Cody.
Miércoles, 11 de Octubre de 2017.
No podía parar de pensar en él. O en cómo le habían brillado los ojos cuando besó a Verónica. Era oficial, tenía que darme por vencido y dejar ir esos sentimientos que había tratado de ocultar por años. Además, Scott no me quería, ya lo sabía. Pero había un pequeño problema... no quería darme por vencido. Quería luchar. Luchar por el amor de Scott. Por que en el fondo sentía que Scott me quería de la misma forma que yo a él. Sabía mejor que nadie que lo que pensaba era una jodida mierda, ya que Scott es heterosexual, y al parecer yo era una molestia para él. Pero, sabía que lo estaban cambiando. Sus nuevos amigos, la popularidad, Verónica, ¡lo cambiaban! Él no era así. Por eso sabía muy bien lo que iba a hacer, aunque tuviera que arrancarle los cabellos a esa Barbie pirata. Yo, poco a poco le demostraría mis sentimientos a Scott. Me aterraba que supiera que era gay, y no me aceptara. Pero yo lucharé. Esta dicho.
Jueves, 12 de Octubre de 2017.
A la mañana siguiente cuando desperté abrí la puerta despacio para divisar si se encontraba ahí Kai, pero no, la habitación estaba completamente sola. Salí con toda confianza, y me dispuse a encontrar mi celular para ver qué hora marcaba. Y al encontrarlo cerca de la pared en donde lo había estrellado con anterioridad, lo tomé y visualicé la hora. Marcaba las siete y quince de la mañana. Aún iba a tiempo para ir al instituto.
Volví al baño de nuevo y tomé una ducha de diez minutos. No tardé nada en ir a mi armario, y me vestí. No quería perder tiempo. Me puse mi típico suéter rojo, ya que yo sin él no iba a ningún lado, y debajo me puse una camiseta azul marino. Y claro cómo no olvidarme de mis pantalones entubados negros, y mis queridas vans negras. Estaba listo para comenzar este día. Aunque... no me sentía completamente seguro de comenzarlo ya. Dejé de seguir siendo tan negativo, y dejé de perder el tiempo. Tomé mi bolso, metí los cuadernos que tocarían para hoy, y metí varias cosas más. No tardé más y salí de mi habitación con mi bolso colgando en un hombro. Bajé al comedor, y precisamente me encontré con Jessica comiendo completamente sola en la mesa.
- ¡Oh, Cody!- Se dio cuenta de mi presencia-. Tu madre salió a retirar unos papeles o algo así, de la oficina central del pueblo. No te hizo nada de comer. Pero toma- Sacó algo del bolsillo derecho de sus jeans, y lo puso sobre la mesa. Dinero-. Comprate algo en el instituto. No quiero que te me desmayes por no comer tu desayuno- Me dedicó una sonrisa amigable, y se quedó esperando a que tomara el dinero de la mesa-.
- Lo siento señora Parker. Pero no puedo tomar ese dinero- Mencioné cortesmente. Me daba algo de vergüenza tomar su dinero, ya que tomar dinero de las personas no era lo mío-.
- Oh, vamos- Se quejó divertida-. Puedes tomar el dinero sin pena. Además ¿por qué tanta cortesía llamándome ''señora Parker''? Dime Jessica o tía- Volvió a sonreírme calidamente. Ella era realmente agradable, una muy buena persona. Que lastima... que fuera la madre de Kai-.
- Emmm...- No sabía qué decir. Pero al final me terminó convenciendo. Debía de admitir que ella me trataba como su hijo, y... me gustaba-. Esta bien seño...- Me percaté de mis palabras, y las cambié-. Digo, tía Jessica- Añadí, sonriente, y me acerqué y tomé el dinero. Entonces, cuando me iba a dar media vuelta para marcharme, ella me tomó del brazo-. ¿Qué pasa?- Pregunté confundido girándome hacía ella-.
- Que tengas un buen día en el instituto- Sus palabras fueron realmente impactantes para mi, ya que nunca nadie me había dicho eso-. Y Cody, ve al garaje. Le pedí a Kai que te llevara al instituto, ya que aún no tienes tu propio auto. Además, ya que él va a la universidad, ¿por qué no darte un aventón?- Mencionó, amigablemente. Pero, yo estaba sin palabras. ¿Kai me iba a llevar al instituto...?-.
- Está bien. Pero gracias, yo me voy rápido caminando, tía Jessica- Me limité a decir, y le di un corto abrazo. Y por suerte ella no insistió y enseguida salí de la casa, dejando que la ''tía'' Jessica continuara devorando a sus waffles-.
Yo no confiaba en Kai, y jamás lo iba a hacer.
