Lamentablemente para mí, tengo algo que había olvidado y que veo obró en mi contra. La fuerza de voluntad pero invertida. Parece que no fuera parte de mí sino que conviviera con el enemigo dentro de ella, una extensión de Leroy haciendo vida en mi sangre, en mis hormonas y que se activa con sus provocaciones. Este deseo intenso que este hombre pone sobre mí y a veces me es muy difícil controlar me tiene mal, tanto que en sus momentos donde él con sus actitudes pone a prueba mi resistencia no hace sino que termine cediendo. Lo que acaba de suceder es una muestra fehaciente de que no tengo un control absoluto sobre mis hormonas, que se alborotan con un simple gesto morboso de su parte. Ya desde la habitación yo venía alterada, sin embargo, al estar un breve instante sola aquí en la mesa pen

