El secuestro de Sabrina

2600 Words

«¡Qué manera de joderle a uno la emoción!» Bramé en mi mente al salir del consultorio. Ni me molesté en quedarme a escuchar lo último que la doctora pudiera decirnos. —Está al pendiente cuando salga —Le advertí a uno de los dos escoltas que subió con nosotros—. Esperaré en la camioneta. —Está bien, señor —Contestó el escolta. Bajo un estado de evidente mal humor, salí del consultorio. Al llegar a la planta baja me fui directo a la camioneta y ahí decidí esperarla. Sentí rabia conmigo mismo al ver como esa condenada mujer logra desestabilizarme, tiene el poder de controlar mis emociones. Es capaz de llevarme a las nubes de un impulso repentino sin mucho esfuerzo y del mismo modo me baja de sopetón. «¡Al carajo con sus pendejadas!» Me dije mentalmente justo cuando le di un leve manotazo

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