Viernes. Última clase del día. Profesor Hemingway.
–Quiero escuchar sus opiniones, empecemos contigo, Laurent.
Busco con mi mirada a Theo, él asiente con nerviosismo. No lo juzgo porque ya me puse nerviosa. Todos los ojos de la clase estaban puestos en él.
–Es un clásico, su tema principal es el romance y-
–No le pedí la descripción del libro– lo interrumpió –, quiero su opinión personal, piense más allá de la superficie. Quiero una opinión de jóvenes escritores, no la de un alumno de quince años que sólo leyó un resumen.
Silencio abrumador.
–Bonnet– ay Dios –. ¿Cree que pueda responder lo que pregunté?
–Sí– respondí con el corazón en la garganta. Ahora todos los ojos están en mí. –Creo que el móvil de los protagonistas es el miedo, y en el miedo es que se desarrolla toda su historia.
No sé ni qué dije pero al ver al profesor frunciendo el ceño en un modo pensativo me hizo querer salir corriendo.
–Continúe.
–Debido al miedo es que uno es orgulloso y el otro es prejuicioso. Los dos llevan el miedo al rechazo, al sufrimiento, a la traición, al abandono– hice una pausa para poder respirar –. Su manera de relacionarse es a la defensiva, lo que le hace falta a uno, el otro lo tiene, eso es lo que lleva el querer estar con el otro. Esto es lo que nos emociona tanto y por ello es un clásico en la literatura, porque nos muestra a personajes con fallas y virtudes, con una realidad que nos lleva a querer vivirlo.
Siento que mi pecho va a estallar. De seguro estoy toda sonrojada de nerviosismo.
El profesor muestra en cámara lenta una sonrisa pequeña, desaparece en segundos, de seguro lo imaginé.
–Gracias Bonnet, por responder a lo que pregunté– se levantó de su escritorio y caminó a su pizarrón –, lo siguiente será que cada uno me entregue un ensayo con las siguientes características.
Comenzó a escribir. Mis piernas flaquearon. La adrenalina salía de mi sistema y era como si estuviera a punto de desmayarme.
Tomé un gran respiro. Hice contacto visual con Theo. Él rodó sus ojos haciendo una mueca, estúpido. No es mi culpa que no haya respondido.
Salí de la clase con la presión baja.
Caminaba con cuidado pero alguien me empujó.
–Hey, cuidado– llegó el francés a molestarme.
–Te haría una pregunta pero no creo que la respondas bien– me burlé de él.
Rodó sus ojos y caminó más rápido para dejarme atrás, oh no.
–Hey, ¿no aguantas una simple broma?– Lo tomé por los hombros para mostrarle mi puchero, él se sacudió para que lo soltara –. Yo te tolero todo el día, no me digas que te enojaste por eso.
–Sí, me enojé porque tienes razón– se giró a verme con una expresión menos molesta –, y debo aceptar que tu respuesta estuvo muy bien.
–Wow, Theo Laurent, ¿eres tú?
–Cállate– me empujó levemente –, y se pronuncia Laurent.
Me corrigió con su francés perfecto.
–Laurent, Laurent, Laurent– lo molestaba diciéndolo en una pronunciación muy equivocada.
Él se tapó los oídos hasta que volteó conmigo y se detuvo en el pasillo mientras yo reía.
–No te digo nada sólo porque-
No lo escuché más porque vi a alguien detrás de él, buscando por alguien.
–¿Maddie?
Que Theo me llamara hizo que él volteara hacia nuestra dirección.
Le di mi libro a Theo moviéndolo a un lado.
Corrí hacia él con una sonrisa de oreja a oreja. Él me esperó con los brazos abiertos, me recibió cargándome en un abrazo fuerte.
La calidez de su cercanía era lo que necesitaba.
–Hola princesa.
No quería abrir los ojos y descubrir que sólo era un sueño. Había soñado con este momento cada noche desde que nos separamos en el verano.
–Te extrañé– susurré contra su cuello.
