Cody.
Jueves, 12 de Octubre de 2017.
Aún no podía creer lo que había pasado hace unos minutos atrás. Scott, ¿enserio se disculpó conmigo? ¿Él enserio me abrazó? Maldición, estoy tan feliz como una lombriz. Sabía... que le importaba a Scott y eso me da esperanzas. Yo aún tenía oportunidades con Scotty, aún podía ser feliz. Y no iba a dudar en obtener mi felicidad, aunque tuviera que mover piezas del tablero que no tengan que ser movidas.
Dejé de lado todos mis sentimientos, y me concentré en mi querida hamburguesa con mucha kétchup. Sabía que no era bueno consumir este tipo de alimento pesado como desayuno. Sabía que era comida chatarra, pero era lo que quería comer ahora, y no se lo iba a negar a mi estómago rugiente. Me encontraba en una mesa de la esquina en la cafetería, mientras que me comía como loco tres hamburguesas con mucha kétchup, junto a un refresco. Lo sé, no me alimentaba como debía de ser, pero no comía desde ayer por la tarde. Así que, ¡a la mierda todo eso de "alimentación saludable y balanceada"! Sabía que faltaban unos cuantos minutos para entrar a la primera hora. Pero yo aún así no podía parar de comer como un animal, mierda, si que moría de hambre.
Y hablando de mi Scott, pues... estuve pensando en unirme al equipo de fútbol americano del instituto, así estaría siempre con Scotty. Además, siempre quise estar en algún equipo de algún deporte, ya que después de todo no era tan malo en ellos. Además, estar en el equipo tenía sus jodidos beneficios:
1). No reprobaría nunca las materias, aunque de todos modos soy un maldito nerd.
2). Me convertiría en alguien más físico.
Además, pensaba en los vestidores después de las practicas (Solo hay hombres en el equipo). Los vestidores serán la mejor parte, serán como el oasis para un homosexual como yo. Sabía que no me gustaba otro hombre que no fuera Scott, pero... no estaría mal ver chicos desnudos. Además, si tenía suerte... veré a Scott en pelotas, y de tan solo imaginármelo completamente desnudo me sonrojo. Scott Mikaelson, ¿alguna vez seré tuyo...?
- Oye, ¿eres "Cody Gilbert"?- Una aguda, pero delicada voz me hizo llegar a la realidad, y noté que la cafetería estaba vacía, había sonado el timbre sin que me diera cuenta y todos ya habían entrado a la primera hora. Y eso quería decir: ¡que debía de entrar ya! Mierda. No dude, tomé la hamburguesa que me estaba comiendo y me la metí en la boca, seguido de tomar las demás hamburguesas en mis brazos junto a mi refresco-.
Por suerte tenía mi bolso ya en mi hombro, y nada me detenía. Pero, de pronto noté la presencia de una niña de primer año parada frente a mi. Jugaba con sus rizos dorados mientras que me miraba con timidez. Solté todas mis cosas nuevamente en la mesa, y masticando un trozo de la hamburguesa que yacía con anterioridad en mi boca, dije:
- ¿Qué quieres?- Masticaba rápidamente mientras que hablaba-.
- Pues... yo, buen...- Tartamudeaba tímidamente, y yo la miré impaciente. ¡Debía de entrar a clases!-.
- Apúrate que no tengo mucho tiempo niña- Mencioné, mientras que seguía devorándome mi deliciosa hamburguesa, impaciente-.
- No puedes entrar, ya que... Rebeca, una de las porristas, quiere charlar contigo- Me dio un pequeño papelito, y yo lo tomé-. Allí esta escrito el resto, ¡a... adiós!- Dijo sin más, y se encaminó rápidamente fuera de la cafetería, dejándome más confundido que Dora la exploradora cuando no sabía un coño-.
Mi curiosidad no pudo más, y abrí el papelito al instante. "Gilbert, te veo en el estacionamiento del instituto, ahora.~R~''. Decía escrito con una muy elegante letra en el papel. Yo dude, ya que Rebeca era una de las porristas, y era amiga de la Barbie pirata esa de Verónica Salvatore. No estaba seguro de ir, pero al final, quise faltar a mi primera clase y fui al lugar en dónde indicaba el papelito. Tenía mucha curiosidad, y era Cody Gilbert, una persona muy curiosa.
