—¿Qué se supone que debo hacer para que entiendas que mi lugar no está aquí, padre? Estamos desayunando. Después de varios días de ayuno, casi en protesta por su decisión arbitraria de mantenerme retenida a la fuerza en la casa, no vi ninguna intención de su parte de ceder. Más bien fue al contrario, solo el primer día intentó persuadirme a bajar a comer, y al día siguiente y los que prosiguieron no volvió a tocar la puerta, solo las domésticas acudieron a mí para traerme agua, e incluso una e ellas intentó que comiera aunque fuera un sándwich, lo rechacé porque más que protestar por esta forma tan injusta en la que me estaba tratando. No comparto la forma que tiene de resolver las situaciones complejas de la vida. Me ha hecho sentir como si de un enemigo se tratara cuando. —Solo tienes

