Miré ha Alexander desde donde me encontraba en el suelo, él me observaba sin ninguna expresión en su rostro, mi esperanza de salir de este matrimonio forzado había muerto, mi abuelo no era muy cercano a nosotros, pero tampoco quería verlo morir, ni a él y mucho menos a mi madre, no podría con la culpa de saber que yo podría haber los salvados, tendría que sacrificarme por ellos.
―entonces ¿Qué harás? Sigo esperando tú respuesta ―exclamó Alexander
―yo… yo me quedaré ―dije, y cerrando los ojos mis lagrimas comenzaron a caer al piso, mojando la alfombra
―no llores, te tengo otra opción
― ¿Qué? ―pregunté sorprendida frunciendo el entrecejo
―si, por eso te estaba esperando… te tengo una propuesta
― ¿una propuesta?
―sí, más bien un trato ¿quieres oírlo?
― ¡Sí! ―respondí inmediatamente secando mis ojos, el caminó hacia mi y me ayudo a levantarme, mientras acomodaba el cabello detrás de mi oreja
―quiero que seas mi esposa durante seis meses
―pero ya lo soy
―no, no estas entendiendo, quiero que seas completamente mi esposa… que cumplas con todos los deberes que ello conlleva, después de los seis meses serás libre de irte y el contrato que hicieron nuestras familias se mantendrá ¿aceptas? ―lo mire fijamente, sabía que no tenía opción, pero ¿ser completamente su esposa?, eso significaba que dormiríamos en la misma cama, y que tendríamos que consumar el matrimonio ― responde Roberta ¿aceptas?
―y acaso ¿tengo otra opción? ―el sonrió ante mi respuesta
―eso quiere decir que si aceptas ¿verdad?
―si… acepto, pero solo seis meses
―esta bien, mañana temprano vendrá el abogado, para firmar el acuerdo
― ¿Qué? ¿un abogado?
―si princesa, los Morel siempre firmamos nuestros tratos ―exclamó y dándome un beso en la frente salió de mi habitación.
Tomé mi bolso de nuevo y aún sin ducharme me dirigí a ver a Erick, tenía que contarle todo antes de firmar ese contrato que no sabía qué clausulas tendría.
Al llegar a su dormitorio abrí la puerta sin tocar, y lo vi acostado mientras una mujer se encontraba encima de él desnuda, sin decir una palabra salí de ahí y corrí a la salida del edificio, mientras de nuevo las lágrimas se derramaban mis ojos, pero en el camino choqué con alguien
― ¿Roberta? ―levanté la mirada lentamente y quedé completamente sorprendida
― ¡Erick!
―qué haces aquí hermosa, creí que irías a cambiarte y ¿Por qué lloras? ¿ocurrió algo?
―es que vine hablar algo muy importante contigo, pero cuando entré a tu dormitorio vi… vi a una mujer desnuda
―seguro es ese maldito amigo de Dan le he dicho más de un millón de veces que no coja con su novia en mi cama, pero no entiende. A ver, espera un momento tú… ¿tú creíste que yo estaba con otra? ―me sentía como una completa idiota, así que solo asentí con mi cabeza ―oh hermosa, yo nunca podría estar con otra luego de que me has demostrado que aún me amas
―discúlpame por desconfiar de ti ―le dije con la cabeza inclinada
―no tengo nada que disculparte, me mostraste una vez mas lo que sientes por mí y eso es lo que cuenta, pero dime ¿Qué querías hablar conmigo?
― tiene que ser en un lugar privado
―en mi habitación como viste, no podrá ser… pero tengo el lugar perfecto ―seguí a Erick que me llevó de la mano hasta la azotea de los dormitorios, donde había un viejo sofá y una mesa ―me gusta venir aquí cuando quiero tranquilidad, aquí podemos hablar en confianza
―está bien ―dije y tomé asiento
―entonces…
―es una larga historia, no sabría por dónde empezar.
―muy bien, espérame aquí no tardo, traeré algo para hacer mas ameno el momento ―Erick bajo del sótano y cuando regresó traía unas latas en la mano
― ¿Qué es eso?
―unas cervezas, para aligerar tu carga ―exclamó pasándome una, le di un sorbo y fruncí la cara al sentir el sabor amargo en mi boca
―veo que nunca habías tomado una verdad ―dijo riendo
―no
―no te preocupes, pronto se irá el sabor amargo. Ahora si cuéntame ¿Qué fue lo que sucedió?
―primero que nada, quería decirte que yo no te abandone ese día… bueno no por cuenta propia, ese día me escape de mi casa tomé un taxi y me dirigía hasta donde tú estabas
― ¿y por qué no llegaste?
―faltaba solo una cuadra para llegar… cuando unos autos negros se estacionaron adelante del taxi evitando que avanzará, era la mamá de Alexander… me dijo que, si yo no me casaba con su hijo te mataría ―acaricie la lata en mis manos mientras una lágrima corrió por mi mejilla
― ¿Por qué le creíste?
―porque me mostró un video donde un franco tirador te apuntaba con su arma, si yo no me casaba con Alexander ese día, a ti te hubieran matado
―oh hermosa, no tenía idea… los ricos están completamente locos, pero ahora que ya se la verdad, lo dejaras a él ¿verdad?
―no Erick… no puedo
― ¿Por qué no Roberta?
―huyamos… huyamos juntos mi amor ―exclamó tomando mis manos mientras se arrodillaba delante de mi
―que mas quisiera poder hacerlo, pero eso es imposible… por lo menos por ahora
― ¿Por qué? ¿Qué te lo impide?
―eso es parte de la historia por contar. Mi abuelo, el hizo un contrato con la familia Morel, como te imaginaras yo soy parte de ese contrató
― ¡Maldito viejo! ¿Por qué hizo eso?
―porque acumulo una gran deuda con gente peligrosa, ellos… ellos fueron quienes causaron la pronta muerte de mi padre
―sigo sin entender porque no puedes huir conmigo
―la familia Morel es quién pagará la deuda de mi familia, pero a cambio de mí, y si yo llegará a huir, ellos cancelarían el trato y esos sicarios nos matarían a todos
―entonces ¿nunca podremos estar juntos?
―eso fue lo que yo creí, pero Alexander me dio una opción
― ¿Cuál? ¿Cuál es esa opción?
―me dará el divorcio en seis meses sin romper el contrató, si yo soy completamente su esposa en ese lapso de tiempo
― ¿Cómo que completamente su esposa? ―exclamó Erick y frunció el ceño
―si, quiere que consumemos el matrimonio
―ósea que tu y él nunca… nunca
―no Erick, no habíamos consumado nuestro matrimonio
― ¿eso es lo que te está pidiendo a cambio de tu libertad?
―si, quiere que cumpla con todos mis deberes de esposa, por seis meses
―es un maldito imbécil, ¿Cómo puede pedirte eso? ―dijo Erick furioso ―Roberta, quiero preguntarte algo ―exclamó de besando mi mano
― ¿Qué? ¿Qué sucede?
― ¿en verdad me amas?
―tú sabes que si Erick, te amo con todo mi corazón
―entonces se mi mujer esta noche, entrégate a mi antes que a él.