–Y yo a ti– soltó un suspiro que impactó en mi cuello.
Me bajó con cuidado y nos separamos. Lo vi a los ojos y me puse nerviosa de inmediato.
Él miró a alguien detrás de mí y lo recordé.
–Oh– me giré para ver a Theo examinando a Dylan –. Dylan te presento a Theo.
Ellos estrechan sus manos con una sonrisa incómoda.
–Su hermana y su novia son mis amigas, van un año adelante de mí– sonreí.
–Hablando de ellas… Debo pasar por Claire. Un gusto– se dirige con Dylan y después conmigo –, te veo después, pelirroja.
Me entrega mi libro y se despide con un asentimiento.
Lo vemos darse la vuelta. Regreso mi mirada con el chico con camisa blanca interior y una camisa azul de botones abierta.
–¿Qué haces aquí?
–¿Quieres que me regrese?
–No seas tonto– le pegué en el abdomen y me arrepentí al instante.
Es extraño porque nada de lo que hacíamos antes es igual ahora que sabemos cómo nos sentimos con el otro.
–¿Piensas darme un tour?
–Claro, sígueme.
Comencé con el tour, esperé ver a los H pero no los encontré.
Llegamos a mi dormitorio y ahí estaba Erica.
–¡Hola Maddie! Oh.
–Erica, te presento a Dylan.
Se saludan y ella de inmediato comienza a conversar con él, lo dejé mientras preparaba mi bolso para salir con algo preparado que tengo en mente.
Les dejo mensajes a los H de que Dylan llegó y saldré un poco con él antes de encontrarme con ellos en la tarde.
–¿Irán a comer?
–Sí, ¿y tú?
–Me quedaré un poco, debo repasar este trabajo, siento que no entendí bien la consigna.
–¿Quieres que te ayude?
–¿En serio?
–Claro.
Dylan le ayudó y después salimos a la cafetería, compramos algo rico y que nos gustaba a los dos.
–Dame tu comida– le pedí cuando terminé de guardar mi comida en mi bolso.
–Si quieres podemos comprar más, si es lo que quieres.
Rodé los ojos ante su pésima broma. Si hubiera querido más, lo hubiera comprado, o en este caso, él; porque él compró nuestro almuerzo.
–Ven– tomé su mano cuando guardé todo en mi bolso disimulado –. Te llevaré a un lugar que acabo de descubrir.
–Wow, ¿la biblioteca? Sin duda es más linda de la que tengo yo– dijo con diversión.
–Shh– sonreí siguiendo mi camino a un atajo que encontré.
Fue divertido perderme entre los pasillos y haber encontrado una puerta escondida que lleva al techo del edificio, cuando lo encontré me sentí parte de una novela de fantasía, justo ese sentimiento regresa ahora que lo estoy guiando al lugar.
–Wow…
La ciudad se ve espectacular a esta hora, con el suficiente sol y la suficiente sombra para poder comer y ver a toda la ciudad bajo nosotros.
–¿Cómo encontraste este lugar? ¿No está prohibido?
–No leí en ninguna parte el hecho de comer en el techo– respondí tomando asiento en uno de los botes de metal que había ahí.
–¿Alguien más sabe de este lugar?
–Por lo que a mí concierne, sólo tú y yo– sonreí mirándolo –, lo encontré por accidente y quiero dejarlo como un lugar secreto.
–Como nosotros– agregó con una sonrisa pequeña.
–¿Te gustó?
–Es mucho mejor de lo que tenía planeado, es hermoso.
–¿Aunque tu mesa sea una caja de cartón?
–Tú estás conmigo, es lo único que me importa– me da una mirada dulce que hace que mi corazón dé saltos.
Después de una mirada de segundos, procedimos a comer.
Le comenté todo acerca de mi primera semana, mis nuevas amistades, mi clase inesperada, mi primera fiesta… le platiqué todo aunque la mayoría ya lo sabía porque durante los dos meses y esta semana, estuvimos conversando todo el tiempo.