Guardé una de mis hamburguesas en mi bolso, y me acabe mi refresco, ya mis otras dos hamburguesas las había devorado en un parpadeo. Y gracias a eso no tardé nada en ir al lugar en dónde Rebeca me esperaba. Me desplacé por el instituto lo más rápido que pude, hasta salir de este e ir directo al estacionamiento, donde me encontré a Rebeca apoyando su cuerpo jodidamente sexy contra su auto, que era un Volvo V40 de un color grisáceo.
- Bien, ya estoy aquí- Dije al estar frente a ella de brazos cruzados-. ¿Me trajiste aquí para tener una charla social? Porque te recomiendo que la próxima vez al menos traigas galletas para compartirme- Mencioné sarcástico-.
- ¡Ja!- Rió sarcastica-. Escucha Gilbert, te hice llamar aquí ya que era más privado. Además, Verónica no nos puede ver juntos. Ella me anda siguiendo a todos lados, por suerte ya las clases empezaron. Pero el punto es...- Dejó de apoyarse sobre el auto, y me miró lo más seria que podía verme-. Que Verónica Salvatore, esa jodida chica que esta comenzando a salir con tu amigo Scott Mikaelson, es una hipócrita y una mentirosa- Soltó de golpe, dejándome sin habla-.
- ¿De qué hablas, Rebeca?- Pregunté con una ceja levantada. No entendía lo que sucedía-.
- Lo que te quiero decir, Cody Gilbert. Es que tu amigo Scott sera burlado por todos los del equipo de fútbol americano, y por la zorra de Verónica Salvatore- Reveló. No sabía qué decir-. La escuché en las practicas, mientras que ensayábamos nuestro baile de porristas. Ella estaba alejada de todas nosotras en el gimnasio, donde nos encontrábamos ensayando. Y se encontraba hablando con Reggie, uno de los "grandes amigos" de Scott en el equipo de fútbol americano. Y yo discretamente me acerqué para escuchar su conversación, y lo que escuché me dejó sorprendida, ya que Verónica y Reggie piensan poner en ridículo a Scott en pleno partido de Los Buldogs. Ellos dijeron que él no debía ser el capitán de Los Buldogs, que pertenecía a los "rechazados" del instituto. Por eso dijeron que harían todo lo posible para poner a Scott de vuelta a su lugar de los "nerds". Verónica no ama a Scott, solo lo usa para obtener más popularidad en el instituto. Y Reggie pues... él odia a Scott desde siempre, y quiere el puesto del capitán- Dijo preocupada mientras que me miraba fijamente a los ojos. Yo me encontraba en un pequeño shock, procesando toda la información que acababa de escuchar-.
- Pero, ¿por qué me dices todo esto, y te preocupas por Scott?- Pregunté un poco exaltado cuando por fin pude abrir la boca-.
- Sé que sonara típico, pero Scott me ha ayudado en muchas cosas, lo consideraría mi amigo, solo que no lo conozco del todo bien. Además...- Tomó un poco de aire, noté que estaba nerviosa por lo que estaba apunto de decir-. Sé lo de tus sentimientos hacía Scott. Sé que te gusta. Sé que eres gay, Cody- Soltó de golpe, dejándome petrificado. Maldición, esta mujer no tenía anestesia en sus palabras-.
- ¡¿Qué?! ¡No! No soy homosexual- Negaba lo que era. Pero, ¿por qué?-.
- No me mientas, y solo acéptalo- Musitó-. He visto como lo miras. Cuando Los Buldogs tienen algún partido de la temporada de juego, tú solo miras a Scott, y tu mirada... dice más que mil palabras Cody Gilbert.
- ¡Mierda!- Me quejé avergonzado. No sabía qué decir o qué hacer-. ¡Si, lo soy!- Añadí al instante, estaba un poco avergonzado por alguna razón. Pero, ¿yo realmente había aceptado ser gay?-.
- Vaya- Rió divertida-. ¿Tan difícil fue?- Ironizó-. Escúchame Cody, lo único que pido es que me ayudes a salvar la popularidad de Scott, y sé que me ayudaras. Además, no hago esto solo para ayudar a Scott- Sonrió coqueta-. Yo... debo de poner en su lugar a la zorra de Verónica, ya que ella se cree mejor que todos. Por eso ella debe de probar una cucharada de su propia medicina, y nosotros se la daremos- Dio un paso más frente a mi-. Así que, ¿tenemos un trato?- Levantó coquetamente una ceja, mientras que me extendía su mano para que aceptara el trato-.
- Mmm...- Lo pensé. Pero acepté-. Tenemos un trato mi querida Rebeca- Dije sonriente estrechando su mano, aceptando su trato. Iba a proteger a Scott, aunque tuviera que darle cara a Reggie y Verónica-.
