capitulo 18

1616 Words
⸺¡Que no soy tu patrón, carajo!⸺responde Ernesto Malo y de da un cascudo. Entonces “pato” sigue contándole al capo de capos, todo lo que saben. ⸺Otro que lo traicionó fue el chefs Sandro, por él fue que nosotros logramos entrar a su hogar. ⸺¡Maldito perro! ¡Lo voy cocinar en parrillas!⸺está lleno de rabia alias “malo”. ⸺Pero eso no es todo. El “guanche” planea acabarlo, para solo hacer negocios con el “tuto”. ⸺¡¿Qué?! Ahora resulta que todos me quieren traicionar—y mira a varios de sus empleados—. ¡No sabe ese desgraciado el enemigo que se ha ganado!⸺y mira a “pato” y a “papá pitufo”⸺.Y ustedes han hecho bien en contármelo. De verdad es muy valiosa esta información. Se han ganado el derecho a seguir viviendo. ⸺¿Y lo de trabajar con usted señor?⸺pregunta “pato”. ⸺Yo no trabajo con traidores⸺saca una cajetilla de cigarrillos de ella extrae un cigarro, lo enciende y empieza a fumar. ⸺ ¡Con todo respeto señor! Pero usted sabe que en este negocio casi no hay lealtad. Pero yo le juro por mis hijos que, si usted nos contrata, le seremos muy leales. Nosotros sabemos mucho del “tuto”, le seremos muy útil, y quizás de una vez por todas usted podrá deshacerse de esa pecueca—dice el pequeño hombre y le pide un cigarro al “malo”. —¿No estás muy pequeño para fumar?—se mofa Ernesto Malo de él, pero le pasa un cigarrillo y otro a “pato”⸺. ¿Y quién me asegura a mí, que esto no es una trampa del “tuto”?⸺entonces se gira y frunce el entre cejo. Lanza una bocanada de humo al aire, y mira a los dos hombres. ⸺Verá señor… Le voy a ser sincero. Nosotros fuimos traicionado por el “tuto”, porque tanto que le servimos y nos pagó de la peor manera. Quiere matarnos…por… ⸺¿Y yo soy sus única salida…?⸺interrumpe Ernesto Malo a el “pato” y le da la espalda a ambos. ⸺Tal como usted lo está diciendo. Pero la verdad es que no merecíamos este trato—continua hablando “pato”. ⸺¿Y por qué los quiere matar? ¿Por qué no pudieron matarme?⸺vuelve a interrumpir Ernesto Malo. ⸺¡Si le soy sincero, sí… Pero más que todo, porque nos cargamos a su mejor socio. O sea, a Antonio, el mexicano. Ernesto Malo vuelve a darles la cara y por un rato se pone a pensar algunas cosas sin dejar de disfrutar su cigarro. En el fondo sabe que ganará mucho con tener a esos dos parias de su lado. Estuvieron mucho tiempo trabajando con su mayor enemigo y saben mucho sobre él. Sabe de ante mano, que no hay peor arma que la venganza, y el rencor. Y esos dos, guardaban mucho rencor hacía su antiguo jefe, y deseaban vengarse de él. ⸺¡Quiero saber si de verdad me van a tener lealtad!—muchos se sorprenden, sobre todo “papá pitufo” y “pato”. Ernesto Malo termina de darle la última calada a su cigarro, y arroja la colilla al suelo—. ¿Quién les dio de comer y de beber?⸺y mira una y otra vez a los interrogados. Se hace un silencio profundo en el lugar, solo se escucha el relinchar de los caballos, el canto de algún pajarito feliz, y estruendoso grito del pavo real. Y aunque “papá pitufo” y “pato” no saben qué responder, sí tienen claro que no pondrán en evidencia, a la persona que los ayudó. No iban a morder la mano que los alimentó y les dio de beber. Precisamente esa persona, está comiéndose las uñas de puro nervios, pues teme que esos dos, abran la boca. Empieza a sudar frío y a implorarle a todos los santos, que le mantengan las bocas cerradas a sus dos benefactores. ⸺¡No te han dicho que es de mala educación espiar a los mayores!⸺mientras Tanya se queda más helada por estas palabras que escucha detrás de ella, la que las profirió empieza a reír⸺. ¿Qué está sucediendo? ⸺ ¡Me has dado un susto de muerte!—y Tanya abraza a Yeris—. Prima, yo confío en ti. Por eso te voy a confesar esto…⸺y la pobre Tanya no deja de sudar frío⸺. Lo que pasa es que mi tío está interrogando a los dos prisioneros. Les está preguntando quién los estuvo alimentando… ⸺¿Y tienes miedo que digan que fuiste tú…?