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1497 Words
14.00 hrs. El hambre comenzaba a atacar mi interior y cuando desperté estaba en esa bella habitación donde un unicornio había vomitado, todo era feamente color rosa y muy alegre, no me lo tomen a mal me gusta la vida de color, pero no me gustan las habitaciones rosas. Me senté sobre la cama esperando a que mi vista se acostumbrara a la oscuridad de la habitación y una vez que lo hice me levanté de la cama tropezando con un montón de zapatos que había en piso hasta que pude llegar a la puerta, jale la perilla y cuando la abrí la luz me golpeó como si no la hubiera visto en años. Salí de la habitación y como por arte de magia la cabeza comenzó a darme vueltas, baje las escaleras en forma de espiral, vaya invento, hasta que pude poner un pie en la planta baja de la casa, todo comenzó a darme vueltas, fije mi vista en el sofá y camine hasta llegar ahí, me dejé caer y al instante una voz gruesa apareció detrás de mí. —Buenos días princesa.—El olor a perfume Sauvage de Dior delató su presencia.—La cruda está buena.—Dio la vuelta al sofá y se sentó justo al lado mío extendiéndome un café doble. —Te vas a ir al cielo Kev.—Acepté el café le di un trago demasiado largo para calmar mis nervios y el dolor de cabeza. — ¿No deberías estar en el trabajo? —No, cada uno tiene su día libre y hoy es el mío.—Contesto muy tranquilo y sentándose al lado mío.—¿Que pretendes hacer hoy?—Pregunto curiosos por mis planes. —Ire a visitar el centro comercial más cercano, tengo que redorar mi cuarto.—Dije arrugando la nariz en señal de disgusto. —¿No te agrado el rosa?—Soltó una risa en símbolo de burla La puerta principal de la casa se abrió y por ella entro Mai, con un par de bolsas blancas, y una sonrisa de oreja de oreja, en el segundo que nos vio a Kev y a mí en el sillón esa sonrisa se le borro, camino hasta la cocina sin decir ni una sola palabra. —Hello.—Dije levantándome y caminando hasta la cocina.—¿Todo bien? —Si supuse que tendrían hambre y como yo no he desayunado les conseguí comida.—Se dio la vuelta y me extendió un plato.—Tu favorito.—Sonrió y luego le grito a Kevin. Los tres comimos y reímos un rato, mientras ellos me contaban como era vivir en un puesto privilegiado y con las grandes vidas que tienen todos ellos, la vida de una persona rica siempre es mejor de lo que se puede imaginar, solo que para los que trabajan para mantener esa riqueza no lo es tanto. Mi familia pertenece a una de las más ricas de todo Estados Unidos y también de todo el mundo y mi abuelo se encargo de hacer que sus grandes ideas funcionaran lo suficiente para dejar una gran herencia a todos, gracias a eso la familia forma parte de un grupo selecto de empresarios exitosos que en su mayoría las tareas más difíciles son, ir a fiestas benéficas, cerrar tratos multimillonarios y dormir, lo que para algunos resulta más difícil que a otros. —Bueno me tengo que ir a seguir manteniendo viva la empresa.—Dijo Maison caminando a la puerta principal.—Tranquilo que un día sin ti no siempre es un caos.—Hizo un giro a Kevin y yo solo delimite a sonreír. —Bueno pequeño demonio.—Me dio un beso en la frente.—Me tengo que ir, tengo una cita.—Me dedico una sonrisa inocente y camino a la puerta. —Te amo tío, no me cambies por quien quiera que esa la afortunada mujer.—Soy un poco celosa cuando se trata de alguna cita de ellos. —Jamás podría, eres la dueña de mi corazón.