Si bien le mostré a Leroy oposición a su deseo de llevarme a un lugar que era incierto, en su mirada vi un brillo diferente, me asusté. Esa fue la primera oportunidad que me dio un miedo terrible porque además de algo indescifrable, en su mirada vi decisión. La curiosidad me ganaba en la medida que estaba viendo como la camioneta rodaba un kilómetro y otro más alejándose de la casa de Aleskey. Miré a Ingrid y estaba tranquila mirando por la ventana, mientras que Leroy tenía la mirada fija en el camino. Lo percibí de manera fugaz pues no quise conectar con su mirada. Aún se mantiene vigente la sensación de la traición, del engaño y por partida doble. Leroy no solo burló mi confianza al meterse con esa mujer sino también al no haber sido honesto en sus intenciones al acercarse a mí. Nada

