Sopresas

3076 Words
Jae Chan Cada día que paso al lado de Jimena me siento el hombre más feliz del mundo, ella con el tiempo me ha demostrado que me ha perdonado por la estupidez que le hice hace 1 año y eso me da algo de tranquilidad. Me encuentro mucho mejor de mis heridas y hemos decidido que mañana por la noche dejaremos Seúl para irnos a Tokio. Frank y Naoki se han encargado lo más discretamente posible para salir de la ciudad ya que tanto Jimena como yo no queremos que Yamamoto ni Katashi sepan de este lugar. Jimena ha salido con Satoru a comprar alimentos para la cena de esta noche, mientras yo me encargaba de preparar nuestro equipaje; minutos más tarde recibo una llamada de Frank, me informaba que había encontrado el lugar donde al parecer Katashi había pasado estas últimas semanas pero no había rastro de él, no he dejado ni por un segundo dejar de ordenar a mis hombres que den con el paradero de Yamamoto y Katashi por que se que ellos están cerca vigilándonos, quiero encontrarlos para poder quitarlos de nuestro camino y que nos dejen la vida en paz. Horas más tarde llegan a la casa Jimena y Satoru, de inmediato les ayudo a bajar del auto lo que compraron para la cena, en lo que queda del día preparamos la cena y en eso llegan Frank y Naoki justo a tiempo para cenar todos juntos. La cena transcurre con normalidad y al terminar nos dirigimos a encender una pequeña fogata en el jardín que queda detrás de la casa bebiendo unas cervezas. - Hoy la noche esta muy hermosa- dice Frank contemplando las estrellas - hace mucho no tenía un momento como el que estamos compartiendo ahora. - Estoy de acuerdo contigo hyung y eso me gusta, pienso que ya que hemos dejado de lado las diferencias y rencores que teníamos en el pasado, deberíamos de estar unidos cuando volvamos a Tokio... que piensas Jimena- le dice Naoki esperando la respuesta de ella y nosotros la miramos a la expectativa de lo que nos dirá, ya que es algo que he deseado desde hace unas semanas. - Me agrada la idea, se que ahora no cuento con el mismo personal que tenia hace un año, pero en cuento recuperemos lo que es nuestro, les aseguro que quiero que tus hombres y los míos seamos una sola organización.- de inmediato le doy un abrazo a Jimena, mostrando lo feliz que me hace su decisión. - Me alegra mucho tu decisión y tenlo por seguro que juntos seremos más fuertes en este negocio - Bueno me alegra mucho esta nueva unión, pero mi cama me esta llamando y más con lo que hemos bebido, los dejo que disfruten la velada- todos reímos ante las palabras de Satoru y como sabemos Frank y yo, Satoru no bebe mucho y cuando lo hace siempre queda dormido así sea que beba solo unas pocas cervezas. La noche pasaba y tiempo después Frank y Naoki también entraron a la casa a descansar ya que hace unos días volvieron a quedarse aquí con nosotros, mientras tanto Jimena y yo nos quedamos un rato más, donde ella me decía que sabia cuales eran algunos de los casinos que Yamamoto manejaba en Japón refiriendo que empezaría con ello para joderlo poco a poco, si algo caracterizaba a Jimena en este negocio, era la satisfacción que sentía el ver como sus víctimas sufrían poco a poco para luego dar la estocada final con ellos. - Piensas quitarle los casinos a Yamamoto? - Iremos haciendolo poco a poco, lo que yo quiero es que el dinero que salga lo tomaremos haciendo que este tenga grandes pérdidas, luego podremos tener posesión de los casinos, para que pasen a ser nuestros - Esos son algunos que le había dejado su padre, son uno de los negocios que más adora el imbécil - Por eso es buena idea iniciar con ellos- me gustaba la idea de que los dos estamos juntos para acabar con el idiota ese pero también sentía miedo por que nada llegara a salir como lo estábamos planeando, con Yamamoto nunca se sabía, algunas veces él podía saber que pasó podíamos dar. Cuando terminamos de hablar la fogata se estaba apagando poco a poco y veía que Jimena tenía algo de frío por la forma en que se abrazaba ella misma, por esa razón me acerco a ella para rodearlá con mis brazos y calmar su cuerpo - Que haces? - me mira sorprendida tal vez por mi acción - A caso no es evidente te ayudo abrigarte para que no sientas frío- ella me mira rodando lo ojos - Para eso deberíamos también entrar a la casa - Pero yo no quiero entrar aun... por que no te quedas un poco más, aquí estamos más solos ya que los muchachos están en la casa - Que pasa con que ellos estén en la casa- sus palabras me molestaban un poco, ya que no he podido estar con Jimena un tiempo a solas, debido a que ella no se acostumbra aún a que ellos nos lleguen a ver juntos - Sabes a que me refiero Jimena...