Enseguida que salí de la casa me encontré en frente un Mustang n***o con vidrios oscuros, era... hermoso. Me quede pasmado, observando cada parte del Mustang, ya que nunca había visto uno tan cerca, ni mucho menos me había subido a uno.
- ¿Te vas a quedar ahí mirando, o vas a subir?
Una gruesa voz, me resonó en la cabeza, sacándome del pequeño trance. Al notar quién era mis nervios volvieron, ya que era Kai. Me miraba desde el asiento del piloto con el vidrio de la ventana abajo, mientras que posicionaba sus manos sobre el volante. No dude y corrí al dichoso auto, y subí. Aunque por dentro estaba a punto de darme un ataque cardíaco. Enseguida que subí, Kai piso en acelerador, haciendo que el auto saliera disparado con rapidez, por las grandes calles de Lawndale.
El ambiente se sentía pesado, incomodo. Y ninguno de los dos hablaba. Esto parecía una versión de Rápido y furioso, pero en un funeral. Kai solo miraba el camino, y para cortar la incómoda atmósfera encendió la radio, y en ese momento sonaba la canción Do Re Mi de Blackbear. Debía de admitir que amaba esa canción. Por alguna razón miré al espejo detenidamente, y solo para poder mirarlo, no quería voltear para verlo. Además, parecía realmente molesto, ¿sería por lo de anoche? Dejé de pensar en eso, y lo miré por el espejo detalladamente. Llevaba puesta una camisa azul oscura, que por cierto estaba muy pegada a su cuerpo bien trabajado. Unos jeans grises muy ajustados, y claro cómo no olvidarme de sus adidas azules con combinaciones grises. Estaba realmente combinado a la perfección, con un gran estilo.
- ¿Qué tanto me miras, qué te gusto?- Su arrogante, y picara voz me atacó de sorpresa-.
Al notar mi acción, noté que me había quedado pasmado, mirándolo como idiota por el espejo. Mierda.
- ¿Quién te mira? No te creas tan importante- Me limité a decir, y miré de golpe a la ventana de mi lado-.
- Aja, si. Habla el que babeaba por mi en el espejo- Musitó-.
- Estarás realmente guapo y sexy tú- Dije irónico, sin perder mi tono arrogante y sarcástico-.
- Pero, mírame a la cara y dímelo- Ordenó posesivo. Yo quedé sin palabras. Solo miraba por la ventana mientras que hablábamos, no tenía el valor de mirarlo a la cara-.
Mierda.
- ¿Quién te crees? ¿Harry Styles?- Dije sarcástico, y volteé de golpe a mirarlo cuando pude armarme de valor-. Y si eso crees, pues déjame decirte que no llegas ni a la belleza de él- Añadí, sin dejar de mirarlo a la cara. Él estaba realmente serio, y rígido al volante. Me ponía nervioso-.
- ¿Qué?- Dijo por fin, con un tono serio y frió. Pero de pronto paso algo que no me espere-. Maldición tú si que eres un idiota, Cody- Añadió, explotando de risa, mientras que seguía conduciendo. Yo estaba confundido-.
- Espera, ¿no estás molesto por lo que dije, o por lo que sucedió anoche?- Pregunté confundido, mientras que miraba cómo Kai se moría de la jodida risa. Yo pensaba que él estaba furioso conmigo-.
- ¿Qué? Claro que no- Respondió cuando por fin pudo dejar de reír-. ¿Acaso pensabas que lo estaba?
- S-Si- Respondí nervioso-. Pensé que me matarías, y que luego irías al bosque del pueblo, y ocultarías mi cadáver entre las hojas caídas de los arboles- Dije de golpe, y Kai me miró de reojo mientras que seguía conduciendo, y por alguna razón volvió a explotar de la maldita risa. ¿Acaso era yo un payaso?-.
- Las ideas, y las cosas que dices no tienen lógica- Dejó de reírse, y posó una cómoda sonrisa-. Cómo crees que te haría algo así, pequeño Gilbert- Respondió, dejando un gran alivio en mi ser. La atmósfera tan incómoda había desaparecido-.
Me eché a reír también.
- Perdón, aveces me asusto un poco. Pensé que harías todo eso- Mencioné como idiota mientras que me reía-.
El ambiente era agradable, y tonto por mi parte. Sin embargo, lentamente eso se esfumó con tan solo unas palabras.
- Yo te haría algo peor. Y sabes... esta noche ni porque me pidas de rodillas que te deje, ni porque grites por ayuda, te me vas a escapar- Sus palabras tan serias y sinceras me dejaron helado-.
Me había quedado petrificado con sus palabras, eran tan sinceras y directas. Él no podía hacérmelo otra vez. Maldita sea. ¡No!
