—Cuéntame ¿Cómo les ha ido a ti y a la bestia durante estos días? —Me preguntó Ingrid al tiempo que se dirigió al bar—¿Te atreverías a tomar algo no tan alicorado? ¿Sigues tomando medicamentos? Ante la avalancha de interrogantes me dio una especie de ataque de risas. —Y ahora, ¿Cuál es la gracia? —Me pregunta al voltear a verme dado que no le había respondido ninguna de las preguntas. Se me quedó mirando arqueando la ceja y cruzando uno de sus brazos sobre su pecho al tiempo que colocó una de sus manos empuñadas en el mentón. Volví a sonreír al ver la expresión que adoptó. —Sí, sí sigo tomando el tratamiento, aunque no he sentido más dolor —Le respondí finalmente. —Pero no son antibióticos ¿O sí? —Preguntó y se volvió a dar la vuelta. —Creo que son analgésicos o de esos para bajar l

