Sin control

1132 Words
Roberta Los días pasaron con normalidad, aunque el dolor en mi pecho aún no se había ido por completo, Erick me estaba ayudando a superarlo, habíamos estado salido juntos a distintas partes, fuimos al cine, a cenar y a caminar juntos, mi madre había estado muy ocupada así que no había tenido problemas por eso. La duda por lo que ella y mi abuelo querían decirme me estaba matando, pero a él lo hablaron desde su empresa y tuvo que regresar de emergencia allí. ― ¡Roberta! En qué piensas mi amor ―dijo Erick tomando mi mano, mientras comíamos en el comedor de la UNI― ¿quieres ir a otro lugar? ― ¿a otro lugar? ―pregunto sorprendida, ¿a dónde más podríamos ir? Aun no terminaban las clases ―si… no entres a la última clase y ven conmigo ― inesperadamente tomó mi mano y me levanto de mi asiento ― ¿A dónde vamos? ―a mi dormitorio… veamos una película, para que te distraigas ―cuando llegamos a su dormitorio, él serró la puerta y tomándome de la cintura comenzó a besarme, sentí como sus manos lentamente comenzaron a recorrer mi cuerpo de arriba a abajo, mi cuerpo se sentía muy caliente y en medio de mis piernas muy mojado, pero no… no era así como quería perder mi virginidad… no de esta manera ―espera… Erick… por favor ―dije mientras lo alejaba de mi ― ¿Qué sucede? ―yo… yo no quiero hacer nada más… no por ahora ―por que no mi amor… puedo sentir tu cuerpo vibrar junto con el mío ―me respondió sin detenerse, de pronto sentí como comenzó a levantar mi falda, bruscamente me puso de espaldas y sentí su enorme erección rosar mis glúteos ―Erick ¡para! ¡para por favor! ……… Erick Me detengo abruptamente cuando siento su cuerpo temblar… y no de placer precisamente, la giré de nuevo hacia mí y pude observar unas lágrimas descender por sus lindas mejillas ―Roberta… contéstame algo por favor, tú… tú eres virgen ―ella inclinó su cabeza avergonzada y me respondió en un susurro apenas audible ―si… ―no tienes nada de qué avergonzarte preciosa… ―le dije levantando su rostro ―al contrario ―gracias Erick ―me dijo acercándose a mí y dándome un beso, sé que le dije que no haría nada, pero no puedo controlarme cuando la tengo tan cerca, la beso suavemente y la recuesto en la cama… lentamente desabrocho los botones de su blusa y sus lindos pechos quedan al descubierto ― ¡No! Erick dijiste… tú dijiste que no haríamos nada ―me dijo con su voz entrecortada ―No te haré nada… solo quiero disfrutar un poco de tu cuerpo ―le digo y bajando su sostén, tome su erecto pezón en mi boca, ella gimió y arqueo su espalda ante la explosión de sensaciones que eso la hizo sentir, luego baje mi mano hasta sus piernas para tocarla, necesitaba sentirla, saber que sería solo mía, que yo sería el primero en hacerla gemir, en provocarle placer… eso me e*xitaba aún más, pero inesperadamente ella serró fuertemente sus piernas ―Erick… basta… ―me aparte de ella completamente frustrado con una enorme erección en mis pantalones ―no puedo ―me dijo con sus mejillas completamente rojas y salio corriendo de mi dormitorio ― ¡Roberta! ¡Espera! ―quise correr detrás de ella, pero no puede, ¡Maldita sea! ……… Alexander ―Roberta… ¿estas bien? ―le dije cuando al correr por el pasillo tropezo conmigo ―profesor ―dijo levantado su dulce mirada hacia mí, al mirarla pude observar los botones de su blusa abiertos, aunque ella trataba de cubrirse con su bolso ― ¿estas bien te ha pasado algo? ¿Dime por favor si alguien te ha dañado? ―miles de horribles escenarios vinieron a mi mente y en todos ellos estaba ese chico… Erick ―No… nadie… nadie me ha dañado, yo solo iba a mi coche ― ¿estas segura? ―si… no tiene nada de qué preocuparse profesor ― ¿entonces podemos ir a tomar un café? para que me pongas al corriente con las clases que les dio el profesor Joel, no me gustaría repetir alguno de los temas ― ¿ahora? ―si ¿tienes algún inconveniente? ―no… solo… solo espéreme un momento, iré al tocador y regreso ―te espero abajo ―si profesor ―al poco rato regreso un poco más relajada y con su blusa abotonada ―estoy lista ―muy bien… vayamos entonces ―subimos a mi auto y la lleve aun lindo restaurant un poco alejado de la escuela. ―este lugar te encantara, sirven unos aperitivos exquisitos ―le dije separando su silla un poco para que pudiera sentarse ― ¡mesera! Por favor tráiganos lo mejor del menú ― ¡de todo! ―preguntó la joven mesera sorprendida ―si de todo ―profesor… no cree que es un poco exagerado ―nada sería demasiado para una chica tan linda como tú ―ella se removió en su silla y pude notar un poco de incomodidad en su rostro, así que decide cambiar de tema ―entonces dime… ¿Cómo te has sentido estos días? ¿has estado más tranquila? ―si… ya estoy mejor, gracias por preguntar profesor, aunque no dejo de pensar que, si mi padre nunca hubieras aceptado ese medicamento experimental, aun seguiría con nosotros… ellos y solo ellos son los culpables de que se hubiera ido tan pronto ―pude ver como su tierna mirada se transformo en una llena de odio y frustración, quisiera saber de que hospital habla, pero no quiero hacerla sentir mal ― ¿profesor? En que habíamos quedado, dijimos que fuera de el campus me llamarías Alexander ¿recuerdas? ―exclamé tratando de desviar la conversación ―si… disculpa Alexander ―dijo con una linda sonrisa, ella es tan cautivadora, pronto varias meseras llegaron con diferentes platillos ―bueno, pues disfruta de todo lo que hay en esta mesa… todo es para ti ―No… no podría, por favor, comamos juntos ―está bien… prueba este, es mi favorito ―le dije y tomando unos palillos, tomé un pequeño pastelito en forma de flor y lo puse en su boca ―oh guau… es… es verdaderamente delicioso ―yo no podía dejar de observar lo linda que se veía comiendo, era tan tímida e inocente, como quisiera poderla tomar entre mis brazos y llevarla hasta mi cama ― ¡Alexander! Hasta que nos volvemos a encontrar ―todo era demasiado perfecto para ser cierto, algo tenía que suceder y ahí estaba… parada, enfrente de mí, el fin de mi tranquilidad
Free reading for new users
Scan code to download app
Facebookexpand_more
  • author-avatar
    Writer
  • chap_listContents
  • likeADD