NARRADOR OMNISCIENTE Se fijó en el reloj que se encontraba en la pared y soltó un suspiro. Ya eran las once de la noche y la bebé aún no dormía. -Vamos, Nia, ya es hora de dormir.- Dijo ya cansada. Ella tenía sueño, pero aparentemente la niña no. Entonces se le ocurrió: Un biberón y un cuento. Sonrió y se sentó en el sofá. Ya había un biberón preparado sobre la mesita. Los ojos azules de la niña se conectaron con los suyos y por primera vez en mucho tiempo pude sentirse tranquila, en paz como siempre deseó. Lo único que faltara para que fuera completamente perfecto era tener a cierto castaño a su lado. -Hace mucho tiempo, en un reino muy lejano, vivía el rey Sebastian junto a su fiel amigo, Dylan.- Armonía la miró atenta-. Pero el rey se sentía muy solo en ese gran castillo, hasta q

