capitulo 7

1897 Words
Ya casi que la chica está cerca a su padre, pero antes de que llegue junto a él, para el murmullo de la gente, para la música, y hasta el silbido del viento pareciera que hacía silencio. Del lugar se apoderó un mutismo incognoscible. El hombre por pura inercia, o porque eran tan crudo el silencio que imperaba en el lugar, que hasta se podía escuchar el golpe de una hoja de un árbol al caer al suelo, extrañado se gira para ver qué pasa. ⸺¿Qué carajo pasa con la músi…?⸺es lo que logra gritar Ernesto Malo. Porque sintió que su voz fue frenada con tal violencia, que desapareció de su boca.   El pobre Sneyder, que ya estaba asustado por aquellos invitados que había visto; siente que el cielo se viene abajo y se le echa encima, al ver tan de cerca a alias el “malo”, el hombre más poderoso del narcotráfico en Colombia. Su cuerpo empieza a temblar de abajo hacia arriba, y un sudor le baña todo el cuerpo. Ese mismo frío le ha congelado el pensamiento, no sabe qué hacer. El pobre ni siquiera sabe qué hace parado frente a aquel personaje. El tarugo que se le ha colocado en la garganta no le deja pronunciar palabra alguna. Uno de los camareros lo tropieza, el pobre sirviente iba buscando su propia salvación, pero Sneyder ni lo nota. Por otro lado, exactamente en los establos, el “mexicano” sigue asombrado reparando a los equinos. —Éste wey si tiene unos caballos padrísimos. ¡Ese Azabache me encanta! — cuando de pronto escucha unos gemidos—. Esos no son caballos—dice y saca un arma que llevaba oculta en uno de sus calcetines. La curiosidad y el morbo lo llevan a averiguar qué está pasando. Empieza a avanzar hacía donde se supone provienen los gemidos, cautelosamente. Cuando ya se haya cerca, aparta uno de los caballos y apoyado en una barda, grita: ― —¡Ey! ¿Qué pasa ahí?—por unos segundos aguarda callado esperando respuesta—. ¡Salga con las manos arriba o le pego un balazo! —vuelve a gritar. Con la pistola en alto y muy atento, observa el sitio del cual salen los gemidos. Para su gran sorpresa, de aquel cubículo salen Ana María y su guarda espalda, y lo hacen tal cual sus madres los trajeron al mundo. Antonio, aunque muy sorprendido, no deja de recrear su vista con los tributos de la bella joven. Peter lo nota y se pone un poco celoso e intenta cubrir con su cuerpo a la mujer. ― ¿¡Ana María, usted qué hace con ese hombre!?—dice, más que todo por darle otro rumbo a la situación—. Mejor dicho, ¿por qué hace eso con ese hombre? ¡Ahora mismo le cuento a su marido! ¡El pobre, tan poderoso y tan cuernudo!―y despoja de su arma a Peter sin dejar de apuntar—. ¡Andando, los llevaré ante el cachudo…digo, antes Ernesto! Pero antes de dar ningún paso, Ana María sale de detrás de Peter, y casi rogando le dice a Antonio —¿No esperará que vayamos así?—y no deja de taparse la entrepiernas con sus manos. —¡Vístanse, pues! Tienen dos minutos. La pareja sin perder segundo alguno, empiezan a colocarse sus predas de vestir. Cuando ambos están vestidos, Antonio los vuelve a conducir a donde se supone está Ernesto Malo. Como Antonio caminaba sin apenas mirar hacia atrás, no vio una caca de caballo y su pie se clavó en el excremento. ―¡Ay caray! ¡Me he cagado entero el zapato!―e intenta limpiarse el calzado pero sin dejar de apuntarles a la pareja. ―¡Eso es buena suerte!―dice Ana María. ―¿Qué?―responde Antonio frunciendo el ceño. ―¡Que dicen, que es de buena suerte clavar el pie en una caca!―le explica Ana María. ―¡Supersticiones! Los que van a necesitar mucha suerte para que Antonio no los mate, van a ser ustedes. Ven acá tú―se dirige a Peter―. Límpiame el zapato. ―¿Qué?―pregunta extrañado Peter y con una cara de asco. ―Límpiale papi―le dice Ana María a su amante. El guarda espalda busca agua y ayudado con un palo, empieza a lavarle el zapato a Antonio, pero con mucha repugnancia. Una vez que el guarda espaldas personal de Ana María termina de limpiar el calzado, el “mexicano” los hace avanzar nuevamente. ―¡Un momento señor Antonio!―dice Ana María y de inmediato se le acerca un poco―.No le voy a decir la típica frase “que no es lo que parece”. Pero usted mismo vio cómo ese hombre me trata, y una es humana, y siente sus necesidades. ―Sí, pero lo puede hacer con otra persona y no con su propio guarda espalda―y mira al amante de Ana María. ― ¡Si quiere lo hago con usted!, ¡desde que lo vi supe que es un mero macho, como dicen ustedes! ―¡Que puta!―la interrumpe su guarda espalda. ―¡Oiga, respete a la señorita! Aunque la verdad un poco resbalona. Pero eso no le da derecho a hablarle a la mujer de su jefe así―luego se dirige a la fémina⸺. Señora, usted no es mi tipo, y si le digo la verdad, la que me gusta es su hijastra. Ya no pierdo más saliva con un par de traidores como ustedes. ¿Saben qué? Los voy a matar aquí mismo a los dos⸺y levanta el percutor del arma⸺.Y el primero va hacer usted… odio a los guarda espaldas traidores. Mientras, en la entrada de la finca se encuentra Tanya a punto de entrar. ⸺¡Buenas noches señorita! ¿Tiene pase?