—¿Listo todo? —Le preguntó Gustavo a las chicas cuando salieron de la casa. —Sí, ahí quedamos de acuerdo y ahora nos corresponde hacer las llamadas para ver si mañana tenemos el vestido aquí, ya llamé a la agencia de festejos para que vengan a ver el espacio y nos den opciones de la decoración y presupuesto, solo queda hablar con el notario —Respondió Ingrid. —Son como ustedes —Comentó Gustavo—. Rápidas para organizar. —Bueno es que si me dicen fiesta me es difícil mantenerme tranquila —Le contestó Ingrid. —Rubia, necesito de otro favor tuyo —Le dije haciéndole seña para que me diera unos minutos aparte—. Ven, por favor. Caminé hasta el borde de la piscina y allí esperé a que Ingrid terminara de conversar con Gustavo. —Ajá y ahora ¿Qué pasó contigo? ¿Qué más me vas a pedir? —Pregun

