Katashi
En estos momentos no puedo evitar la ira que siento, Jimena y Jae Chan me dejaron aquí amarrado y no logro desatarme, comienzo a escuchar un quejido de Emma que se está despertando poco a poco.
- Ahg!!, me duele mucho la cabeza!
- Eso te pasa por andarla provocando
- Te juro que cuando la vuelva a ver le voy a dar su merecido a la muy perra
-Ey, ey deja de llamarla así y ayúdame a desatarme
- Yo la llamo como se me de la gana y como quieres que te ayude si yo estoy por las mismas!!
- Lo puedes hacer de espaldas idiota, así que ven acá!!
- No me grites imbécil..., ya voy
Emma se acercó y como pudo me desató las manos luego yo me desate los pies y la ayude también a desatarse, desperté a mis amigos y nos largamos de ese lugar.
Hice mis averiguaciones y efectivamente fue Yamamoto quien envió a esos hombres y habían tomado lo que tanto buscaba él, también había ordenado que incendiaran la casa, le dije al muy imbécil que me dejara a mi hacer el trabajo y que no necesitaba que él interviniera pero no me hizo caso, me dirijo a tomar un vuelo e irme para Tokio, ya que aquí no me queda nada más que hacer si Jimena ya no esta en Corea.
Mientras estábamos en el avión Emma me estaba colmando la paciencia con los berrinches que hacía y quejándose todo el tiempo de la indiferencia que Jae Chan le había mostrado en esa maldita casa, que por cierto eso si se lo agradezco a Yamamoto de haberla mandado a quemar.
- Debes ayudarme que tan pronto volvamos a ver a la estúpida esa, la apartes lo más que puedas del lado de mi Jae Chan, tan solo verla a ella a su lado me hierve la sangre de la ira, si él esta al lado de ella eso lo llevara a la perdición....!!
- Ya cállate de una vez Emma, me estás enfermando con tu habladera!!
- Solamente te estoy contando mis planes que a ti también te conviene- ella me mira con algo de enojo
- No te quiero escuchar mas, por favor cierra esa maldita boca si no quieres que yo te la cierre!!- el silencio por fin reina aquí, creo que se por que Jae Chan se llegó a cansar de ella, es muy hermosa, puedes llegar a pasar un buen rato con ella, dándote todo el placer que quieras y todo, pero cuando ella le gusta alguien puede llegar a cansar hasta el que la ayuda.
Pongo auriculares en mis oídos para poder dormir durante el vuelo, pero no he podido quitar de mi mente la imagen de Jimena en ese jardín con Jae Chan besándose tan apasionadamente..., esa imagen de ellos dos como si se dejaran llevar por un deseo oculto que estaban descubriendo y al parecer anhelaban era algo que me seguía envenenando cada vez más.
Jimena siempre me decía que la única persona a la que podía amar era yo, ella sabía que Jae Chan era un hombre sumamente mujeriego y eso era algo que ella realmente odiaba, puedo ver cuan hipócrita se ha vuelto ella, pero me voy encargar de que ella recuerde quien realmente la quiere sinceramente.
Ya habíamos llegado a Tokio cuando Yamamoto me dijo que por el momento esperara las órdenes que debía de recibir de él ya que al parecer se había encargado de que otra persona le llevara a Jimena ante él, me limite solo a obedecerlo pero con una incertidumbre que no me deja en paz ya que se que Yamamoto no tiene la mejores intenciones con ella y eso me hace preocuparme un poco por Jimena.
Jimena
Me encontraba de vuelta en mi antiguo apartamento, tal cual como lo había dejado la ultima vez que estuve aquí, me sentía a gusto volviendo a ver mi armario con toda mi hermosa ropa, mis vestidos, trajes, zapatos, tacones, joyas, en fin todos los lujos que una mujer en la mafia se podía dar y mas satisfacción da cuando todo lo consigues por tu cuenta, sin necesidad de ser la mujer de uno de los lideres de la mafia o acostarte con ellos. Me dispuse a tomar una relajante ducha en este magnifico baño, siempre me encanto cada rincón de este apartamento desde el momento que lo había comprado hace unos años. Estuve duchándome casi media hora y luego me fui directo al armario para poder vestir el atuendo adecuado ya que apenas llegue a Tokio, corrió la noticia rápidamente entre algunos y Min Ho se comunico conmigo para que nos viéramos esta noche, él es uno de los mejores hombres con los que he tratado en este mundo de los yakuza, es mi maestro me enseño como defenderme ante cualquier situación, me educo y lo mejor de todo es que él es como un padre para mi.