—Grito antes de salir de casa. Subí a mi habitación para darme un baño, desempaque todas mis cosas y las acomode en su lugar, entre a la regadera y deje que el agua cayera por mi cuerpo, termine mi ducha y me vestí, algo cómodo con lo que pudiera salir a conocer la ciudad un poco y comprar algunas cosas, unos mom jeans rotos de las rodillas y una blusa negra de manga larga con un pequeño nudo en el centro de los pechos, tenis negros. Baje nuevamente y en el comedor había una nota con un juego de llaves, al parecer mi padre las saco para mi, deje junto a su nota un folder que contenía mis calificaciones y mi inscripción al ultimo año de la carrera, mi padre siempre dijo que para el sería un honor ver a su pequeña convertirse en toda una profesional, y bueno espero que esto sea una sorpresa para él. Salí de la casa en el auto que mi padre compro años atrás para mi, pero que nuca utilice, un Mini Cooper, blanco realmente hermoso, me dirigí al centro comercial y pase el resto de la tarde ahí, compre un par de pinturas y esas para redecorar mi cuarto y para hacer la casa más a mi gusto. Llegue a casa y como era de suponerse no había nadie, aproveche para calentar un poco de la comida que no logre terminar el en restaurante, coloque un poco de planas sintéticas en la casa, porque se que ninguno de los dos iba a cuidar de ellas, así que lo sintético viene mejor. Subí a mi habitación y decidí quitar el rosa y cambiarlo por diferentes colores, además de que soy una aficionada al arte, decidí pintarla a mi modo, me cambie una playera de Aaron y unos shorts que hace mucho no usaba por si llegaba a mancharme no echar a perder mi mejor ropa, tape los muebles y comencé. Encendí la bocina, conecte mi teléfono y subí todo el volumen, puse el aleatorio y comenzó a sonar “Don’t leave me alone”. Taylor. —¿Hay alguien en casa? Entre a casa de Thomas tal como me lo pidió, tenia que ir a recoger unos documentos y dijo que su hija podría ayudarme, pero nadie respondía a mi saludo, así que me dirigí a su oficina y en mi camino escuche ruido, musica, venia de una de las habitaciones —Wow.—Abrí ligeramente la puerta para poder ver que era.—Que bonita es.—Había una chica en el interior, quisiera creer que es su hija. Recogí los papeles que necesitaba pro antes de irme di un ultimo vistazo a esa chica hermosa que había visto, trate de ser lo más discreto posible para que no me viera y no lo hizo. *Llamada* —¿Bueno?—Conteste en susurro. —¿Qué haces? ¿Dónde estas?¿Tienes los papeles?—La voz al otro lado era Thomas. —Si a los tengo justo estoy saliendo, te veo en unos minutos.—Dije y salí corriendo de la casa. Bella La puerta de la casa se cerro de golpe y me asuste un poco porque creí que era la única aquí, pero luego me relaje al recordar que los policías de la entrada son muy cuidadosos con ese tipo de visitas, de cualquier manera baje un poco el volumen para escuchar por si alguien llegaba. —Princesa!—Escuche un grito en la planta baja y por la voz era Maison.—Princesaaaa!—Volvió a gritar. Deje la pintura de un lado y baje las escaleras corriendo, al pie de la escalera estaba Maison, brinque para que me abrazara y el me recibió con los brazos abiertos. —No ese verte tan pronto.—Dije aun abrazada a él. —Tengo alguien que quiero que conozcas.—«¿Novia? ¿Tú?, no por favor»—Es alguien especial, pero no más que tú. —¿Y dónde esta?—Dije soltándome de él y volviendo a poner los pies en la tierra. En ese segundo esto una chica muy bonita, de ojos claros verdes, más alta que yo pero menos que Maison, cabello castaño claro y podría decir que un poco rojizo. Tenia una sonrisa muy bonita que se le borro en al instante en el que me vio tomada del brazo de Mai, y me miro como amenazándome de muerte. —Mucho gusto Bella.—Extendí mi mano para que la tomara pero me ignoro y se acerco a mi tío. —Amor que es eso.—Dijo con una sonrisa fingida señalando su cuello. —Ups, mi culpa.—Respondí antes de que Mai dijera algo.—Te pinte un poco.—Le di una sonrisa y él me la regreso, cosa que enojo aun más a la chica.
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