—Bonita forma de marcar a mi novio.—Dijo la chica bonita en un tono hostil.—Ven vamos a limpiarte la pintura.
Jalo a Mai del brazo hacia la cocina y los seguí hasta ahí, me senté del otro lado de la barra que divide la cocina del comedor y me quede mirando y analizado a la chica.
—Puedo peguntar ¿qué hacías?—Se acerco hasta la barra.
—Estaba pintando el cuarto, que darle mi toque personal.—Ambos soltamos una risa.
—Así que ya no habrá más rosa.—Dijo al notar que la pintura era vino.—Que mal, me gustaba el rosa.
Sonreí ante el comentario de Mai y por un segundo olvidamos a su novia.
—Bella, ella es Nadia…—Dijo señalando a la chica.—Es mi…
—Novia.—Completo la frase la chica y tomo su brazo con autoridad.
Antes de que pudiera decir algo, la puerta de la casa se abrió y mi padre entro por esa puerta con un chico alto, guapo, muy parecido a Nadia, solo que su cabello es n***o y sus ojos claros miel y detrás de él mi persona favorita, Aaron.
—Hey Bella.—Corrió hasta a mi y me cargo.—Tenemos que hablar de muchas cosas.—No pensé que me hubiera extrañado tanto.
—Antes de que desaparezcan vamos a comer.—Dijo mi padre y extendió unas bolsas de comida.
—No te creo!—Tome las bolsas y corrí hasta la cocina.—Mi comida favorita!
Pasta pesto, es mi comida favorita, mamá solía hacérmela cuando era pequeña sobre todo en mis cumpleaños o cuando celebramos algo, era la mejor cocinando, papá nunca aprendi y se ha acostumbrado a comparar comida.
Calenté la comida junto con Aaron y luego la llevamos a la mesa, me senté al lado de Aaron y del otro lado Nadia y Maison, junto con el chico que no se ha presentado.
—Bell, te presento a Taylor, es un becario en la empresa.—Dijo mi padre señalando al chico.
—Mucho gusto.—Sonreí y me enfoque en mi comida.
—Parece que le gusta coquetear con todo el mundo.—Dijo Nadia en lo que pareció un susurro, pero todos lo escuchamos.
—¿Qué es esto?—Pregunto mi padre al ver un sobre al centro de la mesa.
Lo mire y sonreí, él tomo el sobre lo abrió y fue como si le hubieran dicho que su contrato millonario fue aceptado y ahora el 3ro de los millonarios, corrió a sacarme de la silla y abrazarme, fue el mejor abrazo que mi padre me ha dado.
—Dime que no es una broma.—Dijo tomando mi rostro.—¿Voy a ver a mi hija graduarse?—Volvió a abrazarme y luego me dio un largo beso en la mejilla.
—Mi sobrina favorita se queda ¿para graduarse?—Grito Maison y Nadie tosió, al parecer el agua se le atoro.
Maison y Aron se levantaron y me abrazaron en esos abrazos asfixiantes, jamás creí que les emocionara tanto que me fuera a graduar o que ellos vieran mi graduación, fue también una sorpresa para mi, me sentí muy querida, cuando mi padre me mando a Alemania pensé que era para alejarme de él, pero al parecer solo fue para que tuviera una mejor educación, cosa que agradezco.
—Espera dijiste sobrina.—Dijo Nadia interrumpiendo el momento familiar.—Perdón es solo que me sorprendió.
—¿Porque?—Dijo Maison sorprendido.—Es mi única sobrina, y es como mi hija.
«Siii, Maison al fin dijo admitió que es un adulto.»
La mayoría del tiempo él decía que era com su hermana, es la primera vez que dijo que soy como su hija, que lindo, por otro lado Nadia pensó que yo estaba coqueteando con mi… tío y eso si son muy raro, jamás podría, digo si es muy guapo porque nuestros genes son hermosos, pero es como mi padre.
—Bueno volvamos a la comida.—Dije y volvimos a sentarnos.
El resto de la comida no dejaron de cuestionarme sobre mis estudios, mi tiempo en Alemania y mis planes a futuro y eso de los planes es solo un pretexto ya que el plan es que Aaron y yo heredemos la empresa y si alguno de mis tíos llegan a tener hijos, se divide en partes iguales, pero por ahora solo somos los dos.
Fue un poco incómodo teniendo la presencia de Nadia y su hermano, fue aun más incomodo por el comentario de Nadia que no lo dijo pero insinuó que le coqueteo a mi tío.