- Seremos grandes amigos, Cody- Comentó divertida y ambos reímos-.
Después de la charla con Rebeca, tuve que entrar a clases. Claro, que antes planeamos un plan para poner a Reggie y Verónica en su lugar, donde pertenecen... en la basura. En cuanto a las clases... Siguieron su transcurso. Hasta que por fin era la última hora. Pero yo decidí no entrar, ya que decidí buscar a Scott para contarle todo de lo que me había enterado. Como Scott era del equipo de Los Buldogs, paso todo el día en el campus, entrenando para la temporada que venía, que era en una semana. Por eso no lo pude ver en todo el día, ni mucho menos pude hablar con él. Pero como ya era la última hora, ¿por qué no faltar?
Me dirigía al campus, donde yacía Scott entrenando. Además, pensaba en inscribirme en el equipo. Mientras iba directo al campus, pensaba en lo que le había confesado a Rebeca. ¿Yo realmente le dije que era gay? ¿Yo realmente le dije que Scott me gustaba? Dios. No me ponía nervioso que lo supiera. Pero, ¿Rebeca era de confianza? ¿Y si se lo dice a Scott? Aunque, no creía que lo hiciera, ella se veía de confianza. Además, estuve pensando en que no me importó decirle, no me importa que todos sepan que soy un maricón, ni siquiera mi madre o mi padre. Pero Scott... él si me preocupa hasta lo huevos. Tengo miedo de que ya no me acepte después de que se entere de mi orientación, y ese es mi mayor temor. Amaba a Scott, y no queria que me dejara... Y otra de las cosas que me tenía pensativo era Scotty, ya que cuando se enterara que Verónica nunca lo amo, se pondrá mal. Pero... yo seré su hombro en el cual llorar en ese momento.
Al llegar al campus el entrenador detuvo el entrenamiento de los muchachos, y todos clavaron sus ojos sobre mi, como si fuera su presa. Entre esos chicos estaba Scott, pero este me miraba sorprendido, ya que no se espero esta visita inesperada de mi parte. Yo por mi parte seguí caminando directo al entrenador, ignorando a todos a mi alrededor, hasta a Scott.
- Vengo a inscribirme en Los Buldogs- Dije sin rodeos enseguida que me paré frente al entrenador, y todos a mi alrededor se rieron, menos Scott. Y hasta el idiota del jodido entrenador quería reírse, pero estaba aguantando su gran carcajada. Imbécil-.
- ¿Tú?- Ironizó-. No tienes la habilidad de jugar en el equipo, Gilbert. Tu cuerpo delgado y sin músculos, no derribaría ni a una mosca. Así que, solo vuelve a tu club de matemáticas y ciencias- Cuestionó firme, y todos se rieron-.
- Y usted aveces caería bien, si aveces cerrara ese hoyo que llama boca- Espeté sarcástico, y con mucha arrogancia, y el entrenador me miró sorprendido por mis palabras e igual que todos-.
- ¿Me está retando, Gilbert?- Ironizó levantando una ceja, mirándome fijamente para intimidarme. Pero, intimidar era mi segundo nombre-.
- No estoy retando a nadie. Solo exijo que me dejé entrar en el equipo. No soy frágil como una flor, o débil cómo un niño. ¡Soy un jodido hombre, entrenador!- Dije firme y serio, dándome mi puesto. El entrenador se quedó sin palabras, y dijo algo que no me espere-.
- Ese es el espíritu, Gilbert. ¡Estás en el equipo!- Me dedicó una sonrisa, y yo se la devolví-. Pero, el examen para entrar es poder evadir a todos tus compañeros sin que estos te derriben- Mencionó-.
- ¿A qué se refiere?- Pregunté confundido-.
- Lo que tienes que hacer, Gilbert. Es correr al otro lado del campus sin que ninguno de los muchachos te derriben en el intento de llegar al otro lado, estás en el equipo. Pero, si te derriban en el intento de llegar al otro lado, no entraras, por desgracia. Está fácil, solo debes correr lo más rápido que puedas- Respondió como si nada, y yo ya me estaba haciendo ilusiones, ya que creía que había entrado al equipo. Pero por Dios, no sería tan fácil entrar-.
- ¡Hagamoslo!- Dije al instante con una gran sonrisa en mis labios. Si era un verdadero hombre debía de probarlo hoy, aquí en el campus-.