⸺la interrumpe Yeris quien no deja de mirar a su prima a los ojos. Tanya dice que sí, moviendo la cabeza. ⸺Te estarás preguntando que cómo lo sé. Te conozco y sé que eres muy buena. No te preocupes, diré que fui yo. Las dos se abrazan, mientras unos metros de ahí, todos siguen esperando la respuesta de la pregunta del capo de capos. ⸺¡Patrón, ya les dijimos que nadie nos dio nada! ¡Estamos hambrientos y sedientos!—es la respuesta de “papá pitufo” y pone cara de perro arrepentido. ⸺¡Que no soy tu patrón, enano del demonio!⸺Ernesto Malo se tranquiliza un poco⸺. ¿Ustedes creen que somos idiotas? El semblante de ustedes, no es de unas personas que llevan días sin comer, y aún peor, sin beber. Haremos una cosa…Si me confiesan quién les suministró la comida y el agua, trabajaran para mí. ⸺¡Fui yo!⸺grita Yeris y todos se giran hacía ella. Pero cuando comprueban de que es la hija de Ernesto Malo, todos clavan sus miradas al suelo por temor a las represalias del “malo”. Por su parte, Tanya se oculta entera tras la enorme columna, que está en la entrada de la mansión, y que sirve de puntal a la casa, mientras que Yeris llega hasta su padre. ⸺¡Tenías que ser tú!⸺dice Ernesto Malo y mira a su hija muy enfadado. ⸺¡Sí, yo les di de comer y beber! Los vi muy mal, y tuve esta obra de caridad. ¡Yo sí quiero entrar en el cielo!⸺y la mujer sonríe. ⸺ ¿¡Qué estás mirando, enano desgraciado!?⸺grita Ernesto Malo preso de la ira. “papá pitufo” de inmediato clava su mirada al suelo, bastante achicopalado. Pues resulta que Alias “papá pitufo” no pudo resistirse a los encantos de Yeris y optó por deleitar sus ojos con los atributos de ésta. Lo malo es que el padre de ella lo vio. Aquí de nada vale el viejo y conocido refrán que dice: “mirar no cuesta nada”. ⸺ ¡En tu vida se te ocurra volver a mirar a mi hija de esa manera, porque te saco los ojos ¿Te quedó claro?⸺el hombrecito asiente con la cabeza, sin levantarla. Ernesto Malo se calma un poco y se dirige a su hija⸺.¡Entra tú en la casa, que luego hablo contigo! Tanya desde su escondite, empieza a respirar tranquila, está muy agradecida con su prima. Precisamente, Yeris vuelve donde ella, y ésta, le da las gracias al tiempo que la abraza. —¡Vamos dentro! Ya deja de chismosear—dice Yeris y ríen las dos. —¡Aún sigo helada!—responde Tanya. Pero cuando está a punto de entrar, Yeris se arrepiente. —Ven, mejor revivamos viejos tiempos. Cómo cuando tú y yo le enviábamos cartitas a nuestro vecinito, y nos escondíamos para ver su reacción, te ¿acuerdas?—y sonríe feliz Yeris, al tiempo que conduce a su prima agarradas de la mano, a donde estuvo escondida. —Sí, que me acuerdo—y de inmediato las dos se vuelven a ocultar detrás de la gran viga. Ernesto Malo sigue con su particular reunión. ⸺ ¡Tengo que reconocerles que fueron leales a quien les tendió la mano! Eso me gusta. ¡Está bien, trabajaran para mí! ¡Pero traiciónenme y lo van a pagar muy caro! ⸺¡Eso quiere decir que trabajaremos para usted!⸺dice emocionado “papá pitufo” y Ernesto Malo asiente con la cabeza⸺.¡Gracias patrón! ⸺¡Que no soy… Bueno, ahora si soy tu patrón⸺sonríe Ernesto Malo y se dirige a su jefe de seguridad⸺. “Cara e piña” facilítales ropa y dales de comer y beber. ⸺Para el alto tendremos, pero para el enano no⸺responde “cara e piña”. ⸺Creo que hay algunos trapos de Jairo, de cuando tenía tres años. Ya te averiguo⸺dice Ernesto Malo y hace el intento de irse. Pero algo en su cabeza lo detiene, por eso vuelve a dirigir a su gente. ⸺¡Quietos todos!—todos se detienen sorprendidos—. Aquí alguien tiene que pagar. Nadie puede adivinar de qué está hablando alias el “malo”. ⸺Si mi hija les dio a estos dos⸺y mira a “papá pitufo” y a “pato”⸺, de comer y beber, es que los encargados de vigilarlos, no hicieron su trabajo bien. Yo no quiero ineptos a mi lado. ¿Quiénes eran los encargados de vigilar “cara e piña”? Muchos empezaron a temblar, pero por fortuna Yeris vuelve a intervenir. Corre de donde estaba observando con su prima, hasta el corro de delincuentes. De inmediato se dirige nuevamente a su padre. Todos los hombres vuelven a clavar sus miradas al suelo, incluido “papá pitufo”. 
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