El llamado a permanecer unidos

2008 Words

Una hora después de haber recibido la llamada de Ingrid, después de pensar y repensar en la posibilidad de acudir de inmediato al llamado del viejito, decidí no darle más largas al asunto. No es que me sintiera bien porque, de hecho, me sentía algo mareado. El viaje no me sentó bien por lo que me tocó, recorrer a una de las cápsulas que me mandó la doctora que me atendió. —Vamos a la casa de Gustavo —Le dije a Tommy, el escolta— por favor maneja tú. A diferencia de otras veces donde siempre me gusta estar solo en la camioneta, en este momento no queriéndole podría llevar el control del mando del volante Pues el nivel de aturdimiento que estaba sintiendo no me permitía estar al pendiente de todo a mi alrededor. Media hora después estábamos descendiendo en la entrada de la casa de Gustavo

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