Akais: Día cinco desde la última vez que lo ví, desde esa horrible experiencia de verlo en uno de sus lados más grotesco, porque tuve que estar al frente de él y la mujer con la que estaba para terminar de comprender mi realidad. Sea lo que sea, lo idealicé y terminé de chocar de golpe con la verdad de mi vida. —Señorita —Escuché que una voz femenina llamó, giré el rostro para comprobar que fuera a mí a quién pudiera estarse dirigiendo. —¿Es conmigo? —Pregunté al tiempo que miré alrededor dado que en la sala había más personas. —Sí, el doctor le llama, la necesita en su consultorio —Me dijo la chica—. Suba al tercer nivel, está en el consultorio 303. —¿Le sucedió algo a mi padre? —Pregunté preocupada imaginando lo peor. —El doctor le informará, solo se me encomendó llamarla —Adujo la