- sin más que decirle beso sus dulces labios, cada vez siento que no quiero dejar de besarle, hace solo unos días no había vuelto a probar esa sensación que siento cada vez que uno sus labios con los míos. - Jae Chan... esta noche no quisiera ir a mi habitación... me sentiría un poco sola... además también no pude dormir bien hace unos días- me dice con un brillo en sus ojos que no le había visto jamás y de inmediato en un acto de querer ocultarlo une sus labios con los míos nuevamente, siento este beso diferente al de hace unos segundos, era uno un tanto desesperado es algo que no le conocía y me gustaba. La coloco sobre mis piernas para poderla acercar más hacia mi sin dejar ninguna distancia, nuestro beso cada vez más se estaba intensificando, al parecer no le importaba si alguno de los muchachos nos veían y a decir verdad a mi tampoco. Su lengua juteaba con la mía y eso me estaba haciendo perder en este pequeño momento que deseaba descubrir con ella, luego ella se separó para recuperar el aliento, pero yo no estaba dispuesto esta vez a detenerme y creo que ella tampoco, fui dejando besos en su cuello, algo que por el gemido que salió de su boca en ese momento me dio a entender que la estaba desarmando poco a poco... - Jae Chan por favor no...- me decía de manera indecisa. - Por favor no te niegues a un momento como este, tu cuerpo me esta demostrando que lo deseas... tanto como yo- le digo sin dejar de besarle, en un susurro cerca a su oído - Pe...ro aquí no...- escuchar su voz tan tímida me hacia perder la razón casi por completo, en ese instante la baje de mi regazo y la guíe en una manera desesperada dentro de la casa, ingresamos a una habitación que quedaba justo frente al jardín no quería perder ni un minuto más, el deseo de continuar nuestro encuentro volvió hacerse presente y la recosté en la cama dejándola a mi merced. Estaba besando cada parte de su cuerpo, al mismo tiempo fui quitando poco a poco su camisa y de igual manera ella me ayudaba con la mía, acariciaba sus magníficas curvas y dejaba besos en su clavícula, sus hermosos pechos, bajando poco a poco a su abdomen, escuchaba como jadeaba cada vez que recorría su cuerpo con mi boca, algo que realmente era como una droga para mi, no quería dejarla, este momento quiero que lo disfrute. - Por favor no me tortures de esta manera...- dice ella de manera suplicante y lujuriosa, ya que le estaba quitando el pantalón mientras acariciaba su intimidad con mis manos lentamente. De repente un fuerte estruendo hizo eco por toda la casa, fue como si se tratara de unos cuantos disparos, en ese instante nuestro soñado encuentro con Jimena fue interrumpido también al escuchar los vidrios rotos de la puerta que daba hacia el jardín de la habitación. Jimena se recompuso rápidamente, arreglando su ropa mientras que yo trataba de buscar un arma que tenia en la habitación, pero para mi mala suerte no había encontrado nada. - Pero miren que sorpresa yo ya te daba por muerto mi amigo!- esa era la asquerosa voz de Katashi, volví hacia donde se encuentra Jimena que al mismo tiempo miraba a Katashi con cierta molestia y este la miraba aun mas molesto. Jimena Me encontraba en una de las habitaciones del primer piso de la casa junto a Jae Chan viviendo un momento que jamás creí que llegaría a permitirle a un hombre tener conmigo, pero las caricias y besos que él me daba eran algo que me estaba haciendo perder la cordura en estos momentos, algo dentro de mi deseaba que siguiera tocándome y no se detuviera, quería descubrir que se sentía ser deseada por alguien, parecía como si él supiera de mis deseos, no se detenía y lo agradecía. No había terminado de desvestirme cuando un estruendo en la puerta principal de la casa nos interrumpió y seguido a eso, los vidrios de la puerta de la habitación que daba al jardín se rompieron en mil pedazos, me incorpore de inmediato al ver en la situación que estaba por pasar, luego vi como entraba a la habitación Katashi con una expresión llena de enojo en su rostro, como si quisiera asesinarnos en ese mismo instante. - Pero miren que sorpresa yo ya te daba por muerto mi amigo!