No sabía quién rayos era esa persona que mencionó el director, por lo que la curiosidad ya se había instalado en su cabeza y simplemente no le quedó de otra que obedecer la orden. No era muy paciente que digamos.
A su lado se sentó una morena que parecía ser mucho más pequeña que ella y llena de timidez, puesto que apenas la miraba y sus gestos corporales evidenciaban que era una persona bastante cerrada.
—Hola, soy Laura. Está bien si no quieres responder, solo estoy intentando ser un poco amigable, aunque eso tampoco se me da bien, puesto que suelo ser como tú.
Ante aquello, la morena la miró y esbozó una pequeña sonrisa tras extender su mano para que Laura la sacudiera a modo de saludo y así lo hizo.
—Marilyn, pero puedes decirme Mari, así me dicen todos en casa —añadió con la amabilidad marcada en la voz y Laura asintió con la cabeza, tras soltar su mano y acomodarse en su lugar.
—La verdad es que no tengo ni idea de lo que está pasando, es la primera vez que el director nos manda a este sitio a esperar a alguien y jamás había escuchado sobre una persona que se llame Sebastián Boseman, ni sé de su importancia —expresó, mientras se encogía de hombros y hacía un puchero y ella que se había levantado temprano y con la ligera angustia serpenteando a través de su cuerpo, porque podría llegar tarde y resulta que ahora tenía que esperar en la cancha por un tal sujeto al que ni siquiera conocía.
—Yo tampoco lo conozco, pero debe ser algo importante para que el director nos haya enviado a todos aquí. Supongo que tendremos que esperar y también ansiar que sean buenas noticias. Soy de tercer año, ¿y tú?
—Por suerte ya es mi último año en esta secundaria al tiempo que estoy nerviosa porque sé que luego de esto tengo que empezar la universidad —bufó.
Para Laura no existía día en que no pensara en su salida de la secundaria y el ingreso en una posible universidad, todo eso de alguna manera la presionaba un poco aunque también debía admitir que existía la emoción, por finalmente empezar sus estudios universitarios. Cada vez que pensaba en su padre, quién quería lo mejor para ella entonces tenía el impulso que necesitaba para continuar. Y sentía menos presión.
—Genial, a mí todavía me queda un poco de tiempo, pero intentaré disfrutar al menos lo que me falta, en realidad soy buena en las materias y me gusta mucho estudiar, así que no tengo ningún problema y estoy segura de que cuando sea mi turno de irme, voy a extrañar muchísimo la secundaria —admitió con una enorme sonrisa.
—Bien por ti. A mí también me gusta estudiar y estoy segura de que también voy a echar de menos la secundaria cuando me vaya a la universidad, tal vez porque me daré cuenta de que esto es una probada en comparación con los estudios universitarios que demandan más —bufó.
—¿Crees que por fin van a darnos una ayuda con el proyecto de física? —le preguntó a un chico que estaba atrás a su compañero y Laura arrugó el ceño, no entendía de lo que estaba hablando aunque luego llegó a la conclusión de que se refería a la llegada de aquel sujeto llamado Sebastian.
—No lo sé, hermano. De todos modos no me haré a falsas expectativas, al final podría ser un simple invitado del director y hasta ahora estamos perdiendo el tiempo aquí sentados como tontos —expresó frustrado.
Al final no era la única que se sentía un poco impaciente y molesta por estar allí en lugar de encontrarse en la clase que tenían a primera hora.
De pronto todo el sitio que se encontraba inmerso en un profundo barullo se silenció ante la llegada del director, quién caminaba rumbo a ese pequeño estrado que había sido colocado improvisadamente en el centro de la cancha y frente al atril ya comenzaría a hablar frente a todos otra vez, a través de ese micrófono para que todos pudieran escuchar. Ella seguía confundida.
—Buenos días chicos, sé que todos están preguntando, incluso si ya avisé hace un momento sobre la razón por la que están todos reunidos aquí, sin excepción de alguna aula, puesto que este asunto les concierne a todos y las oportunidades por igual. Sobre todo, para los estudiantes del último curso quiénes ya están listo para emprender un nuevo viaje y comenzar la universidad, por supuesto que deben esperar hasta el final de el mes que viene, pero hasta el momento según los reportes e informes que estoy viendo, hay bastante alumnos que tienen la capacidad para avanzar académicamente y continuar alcanzando objetivos, además de ello puedo resaltar en este momento las calificaciones ejemplares que han demostrado todos con su enorme esfuerzo. Sin más que agregar quiero que todos le den una cálida bienvenida a Sebastián Boseman, que a sus tan solos veinticinco años, ya dirige una de las compañías más importantes de marketing.
Cómo lo pidió el director ninguno dudó en ponerse en pies y darle la ovación a ese invitado misterioso, aunque lo que más sorprendió a Laura fue que al ver a ese hombre tan apuesto, las chicas se volvieron como locas, de verdad que fue inexplicable. ¡Las hormonas! Esa era la razón, de seguro.
A esa distancia podía mirarlo más o menos y confesar que realmente era un tipo bastante atractivo y con porte y caminar tan seguro que podría cohibir a cualquiera, pero en ella solo dejó ese efecto de impresión que no pasó a otro grado, cómo le sucedió a las demás chicas presentes.
Ni siquiera Marylin estaba exenta de ello. Tanto así que podía retirarle la etiqueta de timidez que le había colocado al verla por primera vez. Qué exageradas eran todas, como si nunca en su vida hubieran visto un hombre guapo