- Bien llegamos, bájate ya o llegaras tarde a clases- Su ronca voz me hizo llegar a la realidad-.
- S... Si- Contesté como pude, y sin voltear a mirarlo a la cara, abrí la puerta-.
Pero cuando estuve a punto de bajarme del auto... él me tomó del brazo.
Sentí un fuerte escalofrío al sentir su gruesa y fuerte mano tomándome del jodido brazo. Sin pensar, volteé a ver al diablo y quedé sin palabras al sentir sus labios contra los míos repentinamente. Me había besado. En un acto desprevenido Kai me atrajo con su fuerza hacia él y me besó. Sus labios eran tan cálidos, y... reconfortantes. Su aroma era como una droga para mi. Sentir sus delicados labios moverse al compás de los míos, sentir como su lengua hacía una explosión de colores en mi boca, me gustaba. Por un momento... me sentí protegido e inofensivo. Luego, noté que también le estaba siguiendo el maldito beso, y por eso lo aparté de mi de golpe. Lo miré a los ojos sin palabras, y este también hizo lo mismo conmigo. Nos mirábamos cara a cara a los ojos, y yo... por alguna razón no podía dejar de mirar aquellos hermosos... ojos. Pero luego él corto el momento.
- Lo que dije antes era cierto. Te haré gemir esta noche, no podrás hacer que cambie de opinión-Repitió, despacio-.
Su mano dejó de tomar mi brazo, me había dejado. Yo sin dudar me bajé del auto al instante, cerrando la puerta a mis espaladas y mirando cómo el auto se iba a toda velocidad por las calles. Mis piernas temblaban como locas, y mis viejas amigas reaparecieron: pánico, desesperación. Kai... ¿realmente lo volvería a hacer?
Tragué en seco y dejé de mirar cómo el auto se alejaba. Me sentí realmente extraño... ya que sentía que lo extrañaba. Además, ese beso había sido el primero. Yo nunca había besado a alguien, más bien me preguntaba cómo se sentía. Además, que quería guardarme para Scott. Y al recibir ese beso de parte de Kai, me incomodó un poco, pero... me gustó. Además, no dejaba de pensar en sus palabras, en qué pasaría esta noche.
Alejé todos mis pensamientos, y me preparé para entrar al instituto, para ver a la persona a la que amaba: Scott. Me desplacé por el estacionamiento del instituto, hasta entrar a este. Y pude observar que las clases aún no iniciaban, ya que los estudiantes no estaban en sus aulas. Simplemente habían estudiantes por doquier, pasillos, baños, cafetería, estacionamiento y hasta en el campus. Todos simplemente hablaban y hacían chistes con sus amigos. Y yo... estaba solo.
Busqué a Scott por unos minutos, y como no lo encontré me dirigí a mi casillero, iba a sacar un libro de este. Al llegar a mi casillero, pasandole al lado a todos, como si solo fuese un fantasma, saqué una pequeña llave de los bolsillos de mis pantalones y la introduje dentro del candado y la giré, haciéndose escuchar un "click" cuando se abrió. Una sonrisa se poso en mis labios al ver que aún seguían los libros que solía leer cuando estaba aburrido, y entre ellos estaba: 50 Sombras de Grey. Uno que me encantaba, pero que me daba un poco de vergüenza leer en publico. Y si, yo era un maniático de la lectura, amaba leer. En especial géneros de suspenso y terror, en donde alguien moría y debían encontrar quién era el culpable. Los libros intensos y emocionantes me llevaban a otro mundo.
Miré todos mis libros, decidiéndome cuál escoger, y a lo último mi vista captó una foto, una foto de alguien muy especial. La dicha foto estaba muy abajo, siendo aplastada por los libros, pero una orilla de la fotografía se asomaba. Por eso tuve que levantar todos los libros para tomarla, no quería romperla o doblarla, ya que era muy importante para mi y era la única foto que tenía de Scott. Cuando ya había sacado la fotografía de los libros, la observé. Estaba con un poco de polvo ya que tenía tiempo sin sacarla de mi casillero, ya cómo por dos años. En ella salía Scott, sonriendo muy feliz para mi. En esos momentos Scott y yo estábamos bien, pero ahora... nada era lo mismo.
De todas las personas en el mundo, yo Cody Gilbert, tuve que enamorarme de Scott Mikaelson. Mis ojos se cristalizaron mientras que veía fijamente aquella fotografía, y me sentí destrozado por dentro. No quería llorar, ya que no era débil, ni solía serlo. Yo era un hombre, y no era débil... Yo no solía llorar. Pero Scott, me hacía llegar hasta este punto. ¿Por qué Scott me hacía sufrir tanto? Me hundí en mis pensamientos, ignorando a todos a mi alrededor, y volviendo a mi nebulosa negra.
