Capitulo 5.
Decisiones.
— Samira, tú padre te dejo está carta, es momento de que la leas.
Samira observa la carta en silencio y la abre, para efectivamente, hallar la letra de su padre, un recuerdo vago viene a su mente y las lágrimas no demoran en salir, la incertidumbre de lo que pueda decir el documento, llena la mesa de tensión, todos se miran en la espera de que ella pueda terminar de leer aquellas letras que llenan su corazón.
“Mi adorada hija, si estás leyendo está carta es porque me he ido de este mundo, te pido perdón, ya que por buscar un mejor futuro para nuestra familia, cometí muchos errores que quizás estás pagando, lamento profundamente no estar a tu lado, me hubiera gustado ver a la maravillosa mujer en la que te has convertido, solo espero que tú vida sea maravillosa, y por eso, paute tu unión con Elián, desde muy niños vi en ustedes una conexión, una unión que podria darte la felicidad que tanto deseo para ti mi niña, quizás en este momento las cosas sean diferentes, a lo mejor veas a Elián con otros ojos, o ya hallas conocido el amor, si es asi, deseo que seas muy felíz, tú tío te guiara y sabra enseñarte sobre nuestro negocio, aunque deseo tú unión con Elián, si no es asi, solo espero que ambos lideren el negocio familiar como asi lo he deseado, un negoció que construimos para ustedes y que esperamos pueda ser la unión de nuestra familia. Mi adorada hija, se valiente, fuerte y disfruta de la vida, tus padres siempre van a estar a tú lado cuidando de tí, resguardados en tu corazón.”
Samira levanta su mirada hacia Elián, quien mantiene una fuerte discusión con su padre.
— ¿Cómo hacen planes así? es que ustedes no pueden decidir en la vida de nosotros, solo éramos niños.
— Lo hicimos por el bien de ustedes, todo lo que hemos construido es para ustedes, no puedes ser tan desagradecido, tienes que entender.
— ¿Entender? ¿Qué quieres que entienda? No puedes obligar a Samira a casarse conmigo solo para salvarnos, tiene que haber una solución, no pienso permitir que la manipules...— Samira interrumpe la acalorada discusión.
— Yo quiero hacerlo...— Las palabras de Samira caen como un balde de agua fría para Elián, mientras que para sus padres es una alegría indescriptible.
— ¿Qué estás diciendo? No te dejes influenciar por ellos hermosa, tienes que confiar en mi, encontraré una solución, buscaré un trabajo.
— Elián, no me siento presionada, esto es lo menos que puedo hacer por ustedes, además, tú eres mi mejor amigo, yo no te veo como mi hermano, si esto ayudará a nuestras familias y mantendrá el patrimonio familiar, estoy dispuesta a intentarlo.
Elián la mira con incomodidad.
— Ven conmigo, Samira, ven.— Elián se levanta y Samira lo sigue guardando su carta en el bolsillo.
Elián la lleva al jardín, donde ambos platican a solas.
— ¿Qué dice esa carta para que te ofrezcas a hacer semejante locura?
— No es una locura, cariño, quiero hacerlo, no importa lo que diga esa carta, quiero hacer esto, recuperar la dote, con eso podremos resolver todo esto, no podemos permitir que nuestro patrimonio se vaya por la borda.
— Tú patrimonio, Samira, yo no tengo nada, no tengo nada que ofrecerte.— Samira se entristece porque con sus palabras le dice muchas cosas.
— Eso no me importa, no necesito que me des nada más, hagamos esto por nuestro futuro, quiero ayudarte y que sigas tus planes, no puedo hacerlo sin tí.
— No quiero lastimarte, sabes mis sentimientos p...— Samira lo sujeta de las mejillas.
— Ey, mírame...— Ambos se miran.— Lo sé, te quiero Elián, eres mi mejor amigo, quiero ayudar, ustedes son mi familia, mi hogar, sin ustedes no deseo estar, haremos lo establecido en el contrato, en 5 años todo puede cambiar, sino funciona entonces, tendrás la oportunidad de rehacer tu vida, ¿Son malos 5 años junto a mi?
— No hermosa, no lo son, tú eres maravillosa...— Ella lo Interrumpe antes de que continúe.
— Lo sé, estoy segura que no me esperabas como esposa, pero te prometo que vas a estar bien cuidado.— Ella le sonríe y Elián la mira un poco incómodo.— Solo piénsalo, por nosotros, por mí, esto es lo único que me queda de mi familia, no puedo perderlo, tampoco quiero perderte, pero no te obligare, toma la decisión que creas es la mejor, yo te apoyaré.
Samira se acerca y le deja un beso en la mejilla y se aleja pensando en que dirá que no, lo siente en su corazón.
.— ¿Qué dijo Samira?— Eliza pregunta ansiosa al verla llegar.
— No dijo nada madrina, no tengo a nadie en mi corazón, pero si él no acepta, yo estoy dispuesta a casarme con quién ustedes decidan, deseo ayudarlos, no quiero perder el patrimonio de mi familia, tampoco deseo obligar a Elián a nada, por favor, no lo presionen, si acepta, que sea su decisión, yo estaré feliz si lo hace, sino, aceptaré casarme como mi abuelo me lo pide en su testamento, buscaré a alguien de mí religión.