Terminamos de comer y subo de nuevo a mi cuarto junto con Aaron, le mostré mi cuarto en proceso de transformación y acepto ayudarme, le dije que me encargaba del dibujo que estaba haciendo y que el se encargara del resto de las paredes.
Quería que mi cuarto fuera cómodo y especial, así que decidí hacer un dibujo especial en la pared opuesta a donde esta la cabecera de la cama, el dibujo es un universo que en el centro tiene un homenaje a dos de mis artistas favoritos, va pintado de colores obscuros, negros, azul obscuro y un poco de mareo, para resaltar las estrellas y el homenaje iría en un morado fosforescente que brillara.
En mi cabeza la idea suena espectacular y el dibujo se ve increíble, pero para Aaron suena a que no funcionara, así que apostamos, si lograba que se viera genial me pagaría 20 dólares por un mes cada día, cosa que no es nada para él, pero si el ganaba lo dejaría utilizar mi auto todo un mes y yo tendría que andar a pie.
Terminamos de pintar el resto de las paredes de color vino, tomado en cuenta que la otra pared tomaría más tiempo, tomamos un descanso y nos recostamos en el piso, hablamos de la vida de Aaron y de que al parecer el también tiene novia, me contó de la universidad y de como le ha ido en la empresa.
Aaron es mi medio hermano, es 2 años mayor que yo, su mamá y nuestro padre nunca estuvieron casados, e cambio con mi madre se casaron cuando Aaron tenia un año y mi madre lo adopto como su hijo, luego nací yo y nos volvimos muy cercanos, hacíamos todo juntos y Aaron vivir con nosotros y solo veía a su madre en verano, hasta que entro a prepa y se fue a un internado por voluntad propia lo que me rompió el corazón.
—Perdón por interrumpir.—Apareció Taylor en la puerta.—Su padre dijo que les avisara de la fiesta, hoy en el salón del fondo.—Sonrió y antes de que pudiéramos responder se fue.
—Te presentare a mi novia hoy en la fiesta.—Me dio un beso en la frente y salió.
Como aun faltaba tiempo para la fiesta me puse a trabajar en la pared cuando llego Jonathan, se acerco y tomo una brocha sin decirme nada comenzó a pintar como si me leyera la mente, se quedo unos segundos en silencio y luego me miro, las lagrimas comenzaron a salir de sus ojos y me preocupe, lo abrace y él me regreso el abrazo aun más fuerte.
—No puedo creer que vamos a verte graduarte.—El corazón me brincaba de alegría, jamás pensé que les emocionara tanto.
—Ay!, no es para tanto.—Dije y sonreí.
—Bell, eres la única sobrina que tengo y aunque esta Aaron, es diferente él siempre fue reservado con sus emociones, lo vimos crecer tan rápido que nos daba miedo que nos superara y cuando se gradúo fuimos tan felices porque sabíamos que ahora no nos dejaría en paz, pero contigo nos daba miedo que crecieras, no queríamos que nos abandonaras, y saber que te gradúas da miedo, por que en cualquier momento puedes irte y no volver.—Sonrió con tristeza como si ya me estuviera yendo, y me dio mucha ternura.
—No voy a irme a ningún lado y cuando me gradué me tendrás que soportar todos los días del resto de tu vida.—Sonreí y él solo me abrazo.—Te llene un poco de pintura.
—Te veo en la fiesta.—Se levantó y se fue.
19.00 hrs
Tardo alrededor de una hora para arreglarme así que decidí empezar, quitar la pintura del cuerpo es más difícil de lo que pensé y dicen que el tiner es una buena opción así que baje por un poco, mi padre me vio raro y luego subí corriendo, logre quitarme toda la pintura y me metí a la ducha.
Quería verme bonita y algo sexy, así que decidí ponerme un vestido corto dorado, con la parte de arriba cruzada muy bonito, como accesorios decidí solo pocos, aretes casuales, una pulsera que mi padre me regalo en mis 18 años, y una cadena brillante en la pierna.
Al terminar mi outfit me agrado el resultado, el cabello decidí enchinarlo y dejarlo suelto, un maquillaje delicado natural y sencillo.
Salí con Jonathan de la casa y caminamos hasta el salón, iba descalza ya que caminar en tacones iba a ser muy cansado, al llegar a la puerta volví a ser decente y me puse lo tacones, entre y en el instante una bella mujer rubia de ojos cafés obscuro, más enana que yo, me jalo hacia ella para llenarme de besos y abrazos.