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1792 Words
No había nadie al rededor, así que ahora era mi responsabilidad, la iba a llevar a casa pero para mi mala suerte no a la mía ni conmigo, le di un largo trago a la botella para controlar lo que ella había despertado debajo de mis pantalones con un solo beso. La cargue sobre mi hombro como un bulto fácil de levantar, quizá eso estaba mal pero no encontré otra manera, le quite los tacones ya que me molestaban en el pecho, pero cargarla así fue mala idea, podía verle el trasero y para mi mala suerte no estaba usando ropa interior. Llegue a su casa, la segunda del fraccionamiento, toque la puerta y tardaron al rededor de 4 minutos en abrir, Aaron nos recibió, llevaba la camisa desabrochada y el cinturón también. «Al menos uno de los dos tendrá acción hoy.» —Se desmayó, así que decidí traerla.—Dije y él me miro incomodo. —Gracias, puedes dejarla en el sillón.—Señalo el cómodo sillón blanco que tienen. —No creo que este cómoda ahí, la llevare a su cuarto.—Dije y subí las escaleras. No pensé que fuera difícil encontrarlo, es niña y debía estar pintado de rosa, pero no encontré ninguna habitación con esas características. —Es el último.—Dijo Aaron señalando el fondo del pasillo. —Imposible, es n***o. —Si lo acaba de pintar, cuando salgas cierra la puerta. Desapareció en el interior de una habitación azotando la puerta con fuerza, por otro lado la habitación de Bella era negra o vino, tenia cosas regadas por el suelo, lo que volvía el camino complicado. La deje en su cama dandole un beso en la frente y maldiciendo por no haberla llevado conmigo y comérmela, para después salir, derrotado y triste. La casa de Mai estaba cerrada con seguro, otro que también tendría noche de pasión, así que el único lugar que no tenia gente era la casa de Thom, volví sin que Aaron me escuchara y subí hasta la habitación de huéspedes, donde me acomode y dormí. Pero antes de conciliar el sueño, mis pantalones palpitaban tenia que quitarme esta calentura y solo había una manera, tome mi teléfono y busque una pagina de esas para saciar la ansiedad y después de 3 videos logre quitarla y dormir un poco. 6.00 hrs. Solo pude dormir 3 horas y justo cuando estaba en el mejor momento del sueño escuche una puerta abrirse y cerrarse lentamente y con precaución, me levante, puse mis pantalones y me asome al pasillo para ver quiera la persona que se escabullía por la mañana, para mi sorpresa era ella, llevaba ropa deportiva, iba a salir a correr, mis impulsos me dijeron que fuera con ella, pero tuve que contenerme. Me quede mirando por la ventana mientras la veía alejarse, me había atrapado o quizá había sido solo el hecho de que me encapriche con ella y no conseguí nada, pero como no pensaba quedarme sin hacer nada buscaría la manera de hacer que en algún momento me conociera sobria. Tenía que encontrar la manera de hacer que nos volviéramos a encontrar pero eso no sería difícil, mientras tanto tenía cosas que hacer. Salí de la casa de Thom mientras que Aaron seguía durmiendo, camine hasta la casa de Maison primero moví la manilla para ver si estaba abierto y así fue, al entrar Mai me recibió con los brazos abiertos y una sonrisa acompañada del brillo que el sexo deja pero mu amablemente lo rechace nada me aseguraba que ese hombre ya se había quitado la esencia del sexo. —Hey! ¿Dónde estabas? No llegaste a dormir. —Dijo Maison dejándome entrar. —Tuve que quedarme en casa de Thom, dejaste la puerta cerrada con seguro. —Conteste caminando a la cocina. —¿Con Thom? —Pregunto y al instante su expresión cambio, como a la defensiva. —Si. —Conteste sabiendo a lo que se refería. —Tuve que ir a dejar a tu sobrina, me la encontré demasiado tomada, su hermano estaba en la casa. —Gire para verlo y por un momento su rostro se tranquilizó. —Vine aquí y estaba cerrado así que regrese a su casa y me quede en el cuarto de huéspedes, salí antes de que se despertaran. Dicho eso paso por detrás de mi dejando un golpe en mi espalda y tomando una taza para llenarla de café n***o, y extendiendo una para mi, la cual tome y deje que sirviera café en ella para despume ponerle un poco de leche. —Tenemos un día interesante. —Dijo y no pude evitar olvidar que era Domingo. —Hoy es día de golf. Desde que tengo memoria y desde que llegue a la empresa de esta familia, es tradición que todos los domingos se dan un respiro de la empresa y de lo que la rodea y es su momento de disfrutar del club del que son dueños y todo lo que implica. —Genial, golf. —Dije sin emoción nunca he sido fan del golf. Mai subió a su habitación dejando un grito correr por la escaleras que me advertía que se iba en dos horas, fui a mi cuarto y me recosté un momento, estaba decidido no ir al club, pero después de