5

742 Words
Caminaba por los pasillos de la universidad, a paso tranquilo. Ry me esperaba en la cafetería, y yo me tomaba mi tiempo pidiéndole permiso a mis pies para poder caminar. El día de hoy amanecí un poco perezosa. Cinco minutos tardes ya estoy en la cafetería. Sigo caminando a paso lento, tomo mi almuerzo, una hamburguesa doble carne con bastantes papas y ketchup, y me dirijo a la mesa dónde se supone está Crystal. Me siento relajada, y empiezo a comer. Mientras comemos Ry y yo, vamos hablando de cosas estúpidas y recordando cosas estúpidas también, pero graciosas. Como siempre. Luego veo a Drake acercándose, y dándole un beso a Ry que casi le arranca la garganta. Yo ruedo los ojos y sigo comiendo en un silencio sepulcral. —Así que, ustedes están saliendo formalmente—digo. Pasó ya hace como dos semanas de que salían a citas y eso, aún como algo así de amigos, y quiero saber exactamente si llegaron a la etiqueta del «noviazgo». ¿Esa demostración de amor no te dijo nada? —suena la vocecita en mi cabeza. —Eh—balbucea Drake. —Pues sí—dice Ry encogiendo sus hombros. Asiento. Drake mira algo detrás de mí, frunciendo su ceño. —Brennan—dice entre dientes y mi cuerpo se tensa. —Drake—murmura este entre dientes también. Veo por el rabillo de mi ojo, como se sienta al lado mío. Yo le doy vueltas a la papa frita que tengo en mi mano, y luego la llevo a mi boca, para masticarla lentamente. —Oye, Jazmín—me llama. Vamos Jazmín, no lo ignores, no le tengas rencor, no lo juzgues. —¿Sí? —contesto tratando de sonar normal. Yo ni le miro. —¿Sales conmigo? —pregunta y yo me derrito. ¿Salir con él? —¿Como en una cita? —él asiente. Y yo trago saliva, debatiéndome en qué hacer. Miro a Ry, y ella encoge sus hombros. Miro a Drake, y él encoge sus hombros igual. Yo ruedo los ojos. Maldición, ¿qué debería hacer? ¿Decirle que no, o que sí? ¿Debería pensarlo? Dile sí y ya. Me riño. —No lo sé... —comienzo a decir—Estos días estaré muy... —Paso por ti a las nueve—Brennan se va, y me deja con la boca en el piso. ¡Ni había dado un si o un no! ¡Y tampoco me había dicho qué día! *** Crystal sacaba vestidos, shorts, camisas y tops de la maleta que trajo de su casa. Cuando llegué a mi casa, mi madre me había dicho que Brennan pasaría por mí a las nueve. Tal y como dijo en la uni. Mi madre se emocionó tanto que saliera con un chico encantador y educado —nótese el sarcasmo— que empezó a abrazarme y dándome besos, también diciendo que había escogido al chico perfecto. Ruedo mis ojos. —¿Puedes creer que mi madre dijo que Brennan era el chico perfecto? —Sabes cómo es—encoge sus hombros. Asiento, dándole la verdadera razón a mi querida amiga. Crystal pone un conjunto encima de mi cama y me dice que me lo pruebe. Viene con un short n***o,un top muy corto, parecido a un sostén, de color plateado con rosa y morado, encima viene una camisa transparente negra, unos botines de tacón alto y una chaqueta de cuero negra. —¿Crees que no es muy, estilo gótica?—pregunto, el conjunto es hermoso, pero lo veo muy así. Se encoge de hombros y vuelvo a rodar los ojos. ¿Qué más da? Usaré esto, esta noche. Me meto a bañar, me pongo la ropa, seco mi cabello y Crystal hace lo demás por mí. Ella me maquilla y hace las ondas en mi cabello. Me escoge un perfume que me hecho, y ya está. Estoy lista. Me miro en el espejo, y me veo espectacular. Pego un grito internamente, porque en serio,que me ha encantado este estilo. Me tiro encima de mi amiga, dándole las gracias y besos por escoger este look. —¡Te ves preciosa! —le sonrío. —Gracias a ti, tonta. El timbre de abajo suena, y miro el reloj de mi teléfono. 9: 01 pm. Suelto un grito bajo. —Te irá bien—me ánima. —Sólo espero que no sea un idiota porque lo mando a la mierda.
Free reading for new users
Scan code to download app
Facebookexpand_more
  • author-avatar
    Writer
  • chap_listContents
  • likeADD