Nunca me sentí tan cerca de él como lo hago ahora y eso me resulta extraño, es algo aterrador lo tengo que admitir, porque tener a alguien que sepa tanto de ti, que te conozca tan bien y que cada vez está más cerca sin duda es aterrador.
Pero al mismo tiempo es un alivio, encuentro una tranquilidad que no sabía que existía, ni siquiera sé si podré explicarlo con palabras pero es algo nuevo, el poder soltar todo lo que cargas contigo y poder ser vulnerable sin temer que algo te pase, al contrario, esperar un abrazo y un corazón que te acompañe.
Lo observo de nuevo bajo la luz de las estrellas asomándose.
Su perfil tranquilo y más atractivo de lo que pude haber imaginado. Sus rizos en una forma impecable, sus pestañas rizadas y largas, su nariz acompañada por pequeñas pecas alrededor. Sus labios rosados entreabiertos, su mandíbula perfectamente recta y digna de admirar.
Volteó a verme y me atrapó en mi examinación.
–Tengo algo para ti.
–Dylan…
De su mochila saca unas flores y una caja chica.
–Las flores debían hacer su entrada desde el inicio pero sabía que-
–Shh, están perfectas– lo interrumpí tomándolas de sus manos.
Son pequeñas flores rosas, amarillas y azules.
–Y este sí es para este momento– abre la caja y deja ver un brazalete con un dije de luna.
–Dylan…– tapé mi boca con una mano al ver lo lindo que era.
Subí mi mirada para verlo. Él me veía con ese nerviosismo y emoción característico.
–Sólo que antes de ponértelo, quisiera hacerte una pregunta.
Mis latidos se empezaron a acelerar.
–Maddie, tú sabes mis intenciones y quiero demostrarte lo que siento por ti cada día a partir de hoy, por ello quiero saber… ¿Me permitirías ser tu novio?
Mi sonrisa se ensanchó. Fue algo con lo que alguna vez soñé pero no pensé que se haría realidad.
–Sí– contesté bajando mi mano hacia la suya.
Él sonrió de igual manera. Me atrajo hacia él con su mano en mi cuello.
Y ahí, debajo del cielo, con sólo la luz de las estrellas, fue que me besó de tal manera que sabía con certeza dónde estaba mi corazón y por quién latía…
*
–Maddie, despierta.
Pequeños movimientos en mi hombro hicieron que abriera los ojos y me sorprendí con lo que vi. Estoy acostada en el suelo con la mitad de mi cuerpo acomodado sobre Dylan, él era el que me estaba moviendo.
–¿Qué pasó?
–¿Qué te parece? Nos quedamos dormidos– se rio –, tu celular no deja de sonar, son las ocho de la mañana.
–Con razón tengo frío– respondí levantándome aún desorientada por lo que estaba pasando.
–Toma– me cubrió con una sudadera que no supe de dónde salió –. Deberíamos bajar antes de que alguien te empiece a buscar por todo el campus.
–¿Te refieres a los H?
–¿A quién más me iba a referir? ¿Tu amigo francés?
Sonreí negando con mi cabeza.
–Vamos, iremos a mi dormitorio para después salir a desayunar, quedé con los H en desayunar en su casa… oh– me levanté a tomar mi celular y estaba en lo correcto –. Quieren pasar por mí, por eso las llamadas.
–¿Les dijiste que estoy aquí?
–Sí, deja contestar su llamada.
Paso mi mano por mi rostro delicadamente para no correr mi maquillaje. Contesto la llamada de Hank.
–¿Hola?
–Uyy Maddie, pensé que ya no escucharíamos de ti– se ríe el baboso.
–No seas exagerado, y con respecto a lo que me llamas, sí, iré a desayunar. Sólo dame unos minutos.
–Está bien, Joe va a venir a desayunar, entonces se mueve el desayuno a las nueve, para eso eran mis llamadas.
–Oh ok, perfecto. Gracias Hank– suspiré aliviada.
–Tienes tiempo de averiguar una historia creíble. Y sí, ya tenemos el plato listo para tu compañero nocturno.