pensarlo dos veces era mi oportunidad de encontrarme a Bella. Me levante para terminar el café que había llevado y meterme a bañar, me puse una camisa un poco oversize de rayas verticales, unos jeans rotos de las rodillas y un poco desgarrados de los muslos acompañados de una cadena colgada del lado derecho, unos tenis blancos y una gorra negra. Subimos al auto deportivo de Maison y fuimos directo al club, siempre es el primero en llegar porque le gusta desayunar tranquilo y sin que nadie lo interrumpa, además de que le fascina tomar un recorrido por el club y luego montar un rato a su mejor compañera Flor. Pasado el tiempo la gente comenzaba a llegar y esperábamos a que sus hermanos llegaran, el primero en llegar fue su hermano mayor Jona, traía unos lentes obscuros y aunque sabía que venía crudo lucia espectacular, traía unos jeans negros con un doblez en los tobillos, una camiseta azul polo. Mai y yo ya habíamos desayunado pero él no, nos quedamos unos segundos hasta que llego Thom, siempre que hay una fiesta es el único que puede levantarse al día siguiente con ánimos sin ningún dolor. —Vamos al campo. —Grito con emoción y nosotros solo sonreímos. Comenzamos el recorrido del golf, como dije no me gusta el golf y la única razón por la que vine no aparecía por ningún lugar, así que me resigne que no vendría y que había desperdiciado largas horas aquí. Después de casi dos horas, en el hoyo 20 y justo cuando estaba a punto de irme, apareció, la mujer más bella y más atractiva que he conocido en esta semana, se quedo mirando un segundo y saco una cámara para retratar algo y luego darse la vuelta y caminar. —Oye, voy a la cafetería un rato, te veo adentro. —Dije y Mai solo asintió. Seguí a Bella como todo un acosador, se detuvo primero ante los establos y luego salió con rayo, salió al padock y me quede admirando como su cuerpo se movía en sintonía con el caballo, como su espalda se tensaba y se relajaba al mismo tiempo, y en un abrir y cerrar de ojos estaba abrazada a su padre y a su tío. —Chris vamos a cenar esta noche con Nadia y su mejor amiga. —Dijo Mai. —Tu novia me odia, no quiero cenar con ella. —Dije y el solo me miro con insistencia. —Solo porque eres mi mejor amigo lo haré. —Dije y comenzamos nuestro camino al auto. —Antes de ir tenemos que pasar a recoger unos papeles a casa de Thom. —Dijo y solo asentí. Después de nuestra salida del club y de que viera como la mujer a la que quería y deseaba en este momento se iba con el hermano de la mujer que me odia, Taylor. Después de eso fuimos a varios lugares a conseguir una buena vestimenta a Mai, compramos cosas para sobrevivir juntos estas semanas que estaría aquí y luego regresamos a casa para nadar unos minutos aunque se hicieron horas. —Hora de que te vistas no quiero llegar tarde. —Apareció en la orilla de la alberca. —Genial, con las ganas que tengo de ir. —Dije y él solo soltó una risa burlona. Me di una ducha corta y rápida, íbamos a un lugar elegante y de mucha clase así que busque algo lindo en el closet de mi mejor amigos y encontré un conjunto interesante, un pantalón n***o de vestir que me quedaba un poco pegado, una camisa blanca de manga larga, y un chaleco n***o y un blazer, me puse unos zapatos que no eran ta elegantes para tampoco verme como si fuera a una boda. Salimos de la casa rumbo a la de Thomas, Mai había dicho que él no iba a estar pero que su hija era quién nos iba a recibir, así que tenia que aprovechar este momento para que me conociera y dejara de ser solo un extraño, aunque quizá no me recordaría. Tocamos la puerta dos veces y nadie respondió, al tercer toque una voz grito del otro lado para que un segundo después la puerta se abriera como en cámara lenta dejando ver a una hermosa mujer en un vestido rojo que resaltaba cada una de sus curvas, se veía realmente hermosa. Nuestras miradas se encontraron y sentí una corriente recorrer mi cuerpo, tenia unos ojos hermosos, más de lo que me había imaginado y por la expresión en su rostro puedo apostar a que el alcohol no le ayudo a olvidarme. —Hola princesa, paso rápido por los documentos y nos vamos. —Dijo Mai poniendo un pie dentro de la casa y yo hice lo mismo. —Por cierto Chris te presento a Bella, la luz de mis ojos mi sobrina, Bella, mi mejor amigo Chris, platiquen en lo que yo traigo lo que busco. —No dejo solos. —Mucho gusto Bella. —Dije tomando su mano para dejar un suave beso en su mano sin despegar mis ojos de los suyos. —Eres más bonita de lo que tu tío expresa. Se sonrojo pero no dijo nada, solo me miraba sorprendida y recorriendo cada parte de mi rostro con su mirada, como sí intentara memorizar cada detalle, a los pocos minutos apareció Mai con un sobre rompiendo ese momento mágico.
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