Una vez más mi padre sacó a relucir esa actitud tan extraña que me ha venido confundiendo últimamente. Pensé que el cambio que percibí cuando tomé la decisión de irme al convento era algo temporal. Que ante la muerte repentina de mi madre él se sintió vacío y no lo supo procesar, yo tampoco supe, intenté encontrar refugio en él, no lo logré. Tal fue así que actuaba como si yo no existiera. Lo justifiqué y al comprender que no podía exigirle atención, que me dedicara tiempo, que me ayudara a afrontar y comprender tanto dolor,- preferí alejarme y buscar refugio en otros lugares que no estaban representados precisamente en las personas propiamente dichas, sino en lo que le diera tranquilidad a mi corazón entristecido y preso de la desolación que lo cobijó por mucho tiempo, lo que me llevó a p