Antes de que pudiera responderle, me colgó. Ugh Hank.
–¿Qué pasa?– Dylan llegó posicionándose frente mío con una sonrisa ladina.
–Hank es un estúpido– bufé guardando mi celular en la bolsa de la sudadera.
–¿Eso es nuevo?– Bromeó –. Por tu reacción puedo asumir que hizo un comentario acerca de nosotros.
Lo miré de nuevo. Hizo esa expresión con la sonrisa ladina, no pude evitar sonrojarme.
–Ni se te ocurra reírte de lo que diga– lo empujé levemente, él sólo rio.
Dejamos ahí la conversación y bajamos con cuidado. Caminamos hasta mi dormitorio, pensé que Erica estaría dormida o algo parecido, pero no era nada de eso.
–Hola Erica.
–¡Hey chicos!– se acercó a su celular para bajar el volumen de la música en la bocina.
Ella se estaba maquillando, su cabello estaba detalladamente peinado y había tres cambios de ropa tendidos en su cama.
–Pensé que estarías dormida.
–Pff, estoy despierta desde las siete. Fui al gimnasio y regresé a ducharme. Mi hermana pasará por mí para ir a desayunar. Necesito conocer la ciudad– chilló con emoción.
–Oh eso es genial, no sabía que tenían gimnasio– comentó Dylan tomando asiento en mi cama.
–Fue todo un reto porque ahí estaban todos entrenando, ya saben, los atletas profesionales– hace una mueca, nos reímos –; era impresionante verlos entrenar, y más a los chicos, algunos eran lindos y otros sin duda eran creídos.
Reí ante el relato de Erica mientras se maquillaba.
–De lo que ellos se pierden– comenté, ella volteó a verme con una sonrisa.
Regresó su mirada al espejo frente a ella y vio a Dylan por el reflejo, entonces se giró de regreso a mí.
–Saben que pueden quedarse aquí, sólo me dices para irme con mi hermana– me guiñó un ojo.
–Oh no, no– dijimos al unísono. Compartimos una mirada, él ya estaba reprimiendo una risa.
–Sólo nos quedamos dormidos en la biblioteca– mencioné para que se quitara esa idea de la mente.
–Sí claro– respondió con sarcasmo regresando su mirada a su reflejo –. ¿Crees que no me sé esa historia? Sí vi “Gilmore Girls”.
–Eso sólo confirma lo que dije– respondí lista para seguir la conversación pero recordé que tenemos al menos media hora para salir de aquí –. Olvídalo, tenemos que prepararnos para un desayuno.
–Uh, ¿un desayuno romántico?– volteó con Dylan, él sonrió negando con la cabeza.
–Iremos a casa de los H.
–Oh tus amigos tan lindos.
–¿Te gusta alguno?– le cuestionó Dylan con diversión.
Erica se sonroja ligeramente.
–¡Erica!– exclamé con emoción.
–No, no, ni te emociones– se levantó dándome la espalda –. Está listo el baño, apúrense antes de que sea tarde.
Dylan y yo compartimos una mirada divertida.
–Está bien, me rindo– sonreí caminando hacia el baño.
Tomé una ducha muy rápida mientras escuchaba las risas de los dos sobre la música de Erica.
Sequé mi cabello, me maquillé y me cambié rápidamente en el baño.
Una vez que salí, no tardó en revisarme de pies a cabeza.
Estoy usando una falda de cuero negra, medias negras, blusa blanca y me pondré una cazadora beige; todo esto con botines negros, claro que sí.
–Wow…
–Chica, te ves asombrosa. Ese labial rojo es lo más hermoso que he visto.
–Erica, cálmate– respondí con timidez.
–¿Estoy mintiendo, Dylan?
–Para nada– respondió con una sonrisa amplia aún con su mirada puesta en mí.
Les di la espalda por obvio nerviosismo.
Dylan entró al baño para terminar de arreglarse.