El entrenador me mando a ponerme el uniforme de educación física al vestidor de hombres. Y yo no tardé en ir a cambiarme, y por suerte no tardé nada. Iba con la frente en alto, dándole cara a todos. Nadie me opacaria, y este era mi momento. Debía de entrar en el equipo, debía de estar con Scott. Al estar de vuelta en el campus, noté que los muchachos se estaban posicionando, el examen estaba a punto de empezar. Y noté que las porristas, contando a la maldita de Verónica, estaban sentadas en las gradas, al parecer ellas querían presenciar este momento. Pero, Verónica quería verme perder, y yo no le iba a dar el gusto a esa Barbie pirata. Además, noté que a ambos lados de Verónica estaban sentados Reggie y Scott. ¿Qué no ellos iban a hacerme el examen también? Estaba confundido por eso, pero no me importó, solo quería aprobar, estar en el equipo. Scott me miraba fijamente desde las gradas, pude sentir su preocupación por mi. Y por eso debía de impresionar a Scott ahora, este era el momento de dejar boquiabierta a Scotty. Aunque, Reggie y Verónica deseen verme caer contra el césped, pero yo no les daré el lujo. ¡Yo voy a entrar a Los Buldogs!
- ¿¡Está listo, Gilbert!?- Gritó el entrenador sentado en la primera grada con un silbato en las manos. Yo me encontraba poniéndome en posición para empezar con el examen-. ¡Escúcheme Gilbert, se lo quise dejar un poco fácil, y por eso saqué a Scott y Reggie y los mande a las gradas! ¡Así que puede hacerlo!- Añadió el entrenador, llevándose el silbato a la boca. Y yo terminé de posicionarme-.
- ¡Ahora!- Grité cuando por fin estuve listo, y el entrenador sonó el silbato al instante, dando inicio al examen-.
Enseguida que mi cuerpo recibió el sonido del silbato, una descarga eléctrica me recorrió por todos lados: adrenalina. Corrí como si fuera un caballo sin jinete en pleno campo. Sentía la adrenalina por todo mi cuerpo, y las miradas de todos los de las gradas se clavaban sobre mi, contando... la de Scott. Los muchachos venían hacia mi, mientras que yo iba hacia ellos. Mierda. En un parpadeo, ya los tenía en la cara. Como si yo fuera un conejo y ellos unos depredadores, me atacaron. Sus cuerpos robustos y musculosos intentaron frenarme el paso, y en ese momento volteé a ver a Verónica, y tenía una sonrisa creída, como si ella pensaba que me derribarían. Y en ese momento algo en mi se activo, y no le di el lujo. Esquive las embestidas salvajes de los que intentaban frenarme. El entrenador estaba sorprendido por mi rapidez, pero yo solo ignoré a todos, y me concentré a llegar al otro lado del campus. Corrí con todo lo que tenía, como si no hubiera un mañana. Esquivaba y evadía a mis atacantes rápidamente, mientras que seguía corriendo sin detenerme. Pero, de pronto todo se complicó de la nada. Todos, sin excepción, se unieron en maza para derribarme. Maldición.
Me sentía acorralado, y lo estaba, ya que todos me habían acorralado en un enorme circulo a mi alrededor. Todos me miraban con malicia, como si solo fuese una flor que aplastar, y eso me molestó. Por eso analicé la situación, y miré al más débil, para llevármelo por el medio y salir de este jodido circulo. Pero, en ese momento no me dejaron pensar, y todos corrieron hacia mi para tacklearme y derribarme. No pensé, y corrí también hacía ellos. Entonces, cuando sentí que ya no tenía escapatoria, una adrenalina y una gran fuerza se hicieron presentes en mi cuerpo. Y por alguna razón, pude derribar a dos, escapando de su circulo, evadiendolos a todos. En ese momento corrí como flash, muy lejos de todos ellos, directo al otro lado del campus. "¡C- O- D- Y!". "¿¡Qué dice!?". "¡Cody!". Las porristas comenzaron animarme al verme salir del circulo, y Verónica estaba casi que poseída por el diablo. Miré rápidamente hacía las porristas, y noté que Rebeca era quién estaba dirigiendo a todas. En ese momento, todas las porristas, contando a Scott, gritaron y aplaudieron, ya que yo sin darme cuenta, había llegado aún de pie al otro lado. Lo... pude hacer. Mis piernas no resistieron, y cayeron, había corrido demasiado. Caí de rodillas al césped, mientras que no paraba de jadear y de sentir la jodida adrenalina en mis venas. Las porristas, Scott, y el entrenador corrieron a felicitarme, mientras que los demás me veían con indiferencia. Miré el rostro de Verónica por unos segundos, y estaba realmente molesta. Y yo para hacer que se molestara más, le puse los ojos en blanco presumidamente, y volví a mirar a todos que me felicitaban y alagaban.
