha hecho muy amiga de Jackie, y vienen dos veces o más a la semana a compartir con nosotros, cosa que Brennan ni yo, entablamos conversación. Ni miradas. Mis hermanos me habían preguntado qué pasó con el flechazo que tenía hacia Brennan, y les relaté todo. Dylan y Drake me dijeron que era mejor quedarme tranquila, que Brennan era un patán. Y lo afirmaron. Pero él no es el único crush que tengo. Crystal me llevaba de la mano a la cafetería del Instituto,con una sonrisa plantada en el rostro. Estaba feliz porque me dijo que el chico que le gustaba —aún no me sé nombre—había aceptado salir con ella. Le conocería hoy mismo. En cuanto llego, en la mesa donde comemos, está solamente Drake. Seguro Dylan lo dejó mal parado y vino aquí. Saludo a mi hermano normal y me siento al lado de Crystal, frente a Drake. Saco mi almuerzo y me dispongo a comer. —¿Crys? —le llamo a mi amiga. —¿Sí? —responde algo nerviosa. —¿Y el chico que te gusta? —le pregunto disimuladamente. —Eh, espero no te pongas histérica, ¿sí? —asentí confundida, y miré a Drake que estaba un poco tenso, ah vale que no entiendo nada—Es Drake. Ah vale, ahora entiendo un poco. (...) Leía el libro que tenía en manos muy detenidamente, hasta que se abre la puerta de mi habitación lentamente, y luego una cabeza se asoma, es Drake. Dejo el libro de lado y le hago una seña para que pase. —Hola, hermanita—saluda entrando completamente a mi habitación. —Hola—digo. Se sienta al borde de mi cama y me mira nervioso un poco, ¿ahora que mosca le picó? —Sobre Crystal... —empieza a decir. Y claro va a hablar de Crystal. —En lo que tengas con Crystal, no me meto, ¿de acuerdo? —le digo sonriendo—Son problemas de ustedes dos si son pareja o no, pero, por favor hazle daño y te juro que la bandera del país este año serán tus calzoncillos de conejos. Su expresión de horror es muy graciosa. Así que muerdo mi mejilla para no reír,y que parezca que hablo en serio. Luego veo como sus hombros se relajan, y de su boca sale un soplido. —Vale—dice y me sonríe—Gracias por aceptarlo hermanita, tengo un regalo para ti—Drake me tiende una caja forrada de corazones, me dice que espera que me guste y me deja un beso en mi cabello y luego se va. Rompo el papel que aforra la caja, y mis labios se abren en una total O al saber que hay adentro. Sonrío, grito, y brinco de felicidad. —¡Eres mi favorito Drake! —Grito lo suficientemente alto para que escuche. Un golpe en la pared suena en mi habitación, y mi ceño se frunce. —¡Pensé que yo lo era! —es Dylan. —¡Y yo!—sigue Taylor. Río. —¡Me regaló una cámara fotográfica, ustedes no! Escucho como lanzan palabrotas a Drake, y yo sólo soy feliz con mi cámara nueva.
Free reading for new users
Scan code to download app
Facebookexpand_more
  • author-avatar
    Writer
  • chap_listContents
  • likeADD