- dice este con una sonrisa un tanto maquiavélica, nunca llegue a pensar que Katashi nos mostrará ese lado suyo para ir contra nosotros quienes fuimos sus únicos amigos. - Ya me estoy cansando de estas estupideces que estas haciendo Katashi!!- no puedo evitar sentir la rabia que tengo en este instante, ya me estaba cansando de estos jueguitos de persecución constante de partes de él y el otro idiota. - De que hablas Jimena?, yo solo estoy haciendo mi trabajo y mi trabajo es hacer que vengas conmigo para llevarte a Tokio- este cada vez se acercaba y su rostro reflejaba demasiada rabia y odio, no se que fue lo que pasó con el hombre que una vez conocí, Jae Chan se coloca enfrente de mí para impedir que Katashi se me acerque- Sabes no se porque sigues con vida imbécil! - A veces no todo sale como quieres idiota- de repente Katashi se lanza sobre Jae Chan y comienzan a pelear entre si, también escucho algunos disparos provenientes de la sala y oigo como Satoru y Naoki nos llaman a Jae Chan y a mi para verificar si nos encontramos bien. Veo como Katashi esta tan dominado por la ira en estos momentos y no deja de golpear con todas sus fuerzas a Jae Chan, de inmediato intercedo entre ellos tratando de detenerlos, pero casi me es imposible con estos hombres, cuando logro separarlos sentimos la presencia de otra persona que de inmediato se dirige casi corriendo a donde se encuentra Jae Chan un tanto preocupada. - Eres un imbécil Katashi!!, te dije que hicieras lo que se te diera la gana con la zorra esta, pero que a mi Jae Chan no le hicieras nada- esta maldita colma mi paciencia con sus asquerosas palabras - Cállate, yo hago lo que a mi me plazca!- Jae Chan se encontraba algo adolorido por los golpes de Katashi, estaba en el suelo quejándose y era entendible ya que hace poco había terminado de recuperarse de lo que él le había hecho, vi como Emma acariciaba el cuerpo adolorido de Jae Chan algo que solo me llenaba mas de ira hacia ella, me iba acercar a él, pero las manos de Katashi me sujetaron del brazo undiéndose con fuerza en mi piel - Suéltame que me estas lastimando imbécil!!- acerco su rostro hacia mi y casi entre dientes me hablo como si quisiera golpearme y escuchar sus palabras eran algo que no esperaba - Sabes, no me esperaba que hubieras perdonado a este idiota por lo que te hizo y mucho menos que estarías a punto de revolcarte con él cuando me dijiste que por él no sentirías nada!!, pero sabes yo se que en realidad no lo quieres y solamente haces todo esto para seguir fastidiándome la vida por no haber aceptado tus sentimientos- me suelto de su agarre con fuerza y lo miro con cierta confusión, acaso Katashi pensaba que yo aun tenia sentimientos de amor por él? No podía creer lo que Katashi me había dicho, no después de que él me dijera desde un inicio que no quería perder su tiempo en relaciones innecesarias y menos conmigo por que quería enfocarse en sus malditos negocios. - Que mierda me estas diciendo, tu solo eres un maldito egocéntrico que solo piensa para su propio beneficio yo no iba a quedarme estancada en un sentimiento no correspondido y a ti no te importa lo que yo sienta o no!!