La casa de Mai es 3 veces más grande que el resto de las casas, y eso que vive solo, me llevo a la que él llama mi habitación y es que nadie la usa solo yo.
Mai es mi mejor amigo, es 2 años mayor que yo, lo conocí por mi hermana, quien era su compañera de carrera unos años atrás, dos años antes de su graduación mi hermana lo llevo a la casa para presentarlo como su novio, nos hicimos muy buenos amigos y aunque ellos dos terminaron su relación y quedaron como amigos que no se hablan, él y yo nos convertimos en mejores amigos.
Cuando termine mi carrera decidí buscar trabajo, estudie finanzas en una de las mejores escuelas de Inglaterra y no es por presumir pero me gradué con honores, no tuve necesidad de buscar un trabajo porque los hermanos de Mai me dieron la oportunidad de trabajar con ellos mientras terminaba y al graduarme me dieron toda la confianza de representar a la empresa en Inglaterra.
De vez en cuando vengo a dar resúmenes e informes sobre mi manejo en la empresa, y también vengo con nuevos proyectos que expongo y ellos deciden si son buenos proyectos que valen la pena o no, y después me envían de vuelta para seguir con mis trabajos, en este caso he venido con uno de los mejores proyectos, que fue mi idea, claro que temo que me digan que no, pero vengo con esperanzas.
Después de que Mai me instalara en mi habitación me ofreció un desayuno que tuve que negar porque estaba muy cansado, así que decidí dormir un poco, él dijo que iba a salir y que la mitad de la tarde iba a estar fuera, eso no me molesta al contrario tenerlo pegado a mi es como tener a un mosquito.
Desperté y la casa estaba vacía, baje a buscar algo de desayuno pero no había nada, tome un baño y me puse algo cómodo, unos shorts grises y una playera deportiva negra, tome uno de los autos y salí en busca del iHop más cercano.
Ordene unos hotcakes simples y un café con leche, no me gusta el n***o o el normal son muy pesados para mi gusto, mientras desayunaba revisaba una y otra vez que mi propuesta fuera lo suficientemente convincente para que no pudieran negarse.
El resto de la mañana la pase paseando y disfrutando la ciudad, volviendo a mis viejos paseos y caminatas por los vecindarios, así mismo decidí ir al gimnasio no pierdo por nada un día de ejercicio, siento que me obliga a querer dejarlo después.
Sudado y sin ganas de nada, volví a la casa y eran casi las 3 de la tarde y él aun no llegaba, volví a bañarme y esta vez use algo más elegante, unos jeans blancos sueltos y una camisa café tipo polo, me senté a ver una película y esperar a que las horas pasaran.
Después de 3 películas llego con su novia que me odia a más no poder, la razón no la se y no me interesa conocerla, mientras Mai me soporte tengo suficiente.
—¿Qué tal la mañana?—Pregunto dirigiéndose a la cocina.
—Bastante interesante tomando en cuenta que no hay nada en el refrí.—Conteste levantándome del sillón.—Hola Nadia.—Ella no respondió y no esperaba que lo hiciera.
—Cariño voy a prepararme té veo en la noche.—Dijo y salió de la casa.
«Gracias, hasta nunca»
—¿Vas a salir con ella en una cita?—Pregunte.
—Vamos, hay una fiesta.—Giro con una sonrisa.—La hija de Thomas esta en la ciudad y hoy nos dio la sorpresa de que se graduara aquí y la veremos terminar.
La famosa princesa de casa, no sé porque les emociona tanto, es solo una graduación y esta bien que se gradúe, pero porque hacer tanto show.
—¿Vamos?
—Si iras conmigo, no te voy a dejar aquí, ademas…—Se acerco a mi y me dio un golpe en el pecho.—Hace mucho que no salimos de fiesta juntos.
Salir juntos significa desastre y emoción, normalmente terminamos en la cárcel o terminamos ebrios acostados en algún lugar extraño que no conocemos, pero siempre resulta divertido.
Subió y cerro la puerta de su cuarto con demasiada fuerza que se pudo haber oido desde muy lejos.
Salimos de la casa al salón del fondo en donde Thom suele hacer las mejores fiestas, y si esta era de su hija no esperaba algo menos que un lugar repleto de gente y mucho alcohol, y así fue, al entrar había al menos 500 personas, me dirigí a la barra donde el amable John me ofreció un bonito s*x on the Beach, mi bebida favorita.
—No piensas venir a disfrutar.—Cuando estamos en una fiesta Mai puede llegar a olvidar que tiene una novia.—Vamos no seas aburrido.
Caminamos hasta la pista y desde donde estaba pude ver a una hermosa chica de un vestido dorado, realmente hermosa, la mitad de la fiesta no pude quitarle los ojos de encima y cuando lo hacia era porque ella desaparecía.
