—¿Cómo se prepara mi hija para este cambio de vida? —Me preguntó mi padre ingresando a la habitación. —Bien padre, bien —Contesté sin mayor emoción. Le mentí obviamente no me siento bien, no he dormido sino apenas escasas dos horas. Entre los nervios y la pensadera no he podido darme un segundo de tranquilidad, porque aun estando dormida comencé a soñar con mi peor pesadilla, el cuerpo de Leroy, ese demonio, ese enemigo que se me ha convertido en un pensamiento recurrente y no es que él nuevamente haya hecho algo por tentarme porque más nunca hemos estado a solas para yo poder decir que él es el causante del sufrimiento por el que estoy pasando actualmente, no, él ni cuenta se da de mi padecimiento. Estuve horas en la madrugada orando tratando de calmar mi mente, mi corazón y mi espírit