–Amiga, te lo tengo que decir porque si alguien no lo hace, me volveré loca– se acerca a mí con discreción –; tu amigo está loco por ti.
–¿Dylan?
–Claro, pff– rodó sus ojos con obviedad –, tienes que decirme qué fue lo que hiciste para tenerlo de esa manera.
–¿Qué manera?
Erica me vio como si acabara de decir lo más estúpido, sonrió y negó con su cabeza.
No pude preguntar nada porque fue en ese momento que Dylan salió del baño con una camisa blanca de botones perfectamente lisa, ugh se ve tan guapo.
–¿Lista?
–Sí– sonreí tomando mi bolso –. Nos vamos Erica, me aseguraré de darles tus saludos a los H.
Dylan sonrió. Erica se sonrojó.
–También dales esto– besó su mano y la llevó a su trasero.
Abrí mi boca con sorpresa. Dylan soltó una carcajada.
–Te prometo que lo haré– guiñé un ojo con diversión saliendo de la habitación.
Estaba riendo con Dylan en el pasillo cuando nos encontramos a los gemelos, Kat fue la primera en darme una mirada de curiosidad al ver a mi acompañante, Theo ya lo había visto.
–¡Hola chicos!
–Hola– respondieron al unísono.
Nos acercamos lo suficiente.
–Les presento a Dylan, bueno, te lo presento a ti, Kat.
Se saludan.
–Tenemos que irnos, pero los veo después, ¿está bien?
–Claro, de hecho te queremos invitar– Kat llevó su mirada a Dylan –, y también a ti, iremos en la noche al área verde detrás del segundo edificio, nunca hay vigilancia ahí y podremos pasar un buen rato, no irá mucha gente, ¿qué dices?
–Oh, suena bien– sonreí sin reflexionar mucho porque siento el estrés del desayuno.
–Ok, te daré los detalles más tarde, no los retrasamos más. Adiós.
Nos despedimos con una sonrisa incómoda y caminamos en diferentes direcciones.
–¿Estás bien? Te siento algo incómoda.
–Lo estoy, no sé– empecé a tronar mis dedos y él me detuvo tomando mis manos.
–¿Es por lo que dirán? Puedo esperarme en tu dormitorio, no hay problema.
–No, jamás– solté un suspiro –, no quiero esconderte, es sólo que es algo nuevo y… me da miedo.
–Mads, no eres la única que siente eso, también tengo miedo– nos miramos y noté que también estaba intranquilo pero eso me relajó, saber que no estoy sola en esto –. Pero no es algo que harás sola, lo haremos juntos, ¿ok?
–Ok– sonreí para después tomar un respiro profundo.
Llegamos a su camioneta y condujo hasta la casa de los H.
No dijimos nada en todo el camino, sólo jugué con mi brazalete de luna.
–Hey, hey, hey– salió Hank con sus brazos extendidos y una sonrisa de oreja a oreja –, miren quién llegó y acompañada de quién.
–Déjalos Hank– llegó Joe al rescate con una sonrisa cálida –. Bienvenidos chicos.
Lo saludé con un abrazo. Extrañamente la cercanía con él ha sido como un padre para mí, es algo lindo porque sé que puedo recurrir a él en cualquier situación.
–Necesito que me cuenten todo acerca de su primera semana, vamos.
Entramos a la casa, saludé a los demás. Por alguna razón imaginé que Hamilton se comportaría de manera extraña, pero fue todo lo contrario, no sé si eso me alivió o me preocupó.
Tuvimos un desayuno delicioso, y fue hasta que me senté que noté el hambre que tenía, por estar corriendo ni lo noté, así que es obvio que devoré lo que me sirvieron.
–Oh y la nueva amiga, Kat, esa chica está loca por Hamilton– mencionó Hank comiendo una uva.
Me giré a verlo con el ceño fruncido, él rodó sus ojos.
–¿Es cierto?– Joe le interrogó.
–No que yo sepa, creo que no le agrado.
–Aw, son tan lindos– bromeó Hank, no pude evitar reír, al igual que Harry.
