Propuesta

1099 Words
― ¿Laila? ―dime… ¿es tu nueva conquista? no creí que te gustaran tan jóvenes e inexpertas ―dijo tomando el rostro de Roberta en sus manos, ella solo la observaba atónita, sin entender lo que estaba sucediendo, y por que esa imponente mujer la agredia de esa manera ― ¡suéltala Laila! ―dime… que tiene esta chica de especial… yo pude darte mas ―si pudiste, pero no lo hiciste ―ella soltó bruscamente el rostro de Roberta y enredó sus brazos en mi cuello ―acaso me vas a decir que no me has extrañado ―No… no lo he hecho ahora para con lo que sea que intentes hacer, y vete de aquí ―profesor Alexander… creo… creo que es mejor que yo me vaya ―exclamó Roberta tímidamente levantándose ― ¿profesor? ¿Ahora te gustan tus alumnas? Oh Alexander, creo que has llevado tus fetiches muy lejos ¿no crees? ―cállate Laila ― ¿Por qué? tienes miedo de que se espante tu nueva zorrita ―que te ¡calles! ―grité y sin pensarlo la empujé haciéndola caer al piso, Roberta me miró sorprendida y salió rápidamente de ahí ―Roberta, espera… ―no iras tras de ella ¿verdad? ―dijo Laila aferrándose a mi brazo ―suéltame Laila, tú ya no me interesas en absoluto ―No me puedes decir que esa chiquilla te gusta mas que yo… no puedes ―pues si… aunque no lo creas, ella me gusta mucho mas de lo que tu me gustaste alguna vez ― ¡mientes!… ―grito furiosa, sin importarle que todos nos observaban ― lo haces para vengarte de mi ― ¿vengarme? ―si… por haberte engañado con Edgar ―No Laia… estas muy equivocada, no me estoy vengando de ti… no tengo porque, nunca fuiste tan importante en mi vida, como para hacer algo en contra tuya ―le dije sonriendo, y tomando mi saco salí de ahí. Subí a mi auto y comencé a buscar a Roberta, no podía permitir que regresara sola, ni qué pensara lo peor de mi… esa estúpida mujer, porque tenía que aparecer ahí, por que ahora. Al poco tiempo la vi caminando tímidamente entre la multitud, de pronto una fuerte lluvia comenzó a caer, estacioné mi auto y corrí hacia ella cubriéndola con mi sacó ―profesor ― dijo mientras levantaba su dulce mirada hacia mi ―vamos… te llevaré, no quiero que vayas a enfermarte ―subimos a mi auto y automática e inconscientemente comencé a disculparme ―lo siento… siento lo que ocurrió ahí ―no tiene nada porque disculparse profesor ―claro que sí, no debí permitir que ella te tratará así ―no pasa nada ―ella… ella no es nada mío ―ella me miro confundida, pero no dijo nada. La llevé hasta donde se encontraba su coche y me fui. ……….. Roberta Hoy a sido un día muy largo, primero Erick y luego esa mujer queriéndome golpear, di un largo suspiro y me dispuse a subir a mi coche, pero antes de poder hacerlo alguien me detuvo ―Roberta ―Erick… me asustaste ―vine… vine a disculparme contigo, no debí actuar sin tu consentimiento… por favor perdóname ―se que tú quieres, pero yo… yo quiero casarme primero ―si… entiendo preciosa, y te juro que no volveré hacer nada que tú no quieras ―esta bien… confió en ti ―él se acercó a mí y me dio un beso ―nos vemos mañana, y te prometo que un día nos casaremos ―yo solo sonreí y subí a mi auto. Cuando llegue a casa ahí estaban sentados en la sala mi madre y mi abuelo, este día no podía empeorar ―Hola hija… llegó la hora de que hablemos, toma asiento por favor ―dejé mis llaves en la mesa de centro y me senté al frente de ellos ― ¿de qué tenemos que hablar? ―Roberta, tú padre era mi único heredero, al morir él, tu tomaste su lugar ―exclamó mi abuelo ― ¿yo? ―dije sorprendida ―si… tú, pronto me jubilaré y todas nuestras empresas pasarán a manos tuyas ― ¿Qué? no… yo no puedo hacerme cargo de una responsabilidad tan grande, ni siquiera he terminado de estudiar ―lo sé… sé que tú no podrías dirigir las empresas, por eso te casarás ― ¡NO! Tú no vendrás aquí después de años de ausencia a manejar mi vida como quieras, absolutamente no ―tienes que hacerlo, es tu responsabilidad ―pues no la quiero… no quiero esa responsabilidad, busca a alguien más a quien dársela ―tú eres mi nieta y es tu deber seguir nuestro legado, eso es lo que querría tu padre ― ¿mi padre? ¿enserio? Como te atreves siquiera a mencionarlo cuando no estuviste ni siquiera en su velorio ―míralo como quieras, pero tienes que hacerlo, organizaré una fiesta donde estarán todos los mejores candidatos para casarte, te daré la opción de elegir ―mamá por favor, dile que pare con todo esto ―lo siento Roberta, pero es tú deber ―respondió mi madre ―no puedo creer que estes de acuerdo ―furiosa, tomó mi bolso y subo a mi habitación. Como puede venir como si nada y decirme que me case, mi padre no lo querría así, estoy segura que él me defendería. Las lagrimas brotan de mis ojos sin control, y sin darme cuenta me quedo dormida. Cuando bajo lista para irme a la Universidad, lo veo a él… a mi abuelo sentado en el comedor, así que me armo de valor y me acerco a él ―abuelo… te tengo una propuesta ―él sonríe y me dice ― veo que has aceptado tú destino, dime, ¿Qué es lo que quieres? ―quiero que me des la oportunidad de elegir con quien casarme ―ya te dije tendrás la oportunidad de elegir a quien tú quieras ―no… no así, déjame buscarlo por mí misma… sin fiesta ―esta bien, tienes dos días… en dos días regresaré ― ¿es un trato entonces? ―dije extendiéndole la mano a mi abuelo, nunca me había sentido tan valiente y decidida como este día. Cuando llegué a la Uni. Me dirigí inmediatamente al dormitorio de Erick, si había alguien con quien si quería casarme era con él, solo esperaba que el aceptara ― ¿Roberta? ―dijo sorprendido de verme parada en la puerta de su dormitorio ―Erick… ¿te casarías conmigo?...
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