—¿Estás seguro que estás bien? —Me preguntó anthoni. —Sí, sí, sí estoy bien, solo es el malestar del exceso de trago, ya se me pasará —Le respondí llevándome una mano a la cabeza. —Primera vez que te veo así después de haber tomado, ¿Será que la monjita te dio algo? —Ni la hora me ha dado —Respondí de mala gana. Guardamos silencio por un rato. En mi caso llevé la cabeza hacia atrás, recargando el cuerpo en el espaldar de la silla donde tomé asiento. —¿Qué vamos a hacer? Vamos a movernos, no podemos seguir perdiendo el tiempo —Me advirtió Anthoni—. Aquí tengo la comparación de las grabaciones —No sé en qué momento se movió tan rápido, lo cierto es que cuando enfoqué la mirada hacia él, vi que extendió sobre la mesa algunas anotaciones en unas hojas sueltas y sacó su laptop de un male