–Ustedes son iguales, tienen la misma expresión de muerte– siguió Hank con sus comentarios –, pero aún no entiendo qué hace Claire con el francés.
–Theo– le corregí.
–Theo– se burló exagerando el acento francés.
–Sólo entiende que tiene novio y respeta– inquirió Harry.
Vi a Joe negar con su cabeza.
–Ya hablamos de esto Hank, así que relájate y enfócate en tus estudios.
El semblante de Hank cambió por completo, puedo suponer que esa plática puede referirse a Grace, oh Grace, la extraño. Extraño a todas las chicas.
Hubo un silencio incómodo.
–Fue un tiempo increíble, pero me temo que debo regresar al trabajo– Joe se levanta y nosotros lo imitamos –. Maddie, me gustaría hablar contigo, ¿está bien?
–Umm claro.
Lo seguí hasta su oficina, nadie de nosotros se lo esperaba.
–Maddie, como bien sabes, tu padre me ha dado la confianza para estar al pendiente de ustedes, y desde el primer día que supe tanto de ti como de Matt y los demás he estado al pendiente de sus movimientos así como los H. Pero es entendible que los H son de la misma edad y por ello no puedan ver más allá en ocasiones, por ello quiero aclarar que si hay algo que no te agrade, puedes pensar que es mínimo pero tienes la confianza y seguridad de que lo puedes compartir conmigo.
Wow.
–Muchas gracias Joe, en serio aprecio el cuidado que nos han brindado, gracias.
–Puedo hablar tanto de lo serio como de lo no tanto, como pude observar, estás saliendo con Dylan, ¿cierto?
Me sonrojé sin pensarlo, obviamente.
–No sé lo que esté pasando por tu mente, pero pude observar que tanto tú como él están algo abrumados con la situación, puedo intentar entender lo que pasa debido a tu última experiencia, y siento la necesidad de decirte que no tiene que ser lo mismo, todo va a estar bien si trabajas por ello.
Sentí el nudo en mi garganta. No me había dado cuenta que sentía exactamente eso.
Corrí a darle un abrazo.
–Muchas gracias, Joe.
Eso es, tengo miedo de que me pase lo mismo.
*
–Shh.
–Me pisaste, ¿quieres que grite en silencio?– reclamó Hank, lo siguiente que escuchamos es la caída de Harry al pasto.
Estamos caminando a oscuras hacia la parte trasera del segundo edificio, fueron las órdenes que nos dio Kat para que no nos descubrieran, pero claro que los H deben de hacer de las suyas.
–No, espera– habló Hank entre risas.
Nada más vi la mano de Harry, empujando a Hank, pero él estaba de lado de Hamilton, los dos cayeron. Pero eso no fue todo, Hamilton al perder el balance intentó tomarse de algo, o de alguien en este caso, y fui yo. Fue un efecto dominó.
–Ups– comentó Harry al darse cuenta de que todos estamos en el suelo.
Las maldiciones y groserías no tardaron en llegar pero ya no escuché porque Dylan se aseguró de levantarme y cerciorarse de que estuviera bien de la cabeza, puedo asegurar que no me golpeé, pero que esté bien es otro tema.
–¡Ahí están!
Vimos el grupo de gente sentados en una esquina donde se veía claramente el cielo y los árboles haciéndole compañía, se veía hermoso.
–Maddie– Claire fue la primera en levantarse para saludar, sonríe con amabilidad.
–Claire, invité a mi compañera de dormitorio, ¿no hay problema?
–Ninguno– comentó con obviedad –. Siéntense, ahí está la caja con las bebidas.
Tomamos asiento una vez que escogimos nuestras bebidas, el ambiente era lindo porque llevaban velas pequeñas, se veía acogedor y aparte olía bien.
Erica y Ana no tardaron en llegar, se sentaron con nosotros, Hank no tardó en coquetear con Erica, ella le regresaba sus comentarios con ataques, los cuales Hank tomaba como motivación. Era algo divertido de ver pero tenía esa sensación de incomodidad al pensar en Grace.
