Solo hasta el final del día siguiente de aquel en el que le planteé a Aleskey lo que tengo pensado hacer con Ylse, fue que recibí una llamada de él. —Cuéntame rubio de mi vida —Le dije al contestar la llamada. —Estás de suerte, maldita bestia —Respondió seguido de una sonrisa. —Dame detalles —Le pedí al tiempo que me incorporé de la cama, donde llevaba parte de la tarde y el comienzo de la noche acostado viendo una película. —El hombre apenas supo que era la misma mujer no dudó en apoyarte, irá mañana en la noche para la casa de Gelys para que planifiquemos lo que se va a hacer, y definir qué se va a necesitar y más o menos cuantos hombre involucráremos en esto. Me dijo que para meter gente de adentro deberá ofrecer una buena cantidad de dinero, le dije que por eso no se preocupara. —