- le digo con toda la rabia que siento dentro de mi y vuelvo mi atención a Jae Chan, pero él vuelve a sujetarme con mucha mas fuerza - Fíjate en cualquier otro imbécil, pero no pienso permitir que te tengas algún sentimiento por este idiota Ya no podía aguantar la ira que tenia retenida dentro de mi, así que libere toda mi rabia con Katashi por las estupideces que me decía, no sabia que pensar de este hombre, quiere ver mi vida arruinada, quiere mi dinero, mis negocios, controlar mis sentimientos, me quiere muerta, quiere que viva una vida de constante sufrimiento, simplemente no lo aguanto más; ahora los que se estaban golpeando mutuamente éramos él y yo , no soportaba escuchar las estupideces que salían de su boca, nos golpeábamos constantemente. En ese momento Jae Chan nos separo en un intento de que Katashi no me golpeara más, la estúpida de Emma quien aun seguía en la habitación seguía a Jae Chan y acariciaba su espalda para que este se calmara y no peleara con Katashi, el ver esa acción y que Jae Chan no le reclamara era algo que me estaba colmando la paciencia cada vez mas con ella, me acerque a la estúpida y la empuje del lado de Jae Chan con fuerza. - No me toques estúpida!, tu no debes estar al lado de mi Jae Chan, siempre que estas cerca de él algo malo le sucede- la muy imbécil creía que Jae Chan era de su propiedad, eso me enojaba mucho mas y se lo demostré cuando ella se acerco con la clara intención de buscar pelea conmigo. - Déjame en paz si no quieres que te joda ese patético rostro- no me hizo mucho caso y se acerca a golpearme, así que terminé golpeándola y dejándola inconsciente en el suelo. Luego ingresan a la habitación Frank y Satoru, ya se habían encargado de los hombres de Katashi y nos estaban ayudando a retenerlo, cuando de repente escuchamos un ruido que provenía de la cocina, me dirigí allí y vi que Naoki se encontraba inconsciente en el suelo y la cocina estaba incendiándose, todo el pasillo de la casa emanaba olor a gasolina, rápidamente Frank se encargo de sacar a Naoki del lugar y yo solo podía pensar en los documentos que había sacado de mi casa en Seúl y subí de inmediato a mi habitación a buscarlos, pero no los encontraba en el lugar donde los tenia escondido. - Jimena que carajos haces aquí debemos salir rápido, las llamas se extienden sin control por toda la casa- me dice Jae Chan quien al mismo tiempo me saca de la casa, nos quedamos estáticos mirando como se por mas intentos que hacían Satoru y Frank de apagar el fuego, las llamas consumían esa casa que era un refugio y escape a todos nuestro problemas. - Donde están Katashi y sus hombres?!!- exclamo con ira a Jae Chan y él me mira sorprendido por la forma en que le estoy hablando -Están en el jardín. De inmediato me dirijo allí y veo solo dos de sus hombres de confianza y la estúpida de Emma, todos están inconscientes menos él, pero se encontraba al igual que ellos atado de manos y pies, aprovecho que aun esta consiente y solo me lanzo sobre él sacando la furia que llevo adentro por haber quemado mi casa. - Eres un maldito!!, que te da derecho a seguir jodiendo mi vida, por que la quemaste- Jae Chan me sujeta para separarme de él pero me zafó de sus manos con agresividad - Jaja, esta si eres tu Jimena- me dice él y golpeo su rostro con mas fuerza - Cierra la maldita boca y ahora dime a quienes le entregaste mis documentos?!! - No se de que hablas Jimena- mirar su indiferencia me enojo mas y lo golpee con toda mi fuerza - Dime!!, tu viniste con todos tus hombres para buscar algo y de paso quemaron mi casa, así que habla de una vez - No se de que mierda me hablas Jimena, yo solo vine para llevarte a Tokio, venia solo con mis dos amigos y Emma, solo estaba con ellos y no venia por tus estúpidos documentos ni por esta maldita casa, aunque es mejor que este bien arruinada para que no vuelvas aquí con este idiota- me grita con las pocas fuerzas que le quedan. Me aleje del lugar para calmarme, sabia que Katashi decía la verdad, los conocía muy bien a ellos y sabia cuando mentían o no, al parecer no sabia nada de los otros hombres que habían entrado en la casa, solo llegué a la conclusión que venían de parte de Yamamoto y me dio ira al saber que esos documentos ya estarían por llegar a manos de ese imbécil. Dejamos a Katashi y sus acompañantes atados en el jardín, a pesar de que Jae Chan quería hacerle daño por lo que le hizo, pero mantenía la promesa que me había hecho de no hacerle daño por el momento, nosotros subimos a uno de los autos y conducimos para ir al jet de Jae Chan para dirigirnos de una vez por todas a Tokio.
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