«Dios pero que hermosa.»
Si tengo que ser honesto normalmente hablo con la chica hasta conseguir que me ruegue por acostarse conmigo y ella no iba a ser la excepción iba a conseguirla pero necesitaba que dejara de desaparecer, así que mantuve mis ojos en ella siguiendo a todos lados, hasta asegurarme del momento perfecto.
La vi salir por la parte trasera del lugar, así que la seguí, nos sin antes una botella y un vaso lleno, de esa manera parecería que estaba tomado, aunque estaba un 76% cuerdo, pero por la manera en la que ella caminaba podría decir que ella estaba a solo 4 tragos de perder la conciencia y dejar que el alcohol se apoderara de ella, debía aprovechar.
—Parece que no soy el único que que escapaba un rato de las fiestas.—Me senté al lado de ella.—¿Tomas?—Ofrecí, se veía muy joven como de unos 19 años.—Debí suponer que no tomas.
Sin pedir permiso arrebato mi vaso con la bebida y le dio un trago largo.—Tengo 21.—Afirmo.
«Normalmente primero preguntan mi nombre y luego roban mi vaso para tomar de el sexymente, pero no eres el caso.»
Parecía avergonzada por el color rojo tenue que se podía ver en sus mejillas y aunque podría afirmar que es por el alcohol decidí darme el crédito, giro para devolver mi vaso pero se me quedo mirando embobada.
«Suelo tener ese efecto en la gente, gracias.»
—¿Todo bien?—Pregunte al ver que ella no reaccionaba.
—Sí.
Me quede un segundo en silencio mientras ella bailaba con los ojos, miraba al cielo y luego a mi, al pasto y a mi, a un lado y a mi, seguí esa rutina cada vez, quería decirme algo pero no se atrevía, esto iba a ser más complicado de lo que había pensado, no iba a llevarla a la cama tan fácilmente así que debía hacer un esfuerzo mayor.
—¿Que te trae a esta fiesta?—Pregunte y ella me miro confundida.
—Un amigo me invitó, amo las fiestas y el alcohol.
—Que curioso yo también.—Sonreí y ella me devolvió la sonrisa.—Las fiestas son mejores con alcohol.
—Si, hacen las pláticas más sencillas y la convivencia más amena.
—¿Porque saliste?
—Hace mucho calor allá adentro, y empece a ahogarme.—Dijo.
Volvió a arrebatar mi vaso pero esta vez si giro y se detuvo, miro ambas manos, me regreso el vaso y se extendió hasta la otra mano, para tomar la botella y darle un largo trago lo que me dejo sorprendido.
—Perdona, tenia sed y el liquido en tu vaso no me lo iba a quitar.—Sonrió y le dio otro trago a la botella.
—Entonces tienes 21 años y tomas alcohol como si fuera agua.
—Si, eso no tiene nada de malo, solo quiero vivir mi vida.
—Claro, que curioso yo también.
El volumen de la música en el interior se elevó lo cual hizo la plática un poco más complicada, así que como no pude hablar más con ella, me levante pero ella no movió ni un solo músculo, extendí mi mano y ella tomo almenas 1 minuto en pensar si debía tomarla o dejarme con ella extendida, acepto la primera opción y se levanto.
Dejo la botella en el pasto vaciándose pero adentro había más, así que regresamos al lugar a donde habíamos llegado en primer instancia, solo que esta vez tenía control sobre la situación, no se me iba a escapar.
Entramos y fuimos por un par de botellas más, una para cada uno, seguimos con la fiesta y la bebida tomando pequeños descansos para recuperar el aire que perdimos constantemente, pero nada nos detenía, yo tenia un objetivo y haría lo que fuera por hacer que mi plan funcionara y que ella terminara esta noche conmigo en una habitación.
La gente comenzó a irse, creo que ella no lo noto porque seguía moviéndose al ritmo de la música, sobre todo porque permanecía la mayor parte del tiempo con los ojos cerrados, así que al darme cuenta que ella no tenia idea de lo que estaba pasando decidí llevarla nuevamente afuera, quizá un poco de aire ayudaría.
Nos sentamos una de las bancas más cercanas a la salida, no podía mantenerse mucho de pie, hablaba tonterías y me pude dar cuenta de que ella era la razón de la fiesta, porque en algunos momentos confeso grandes movimientos de la empresa, grandes negocios de los que yo estaba consciente pero al parecer ella no lo sabia, estaba más ebria que yo.
Me senté a su lado y se dejo caer en mis piernas varias veces, después dijo que era bonito y que parecía dios griego, a lo que solo sonreí, después en un momento de descuido me beso, sus labios se sentían calientes y dulces, la mejor sensación, y justo cuando pensé que ya lo tenia, que ella terminaría conmigo se desmayo.