Scott me tomó del brazo, y rodeó su cuello con este, y me ayudó a ponerme de pie. En ese momento pude sentir sus labios en mi oreja, susurrándome con su voz ronca: buen trabajo, hermanito. Sus palabras, y su jodida voz hicieron que me sonrojara un poco. Pero, yo solo me limité a sonreírle... Luego de las felicitaciones y los halagos, el entrenador me dio la bienvenida al equipo, aunque para todos los demás del equipo, yo solo fuera un estorbo para ellos. Pero, yo ignoré a todos esos imbéciles. Nos dirigimos a las duchas para lavar nuestros cuerpos sudados. Y cuando estuvimos en esta, yo solo me limité a sentarme en las pequeñas bancas, quería esperar a que todos terminaran de ducharse, quería ser el último en ducharme ya que así nadie me vería desnudo.
- ¿No piensas ducharte también, Cody?- Preguntó Scott, sacándose la camiseta del equipo, dejando su torso desnudo. Lo miré desde sus cabellos castaños, hasta su mandíbula torcida, que lo hacía ver más especial. Y bajé la mirada lentamente hasta su pecho, sus grandes pectorales marcados. Y seguí bajando hasta sus abdominales, y la pequeña linea de bellos que le recorría desde el ombligo, y que se perdía en sus pantalones-.
- S... Si, pero prefiero esperar a que todos se vayan- Musité un poco tímido, mientras que me seguía perdiendo en su cuerpo. De pronto, Scott me hizo llegar a la realidad, ya que se comenzó a quitar el pantalón, y el resto del uniforme del equipo. Me quedé petrificado mirando tal escena, ya que por fin podría ver a Scott desnudo. Pero, por alguna razón, bajé la cabeza al suelo rápidamente, evitando el contacto con Scott. Mis mejillas ardían como nunca, y por alguna razón no tuve las bolas para mirarle el trasero a Scott-.
- ¿Estás bien, Cody?- Su voz sonó preocupada, y lo único que pude hacer fue asentir con la cabeza mientras que seguía mirando fijamente al suelo-. Bueno, iré a ducharme- Dijo sin más, y sentí cómo caminaba directo a una de las regaderas. Dios, ya estaba desnudo-.
Sentía que las mejillas se me derretirían por tanto calor en ellas, no me dejaban de arder. Mierda, odiaba estar ruborizado. No despegaba la mirada del suelo, ya que no tenía el valor de ver a todos los hombres desnudos que me rodeaban, ni mucho menos tenía el valor de ver a Scott. Por eso solo me quedé así. Hasta que todos se fueron, a excepción de Scott... Cuando sentí el último chico irse del vestidor, levanté la mirada de golpe y comencé a desnudarme rápidamente. Scott recién se había salido de las regaderas, y por eso se encontraba en una esquina secando su cuerpo. Yo no volteé a verlo, y corrí a meterme en cualquier regadera, solo que esta debía de ser lejos de Scott. Enseguida que entré a una, abrí el grifo, y comencé a ducharme. Sentí el agua recorrerme todo el cuerpo sudado, y me relajó bastante.
Mientras que sentía cada gota de agua por todo mi cuerpo, pensaba en dos cosas importantes. Pensaba en lo de Verónica: en que no amaba a Scott y solo jugaba con él. Se me haría difícil decirle a Scott eso, contarle la cruda verdad. Pero debía contársela, yo debía protegerlo, aunque a él... le doliera la verdad. Y por alguna razón, no paraba de pensar en Kai, en sus palabras de esta mañana, ¿él realmente me lo volvería a hacer? Cuando pensaba en Kai volviéndome a tocar como lo hizo hace nueve años... me daba escalofríos. No quería que me volviera a... violar. Dejé de pensar en mis problemas personales, cerré el grifo y salí de la ducha con una toalla amarrada a la cintura. Me dirigí a la esquina del vestidor, donde yacía Scott sentado en una de las pequeñas bancas, ya completamente vestido y con nuestras cosas.
- Scott, tenemos que hablar...- Dije serio enseguida que estuve frente a él. La verdad me atormentaba, y él la debía saber-.