De pronto sentí una gruesa, pero delicada mano en mi hombro izquierdo. Volteé nervioso y confundido por el tacto. Entonces, al ver quién era una enorme sonrisa apareció en mis labios, y no pude evitar guardar la fotografía que tenía en secreto de él, nuevamente en mi casillero. Y si, era Scott. Al ver que era él quien me tomaba del hombro, mi cuerpo entero se encendió en llamas. Su mano fuerte y densa apretó dos veces y la quitó. «¿Por qué la quitas Scott?» Me gustaría que esas manos grandes bailaran por todo mi cuerpo y así las mías bailaran en el suyo.
Me quedé un momento mirando dentro de mi casillero, mientras que pensaba en si hacía lo correcto. Yo, ¿debía de volver a hablarle a Scott después de lo me dijo...? Después de cómo me hizo sentir. Me giré firme, borrando la ridícula sonrisa de mis labios, y cerré el casillero. Sus ojos cafés se penetraban en los míos y en su boca se dibujaba una pequeña y tímida sonrisa.
- ¿Entonces?- Su gruesa y torpe voz me sacó de mis pensamientos-.
- ¿Entonces qué?- No había oído lo que me había dicho con anterioridad, así que no entendía a qué se refería-. Scott.
- Cody... yo- Me miró tímido, y... arrepentido-. Lo siento, jamás quise portarme como un imbécil y un pésimo amigo contigo. Tú lo eres todo para mi, y no fue mi intensión gritarte. Perdóname- Sus palabras sonaban convincentes-.
Pero, ¿lo eran?
- Scott...- Me limité a decir. Miraba al castaño con confusión, y este me miraba como un perrito arrepentido-.
- Cody...- Dijo él seguido de mi-. Perdóname, enserio lo siento- Sus palabras habían sonado sinceras, y más de lo que me espere. Él se había disculpado conmigo...-.
Lo miré sin palabras, y este me rodeó con sus gruesas manos los hombros. Y sin avisar, me estrechó contra él, dándome un abrazo frente a todos a nuestro alrededor.
- Scott...- Susurré perplejo. Su cálido y fuerte cuerpo abrazándome y tomándome junto a él, hacía que me sintiera protegido y... amado. No podía moverme o decir alguna palabra, aquel abrazo era demasiado fuerte para mantenerme así-.
- No me alejare de ti jamás. No te dejare, Cody- Susurró en mi oído, haciendo que sintiera una fuerte descarga eléctrica por todo mi cuerpo. Sentir la respiración de su ser en mi oído, era agradable. Pero sin previo aviso, este me separó de él. Lo miré confundido, ya que quería estar así con él para siempre. Pero tuve que actuar como siempre-.
- Siempre seras mi hermanito, Scotty- Mencioné, mostrando una acogedora sonrisa en mis labios. Scott sonrió tímidamente al ver que si había aceptado sus disculpas, y así haciendo que sus hoyuelos se marcaran en cada mejilla-.
Por suerte todos a nuestro alrededor ignoraban nuestra escena, pero habían algunos chismosos e idiotas que miraban cada detalle de nosotros. Pero nosotros los ignoramos, porque en este momento solo eramos él y yo. Lo miré desde sus cabellos castaños hasta sus pies, y debía de admitir que iba realmente guapo, y muy atractivo, como siempre. Llevaba puesta la chaqueta del equipo de Los Buldogs, y unos pantalones azules igual de entubados que los míos, y claro sus típicas converse rojas.
- Por siempre y para siempre- Dijo él con una hermosa sonrisa, mientras que me penetraba con su jodida mirada tan sexy y a la vez tan tímida-.
- S...Si- Alcancé a decir, ya que sus grandes atributos me dejaban perplejo-.
- Bueno, tengo entrenamiento ahora. La temporada de los partidos se acerca, y por eso tendremos siempre practica a esta hora. Así que...- Me recordó mientras se ponía detrás mío y se movía adelante y hacía atrás con una mano en mi hombro-. Me entregas después las tareas que hiciste por mi, te lo agradezco. Nos vemos luego- Agregó sin más y se alejó, iba directo al campus-.
Me quedé mirando cómo se alejaba de mi. Sus gruesas caderas se movían de un lado a otro, y su llamativo trasero captaba mi atención. Espera, ¿le miraba el trasero a Scotty? Reí un poco sonrojado al ver que si lo estaba haciendo, y decidí ir a la cafetería a comprar algo, moría de una jodida hambre.