—¿Qué pasó, bestia? —Me preguntó Ales dos horas después al tomar asiento en una de las sillas de extensión de la piscina de la casa de Gelys. —Hermanito —Malcolm llamó su atención—, como siempre nos sucede, esta vez nos toca revolucionar al mundo. —¿Cómo así? —Preguntó intrigado mirándonos a uno y luego al otro. En ese instante Gelys llegó con un six packs de cervezas y las repartió entre nosotros tres. —Voy a sacar a Ylse del hotel cinco estrella en el que la recluí —Le dije al tiempo que destapaba la cerveza. —¿Cuál hotel? ¿Esa vieja no estaba presa? —Preguntó aún más confundido. —Hermano, ¿Qué le pasa? —Le preguntó Gelys—. Ese reencuentro con la pequeña estuvo bueno —Agregó bromista, —Le resetearon el cassette al rubio —Dije y tomé un sorbo largo de la cerveza—. A ver hermano —Ll