Jae Chan insistió en no dejarme ir a mi apartamento, decía que debía de ir con él al suyo para que no trataran de asesinarme y él me protegiera, pero no estaba dispuesta a aceptarlo, no regrese a Tokio para escondérmele a Yamamoto y por supuesto a ninguno de los asesinos de los yakuza, si regrese fue para volver a recuperar el puesto que ese imbécil de Yamamoto me ha querido arrebatar, aunque si es verdad que una parte de mis negocios y de mi gente me la ha quitado, pero le voy a enseñar a ese imbécil con mi regreso que no supo con quien se atrevió a meterse. Por supuesto le dije a Jae Chan mis razones y este no tuvo mas remedio que aceptar a regañadientes a pesar que no estaba muy de acuerdo, me dejo quedarme también por que cerca de mi apartamento vive Naoki y mas cuando volví, me dieron un grato recibimiento Kazumi y Hana, no puedo decir que recibieron de la misma forma a Jae Chan debido a lo que paso hace un año pero no importa, ellas al igual que Naoki son parte importante de mi clan y por supuesto cada vez que vuelvo a Tokio, las dejo quedarse en mi apartamento de vez en cuando.
- Mi hermosa Jimena es un placer tenerte de vuelta aquí en Tokio bienvenida mi niña!!- me abraza como nunca antes, hace mucho que no nos veíamos y al igual que él también lo extrañe mucho, le devolví el abrazo con más fuerza.
- Min Ho, gracias por darme la bienvenida te extrañe demasiado.
- Siempre serás bien recibida en mi casa mi niña y sabes que esta también es tu casa y eso de que me extrañaste no te lo creo, desapareciste por completo
-No digas eso siempre me haces falta
- Mentirosa, ni siquiera supe si estabas bien o no hasta que Alejo me dijo que estabas con él Bogotá hace unos meses.
- Lo siento, pero sabes después de lo que paso debía desaparecer por un tiempo, Yamamoto tomó ventaja y me fue quitado mis negocios.
- Lamento todo esto que esta pasando Jimena, no se que rayos les ha estado pasando por la cabeza a ustedes tres peleando entre sí.
- Todo es culpa de Yamamoto, no se que le pasa a ese imbécil que desde que empecé a trabajar de la mano de Yuki-sama se empeño a hacerme la vida imposible
- Pase lo que pase siempre estaré con ustedes.- dice tomando mi mano y acariciándome dándome consuelo y eso me hace preguntarle acerca de mis dudas con Katashi
- Min Ho... sabes por qué Katashi se alió con ese imbécil? - este me desvía la mirada como si quisiera darme la respuesta pero al parecer no la tiene, pero se que así como él me aprecia al igual que a ellos, ha mantenido contacto tanto con Katashi como con Jae Chan y él sabe cada uno de nuestros movimientos y secretos, él es padre para nosotros.- por favor dime, me he estado preguntando una y mil veces por que cambio de manera tan rotunda conmigo y se alió con Yamamoto para jóderme.
- Jimena aunque no lo creas no tengo idea del por qué él ha estado actuando de esa manera contigo y Jae Chan, me sorprendió cuando me enteré que casi asesina a Jae Chan, ... por Dios Jimena a Jae Chan!!, ellos eran muy buenos amigos. Nunca pasó por mi mente que llegara a un extremo como ese, pero creo que no debió sorprenderme más cuando supe que Jae Chan también casi te asesina.
- Por favor ni lo menciones que recordar ese día solo me llenará de ira hacia él y no quiero que ese sentimiento hacia él vuelva a mi.
- Por lo que veo ustedes están sedientos de tener poder luego de que Yuki-sama muriera, acaso se les olvido todo lo que les enseñe, están aprovechando su muerte y no lo honran como debe ser!
Me miró con desilusión, él que nos había enseñado que el día que él o Yuki-sama faltarán en este mundo, sólo nos tendríamos a nosotros, si nos distanciábamos terminaríamos sin nada y muertos, debido a que éramos unos jóvenes en un auge momentáneo de poder, todo podía cambiar en un abrir y cerrar de ojos, nada se sabía en este negocio cuando tenías tan poca experiencia.