Elián escucha la conversación y se siente inquieto, ella realmente está dispuesta a hacer todo lo que esté en sus manos para mantener el patrimonio familiar, ¿Pero él? Elián mira su anillo en su mano, ella le dió un bonito regalo, piensa en Abril y su mundo se detiene, si se casa con Samira, su futuro con Abril estara arruinado, ¿Qué debe hacer? No quiere que ella tenga que casarse con cualquiera, no desea que ella sufra, y siente que es egoísta por pensar solo en él.
— ¿Escuchaste? Ella se casará con alguien más, otra persona recibirá la dote y ella puede que nos ayude, no sabemos si su marido la apoye, se casará con un desconocido, entiende Elián que no te vas a casar con cualquiera, te vas a casar con Samira, tu mejor amiga, hijo, no tiene que ser difícil, ella es una buena muchacha, bonita, de buen corazón, solo piénsalo cariño.— Eliza lo deja solo con sus pensamientos.
por otro lado en la habitación, Samira se siente nerviosa, cabe la posibilidad de casarse con Elián, ella es consciente de que él no la ve con ojos de amor, sin embargo, siente en su corazón la esperanza de que él pueda amarla con el tiempo, que ella pueda enamorarlo, aunque no se siente muy conforme por las comparaciónes con Abril, aún así siente en su corazón que las cosas pueden funcionar.
*3 horas después.
Horas sin poder dormir, Samira escucha la puerta ser tocada y no duda en levantarse para abrirla notando a Elián en la entrada.
— ¿Te desperté?— Pregunta con una mezcla de incomodidad y preocupación.
— No, ¿Estás bien?— Pregunta ella al notar su expresión desganada.
— Si. Samira, ¿Realmente deseas hacer esto?
Samira se queda en silencio por unos segundos.
— Si. si quiero casarme contigo Elián, pero no quiero causarte insegurida...— Elián la interrumpe.
— Acepto casarme contigo Samira, no quiero que te cases con otro hombre, quiero que lo hagas conmigo.— Samira lo enfoca sorprendida y sonríe dándole un fuerte abrazo.
— Gracias, gracias Elián.
Elián le corresponde sintiendo que ha hecho lo correcto, después de todo, ella está haciendo un sacrificio por él, no permitirá que se casa con un extrañó que pueda hacerle daño, son amigos, quizás está situación no sea tan mala, después de todo, son 5 años nada más.
* Días después.
La boda no se demora en llegar, en cuanto el sol da su brillo, todos toman sus maletas a Dubái, las emociones por el gran momento los lleva a la gran mansión de Samira, a la que ella tenia mucho que no visitaba. Todo está como lo dejo en el momento de su partida, su habitación aún conserva sus viejos juguetes y todos sus libros en el orden en que los dejo, su vieja vida, ahora mezclada a su nueva vida dónde pronto será la esposa de su amor en secreto.
— Samira, el abogado Safir ha llegado.— Samira suelta una de sus muñecas y sale de la habitación reuniéndose con Elián y sus padres en la sala.
— Señorita Dashi, es una maravillosa noticia saber de su regreso.
— Muchas gracias señor Safir por recibirnos.
— No se preocupe, estoy aquí para ayudarla con todo lo de la boda, tengo entendido que será una celebración privada, por eso le traje a una organizadora para que sea su guía en todo este recorrido.
— Es un placer, soy Almali Asín.
— Es un placer Almali Asin. Soy Samira y él es mi tío Lorenzo, su esposa Eliza y mi prometido Elián.
— Es un placer.
— El placer es nuestro.
— Por favor adelante.— Samira los guia a la sala.
— Escuché que será una ceremonia privada, ¿Desea tomarse unos días o desea que empecemos ya?— Samira sonríe emocionada.
— Por favor, empecemos.— Samira mira a Elián y él le da su aprobación sin más.
*Días después.
Los preparativos no demoran, los arreglos para la boda demoran solo días, algo muy rápido y sencillo en dónde Samira conoce a primos, primas y familia lejana, dándole la tradicional ceremonia musulmana como corresponde. Llena de música y Bailes, todo muy hermoso, Samira disfruta de su matrimonio, con un hermoso vestido blanco tradicional, las emociones para ella son inquietantes, ya que la aparición de su esposo altera a las damas presentes. Ya en la sagrada ceremonia musulmana, se han dado las firmas del libro y legalmente son esposo.
Reunidos en el gran salón, la pareja toma lugar en el centro de la gran festividad para recibir los regalos, un momento grato para ambos, pues Elián hace todo lo posible para que ella se sienta bien en todo momento y no note su inquietud y su tristeza. Ambos están disfrutando de la gran celebración cuando de repente el salón saltan en alegría ante las damas que empiezan a cantar al ver al presenciador ceremonial animarlos a levantarse.
— ¿Qué está pasando?— Pregunta confundido Elián ya que todo esto es desconocido para él y aunque estudio un poco lo que sería está noche, aún es ajeno al protocolo.
— Creo que quieren que los sigamos.
Samira y Elián se mueven sin saber que van directamente a una habitación, dónde los detienen.
— Está es la manta ceremonial, que su noche sea placentera y que Alá bendiga su unión y les de muchas bendiciones.
En ese instante, Samira y Elián entienden que está es la parte que el abogado indicó que debían pasar para poder validar el matrimonio. El corazón de Samira se acelera, cuando la puerta se cierra. Elián la mira y ella él, pensando en los pasos a seguir.
— ¿Quieres esperar un poco más? ¿Quieres agua?— Elián niega mirándola fijamente.
— ¿Estás lista para esto?