⸺pregunta el “tino” pero de inmediato se da cuenta de que es la sobrina del jefe⸺. ¡Perdone señorita Tanya! No sabía que era usted. Que linda está hoy… No es que quiera decir que siempre no lo esté… Es que… La chica sonríe al ver que el hombre se ha hecho un lío. —No te preocupes “tinito”… ⸺¿Viene sola?—la interrumpe el encargado de la entrada. ⸺Sí, “tino”—responde la hermosa mujer, mientras repara a los demás vigías. ⸺¿Qué les pasa a los hombres solteros? Usted tan bonita y sola… ⸺A veces es mejor estar sola que mal acompañada⸺lo interrumpe Tanya y sonríe. ⸺La que llegó acompañada fue la señorita Yeris⸺dice alias el “tino” y mira para todos lados. ⸺¿Verdad? ¿Y con quién? Si mi tío no la deja andar, si no es con sus dos guardas espaldas—pregunta Tanya bastante incrédula. ⸺No sé, pero a esta hora ese man debe estar es muerto. Ja, ja, ja. ⸺¡Tampoco es para tanto!—responde Tanya y le vuelve a sonreír al hombre—. ¿O sí? Ja, ja, ja. Mi tío prefiere que lo extraditen a los Estados Unidos, antes de ver a su hija con un hombre. ⸺¡Pase señorita! ¡No le hago perder más tiempo! ¿No tendrá algún arma encima…?—“tino” ríe— ¡Era broma, que se divierta! ⸺¡Gracias “tinito! Y la hermosa mujer se dirige al lugar de la fiesta. Pero de inmediato nota algo raro, porque si es una fiesta, debería escucharse música. Y la verdad es que no se escuchaba era nada. —Debe de estar mi tío dando unos de sus discursitos y es por eso que no se escucha la música—piensa ella en voz alta. Antes de llegar al centro de la fiesta, Tanya se mete en uno de los baños que está en la entrada de la finca, pero primero mira sus alrededores para ver si alguien está cerca. Al comprobar que no hay moros en la costa, por lo menos dentro del baño, saca un celular y marca un número. ⸺ ¿Aló?⸺le contesta una voz. Ella empieza a hablar en clave. ⸺El recado para hoy es imposible. La gallina tiene muchos pollitos regados. ⸺Entendido, cuidese⸺responde aquella voz. Guarda el aparato y sale del baño. Se le sigue haciendo raro el silencio que impera en el lugar. Va saludando a cada vigilante que se va encontrando a su paso. Por otra parte, Ernesto Malo está que se lo llevan los demonios al ver su más preciado tesoro tomada, de la mano de un hombre. De la rabia, le rechinan los dientes y está palidecido. El corazón le late a millón. De inmediato y sin perder tiempo, se le echa encima al pobre Sneyder. Lo toma del cuello y pone una pistola en la cabeza. ⸺ ¿Qué demonios haces cogiéndole la mano a mi hija?, ¡insignificante cucaracha! Yeris y su hermano se lanzan sobre su padre para evitar que le haga daño al joven, quien de puro milagro, no se lo ha hecho en el pantalón por el miedo que está sintiendo. ⸺¡Qué demonios te pasa Papá? ¡Es solo un amigo!⸺le dice su hija mientras se coloca entre él y Sneyder sin dejarlo de mirar a los ojos. Jairo Manuel intenta arrebatarle de las manos el arma. ⸺¡Ya! ¡Déjame Jairo!⸺grita enfadado Ernesto Malo e intenta quitarse a su hijo de encima. ⸺ ¿¡Si ves que eres un celoso enfermo!?⸺ grita Yeris mirando a su padre a los ojos. Vuelve a tomar a Sneyder de la mano y empieza a alejarse a cualquier sitio de la finca, lejos de su padre. ⸺¡¿Yeris?! ¡¿Dónde demonios vas?!⸺Ernesto Malo se pone peor al ver que su hija no le hace caso, y por eso hace dos disparos al aire. Sneyder al escuchar los disparos de pura inercia se encorva e intenta escudarse con el cuerpo de la mujer. Se ha puesto peor de los nervios al escuchar tales estallidos, que hasta se revisa parte del cuerpo para comprobar que los proyectiles no han impactado en él, ya que el sudor de los nervios lo tiene empapado entero. Yeris solo se gira para que su padre la vea que está llorando. Jairo Manuel vuelve a sujetar a su padre. ⸺¡Qué me dejes Jairo!—se vuelve a zafar de su hijo—¡Qué siga la música carajo! ¡Silvestre Dangong, mijo, demuestre que vale lo que le pagué! ¡Qué alguien me regale un trago!—de inmediato unos quince hombres aparecen ofreciéndole una copa de licor. Toma una de ellas y se empina el vaso queriendo que el licor le quite la pena del alma—. ¿¡Dónde carajo está Antonio!? El “guanche” llega hasta Ernesto Malo para excusar a su jefe. Yeris sigue alejándose de la fiesta sin soltar a Sneyder. Sus guarda espaldas la siguen. Ella se detiene y sin mirarlos les dice a sus guardas espaldas⸺¡No quiero que me sigan! ⸺ ¿Pero señorita…? Se gira bruscamente y responde⸺¡“Gato”, he dicho que no me sigan!⸺y sigue caminando.
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