- Sabes que los Yakuza se aprovechan de jóvenes como ustedes, pero ustedes están haciendo todo lo contrario
- Ya lo sé, crees que yo quise que todo esto pasara?, no nunca quise nada de esto y créeme que haré lo posible por que todo esto cambie
- Ten cuidado Jimena, por que no todo puede salir como quieras
- Lo se, pero ya dime como ha seguido todo por aquí
- Yamamoto tomó los casinos y clubes que tenias en Shinjuku y Ginza, por suerte Aiko ha estado defendiendo los que están en Shibuya, Kazumi ha ido una que otra vez a ayudarla a deshacerse de los matones de Yamamoto, por que no ha podido tomar posesión de los que están allí
- Maldito, Katashi sabe que han tratado de ir contra Kazumi?
- No creo, por que sabes que si la tocan, Yamamoto estaría en graves problemas con él, se lo debe estar ocultando y mas si Kazumi ya no habla con él en un buen tiempo.
- Debería de saberlo para ver si al menos viendo que le están haciendo lo mismo a su hermana deja de hacer estupideces con Yamamoto.
Pasamos la mayoría de la noche hablando con Min Ho acerca del personal que me había quitado Yamamoto, sabiendo aún, que eso estaba prohibido entre los acuerdos que habían hecho con Yuki-sama antes de morir, un acuerdo que no debió romperse nunca pero ese idiota lo hizo sin importar nada y algunos no estaban de acuerdo con eso y yo aprovecharía eso a mi favor.
Llegue a mi apartamento y me fui a descansar y antes de dormir recibí una llamada de Jae Chan.
- Hola, como te fue con Min Ho?
- Bien extrañe hablar con él aunque a decir verdad recibí uno que otro regaño por como nos estábamos tratando nosotros
- Min Ho debe entender que las cosas cambiaron ya no somos los niños de antes.
- Lo se pero también entiende que a él le duele vernos así, más que el causante de todo esto es ese imbécil, a pesar de todo lo que paso sigo pensando que debemos ayudar también a Katashi
- Jimena es enserió después de lo que hizo en Seúl?- su voz suena severa, como si cada vez que le menciono a Katashi le fastidiara mis intensiones con él
- Ya te lo había dicho y no pienso cambiar de opinión a pesar... de lo que paso en Seúl.- se escuchaba un pequeño gruñido de su parte muy molesto.
- Jimena, yo te apoyo en lo que sea, pero aun sigo con mis dudas de ayudarlo a él, se que él no entrará en razón
- Pues haremos que él entienda de una u otra manera Jae Chan, no debemos dejarlo atrás cuando Yamamoto ya lo involucro
- Él esta involucrado con ese idiota por que él quiso tener poder de la forma fácil, entiéndelo de una maldita vez!- me dice casi gritando con rabia al otro lado del teléfono.
- Sabes, mejor hablamos mañana no tengo ánimos para discutir ahora contigo, que descanses!
Le colgué de inmediato, no quería pelear con él de esta manera por cosas insignificantes, me fui directo a la cama a dormir.
Unas cuantas horas en la madrugada volví a despertar sobresaltada por culpa de las malditas pesadillas de siempre, sin poder conciliar el sueño me fui directo a la sala para realizar averiguaciones acerca del paradero de Yamamoto, sin ninguna pista de él, de pronto escucho un ruido en la puerta como si alguien se acercara, lo cual se me hizo bastante raro a estas horas de la madrugada, tome mi arma y me acerque con alerta, pero fui interrumpida cuando escuche el timbre y al abrir la puerta me encontré a Jae Chan.
- Me imagine que no podrías dormir, puedo pasar?
- Si sigue - le abrí mas paso para que entrara a mi apartamento
- Perdóname por.... por como te hable hace unas horas por Katashi, pero no es tan fácil ayudarlo con todas las cosas que él ha hecho
- Jae Chan.... por favor si viniste hasta aquí solo por eso, es mejor que te vayas, solo quiero tratar de descansar y no he podido
- Lo siento, no vine aquí por eso solo me quería disculpar y verificar si estabas bien, se que en estas noches sigues sin dormir bien y por lo que veo hoy es una de ellas.- me acerque a él y lo abrace como si lo necesitara mas que nunca, en estas ultimas semanas las noches que no he logrado dormir por culpa de mis pesadillas, él esta ahí para hacerme compañía y ayudarme a volver a conciliar el sueño, Jae Chan se quedo esa noche en mi apartamento quedando dormidos en el sofá luego de hablar por un buen rato.