–Ya empezamos con los juegos– comentó un chico que nunca había visto.
–Verdad o reto– sonrió Theo con malicia.
Todos se empezaron a acomodar en círculo para el juego. Compartí miradas con los que me acompañaban y ellos encogieron sus hombros, entonces imitamos a los demás.
Giró la botella, cayó en dos personas que no conozco.
Miré a Dylan, los dos sonreímos y fue cuando recordé cuando recién había llegado y fuimos a una fiesta, salimos corriendo de ahí, fue divertido.
–¿Verdad o reto, Kat?
–Verdad.
Regresé mi mirada al centro para ubicar a Kat viendo con seriedad al chico enfrente de ella.
–¿Besarías al chico a tu derecha?
Ella voltea, al igual que todos, es Hamilton.
–Sí– contestó después de haber dado un largo suspiro.
Todos nos miramos con suspicacia, ella se sonrojó levemente, al igual que Hamilton. Los dos mantuvieron su expresión de seriedad.
–Uyy.
Miré la botella apuntar en mi dirección, siendo a mí a quien le preguntan.
–¿Verdad o reto?
–Reto.
–Ohh– exclamaron.
El chico sonrió de lado. Él vio a Dylan sentado a mi izquierda, era muy predecible lo que iba a hacer.
–Hey amigo– se dirigió a Dylan –. ¿Tienes novia?
–Sí– sonrió orgullosamente.
Escuché murmullos de algunas chicas, ups, ni modo.
No quise ver a los H y descubrir sus reacciones ante la noticia, pero no creo que se hayan sorprendido demasiado, por así decirlo.
–Usualmente diría que no al engaño, pero estoy algo ebrio y quiero divertirme. Pelirroja, besa al chico con novia.
Me giré para verlo, él mantenía su sonrisa ladina y con algo de nerviosismo, al igual que yo, obviamente.
Sin darle más vueltas al asunto, tomé su rostro y lo besé, él me correspondió de inmediato.
Me separé antes de que se nos olvidara que tenemos público.
*
–¡Madison! Pudiste haberme dicho que ya son novios.
–Totalmente de acuerdo con el rubio– mencionó Erica.
–Gracias– respondió Harry.
Hank también está aquí.
–Lo siento, todo pasó tan rápido para poder hacer una reunión y decirles, aparte de que quería disfrutar del tiempo antes de decirlo en público.
–¿No querías decirnos?– cuestionó Hank.
–No es eso, chicos– habló Dylan –. Debido a la historia, queríamos asegurarnos de mantener todo en privado, por nuestra estabilidad y evitar incomodidades entre todos.
Los semblantes de Hank y Harry se suavizaron, Erica asentía todo lo que decían.
–Ok chicos, eso es bueno. ¿Están bien?
–Perfectos– contesté acercándome a Dylan con una sonrisa.
Se siente tan bien no tener que ocultar lo que siento.
–¿Cuánto llevan juntos de manera oficial?
–Un día y algunas horas– responde Dylan con la sonrisa amplia volteando a verme.
–Me alegra, chicos– sonrió Harry –, merecen ser felices.
–Pero Dylan, sabes que si se te ocurre hacer algo– Hank se acercó a él pasando su mano por su barbilla –, que claramente no le agrade a Maddie. Te las verás con nosotros, ¿entendido?
–Demasiado.
–Eso es todo, bienvenido a la familia– Hank lo atrajo hacia él con un abrazo fraternal, supongo.
Negué con mi cabeza con diversión al ver tal escena. Son como mis hermanos.
Algo llamó mi atención en mi visión periférica, vi a lo lejos a Hamilton observándonos. Mi sonrisa se pausó, no entendí por qué al instante, pero fue como ver la tela de mis ojos caer. Me siento estúpida al observar con detenimiento aquellos pensamientos que fueron bloqueados y que ahora se presentan al mismo tiempo.
Hamilton tenía sentimientos por mí.
Ay Madison…