Capítulo 5: "¿Es una broma?"

1457 Words
El fin de semana pasó y volvimos a Newport. Yo sigo haciendo lo mío, dibujando, leyendo y escuchando música. Trato de estar con mi mente en otra cosa, para no pensar en esos estúpidos 10 segundos.   Por suerte no lo he visto y planeo evitarlo por los días que quedan.  Estoy acostado en una de las reposeras del jardín de mi tío, mientras dibujó en mi cuaderno y escucho música por mis auriculares.   La luz del sol que me daba, desaparece. Levanto la vista de mi dibujo y veo a mis padres enfrente mío, uno al lado del otro.   Me quito los auriculares.  - ¿Que sucede? - pregunto. Solo se ponen de esa forma cuando tienen algo que decirme, algo que no es de mi agrado.   - Entra, hay algo de lo que queremos hablar contigo y tu hermano. - dice papá.   Los tres entramos y nos dirigimos al living. René ya estaba sentado en el sofá, me siento a su lado y nuestros padres enfrente.   - ¿Que sucede? - vuelvo a preguntar.  - ¿No se irán a divorciar? - dice mi hermano con preocupación.  - Eso sería lo último que harían. - digo.   - Si, fue media idiota mi pregunta. - dice mi hermano.   - ¿Pueden dejarnos hablar en vez de sacar sus propias conclusiones? - dice papá.   - Su tío se va de luna de miel un mes y nos pidió un favor. - dice Pa.   - Si quiere que nos llevemos a Bobby a Napa yo voto que sí, doblemente sí. - dice René haciendo referencia al perro de mi tío, por el cual está obsesionado.  - Es algo como eso... - dice Pa, me mira de reojo.  - Tengo el presentimiento de que no es algo bueno. - digo.  - Es algo bueno, solo que tú no lo vas a ver de esa forma. - dice papá.   - No sigan dándole vuelta al asunto, díganlo. - dice mi hermano.  - El tío Tim quiere que alguien se quede cuidando su casa, sobre todo por su canhijo. - dice papá.  - ¿Y quiere que nos quedemos a hacerlo? - pregunta René.  - De hecho, quiere que ustedes dos se queden. - dice Pa.  - ¿¡Qué!? - decimos a dúo con René.  - ¿Es una broma? - digo.   - No, escu... - comienza a decir Pa.  - ¿Es una broma? - vuelvo a decir. - ¿No se pueden quedar ustedes y nosotros volver a Napa? René sabe conducir de vuelta.   - ¿Y quién se encargará de la producción? - dice papá. - Se viene la temporada más importante. ¿Ustedes controlarán el viñedo y se harán cargo del papeleo?   - ¿Es una orden o es un favor? - digo molesto.   - Tu tío pidió el favor y nosotros damos la orden. - dice papá.  Miro a Pa suplicante. - Pa...  - No, no me lances la mirada. Fui el primero en acceder.   - ¿¡Qué!? - exclamó con sorpresa.   - Pa, la traición. - dice René.  - No sean unas reinas del drama, es solo un mes. - dice papá. - Tienen que encargarse de que el perro siga con vida hasta que llegue su dueño. Su tío les pagará y todo por quedarse en una casa que es más grande que todo el viñedo, con todas las comodidades y sin vigilancia. Ojalá de adolescente me hubieran ofrecido algo así.  - No me importa, ¡quiero volver a casa! - digo.   - ¿Cuál es la trampa en todo esto? - pregunta René. - Lo siento por desconfiar, pero no es muy de ustedes dejarnos solos en una ciudad diferente, en una casa desconocida, solos, sin vigilancia y todo por un perrito que tranquilamente puede ir a una guardería de mascotas.   Estaba tan absorto quejándome, que no había pensado en eso.   - Eso. ¿Es alguna clase de prueba? ¿Dejaran cámaras o algo?   - Solo queremos que cambien un poco de entorno. - dice papá.  - Que sepan desenvolverse en un ámbito distinto, que aprendan a ser responsables.   - ¡Y dejarnos aquí es su mejor idea para hacerlo! - grito parándome.  - Te sientas. - me ordena papá señalando el sillón.  Me siento, pero porque quiero, no porque me lo ordenaron.   - ¿Por qué no pueden ser unos padres normales? - digo molesto cruzado de brazos.   - Estos chicos están tan domesticados. - dice papá a pa.   - Precisamente por eso esto es buena idea. - dice Pa.   - Oigan si quieren tiempo para ustedes no es necesario que nos alquilen, basta con que nos den para un helado. - dice René. - ¿Y qué hay si algo nos sucede? No están acá a la vuelta.   - Nosotros no, pero el amigo de Tim vive en frente, nos dijo que les echaría un vistazo de vez en cuando.   Y cuando pensé que esto no podría ser peor.   - Por favor, quiero volver a Napa. - digo suplicante.   Ambos se miran, asienten y vuelven la vista a nosotros.   - Es nuestra última palabra... se quedarán aquí. - dice Pa.   - Ya verán que nos lo agradecerán. - dice papá.   - Váyanse al carajo, los odio. - digo enojado parándome y saliendo del living.   - Gabriel, vuelve. - me ordena papá. - No seas un niño caprichoso.   Entro a la habitación y cierro la puerta azotándola.   Enciendo un cigarrillo y me siento en el borde de la cama.   Esto no me puede estar pasando. ¿Tanta mala suerte se puede tener?   No solo bese al mejor amigo de mi tío, sino que a un hombre casado y que mínimamente me dobla la edad. Y la cereza del postre es que lo tengo que seguir viendo, ya que se ofreció a darnos un vistazo y sabiendo lo entrometido que es, no solo va a venir de vez en cuando a mirar que no hayamos perdido un dedo.   ¿¡Para que carajos lo bese!? Ah cierto, porque soy un adolescente virgen que se muere porque alguien lo bese.   Tocan la puerta de la habitación, sacándome de mis pensamientos.  - ¡Váyanse! - digo enojado. - No quiero verlos.   - Acabas de romper mi viejo corazón. - era el abuelo.   - ¿Estas solo? - pregunto.  - Si. - dice.   Me paró, quito la traba y abro la puerta. El entra y cierra la puerta. Ambos nos sentamos en el borde de la cama.   Me extiende la mano para que le convide de mi cigarro. Se lo doy. Él lo toma y lo arroja por la ventana.   - ¡Abuelo! - me quejo.   - Si puedo evitar que fumen un cigarrillo menos mi alma está un poco más en paz.  - Ayuda a la ansiedad.   - No me vengas con esa excusa idiota, que ya la escucho seguido con Fergus. - dice por Gus.   - Es la verdad.   - Entonces entiendes porque tus padres están preocupados por ti.   - ¿Por qué fumo? - digo molesto.   - Eso es tan solo una de esas cosas que les preocupa.  - Ya sé que no soy el hijo perfecto, pero...  - No. - me interrumpe brusco. - Tus padres no lo hacen por eso, no empieces con esa.   - ¿Entonces qué?   - Tienes que hacerte parte del mundo, abrirte un poco. No puedes estar con tu cabeza en tu mundo todo el tiempo.   - ¿Para qué hacerme parte de eso? El mundo es una mierda.   - No es perfecto y está muy dañado, pero tiene esas cosas buenas que hacen que valga la pena. No está mal ser soñador como tú, te admiro por eso, pero no puedes dejarte llevar por eso y olvidarte de vivir. - dice. Hace una pausa. - Eres tan Wallace. Te veo y me veo a mi mismo de hace muchos años atrás, veo a tu padre y a Gus.   - ¿A mi papá? - pregunto extrañado. - ¿Miss perfección?  - No digas eso. - dice enojado. - No sabes lo que le costó a tu papá estar donde está hoy. No critiques a las personas si no sabes el camino detrás de ellos.   - Lo lamento. - me disculpo. - ¿Alguna vez nos dirán que fue lo que sucedió?   - Todo a su tiempo. - dice palmeando mi pierna. - Ya sé que Newport no es la clase de lugar que te hace no querer irte nunca de acá, pero le tomarás cariño. Se trata simplemente de estar en un lugar distinto. Podrías usarlo como inspiración.   Suspiro. - Supongo.   - Newport es el origen. - dice.   - ¿A qué te refieres?   - Aquí empezó la familia. Por más que todos estemos lejos y hayamos de alguna forma, escapado, no hay que olvidarse de donde uno viene y donde comenzó todo.   - Me gustaría saber más de la familia. - digo. - Siento que estoy al margen.   - Pues velo a esto como una oportunidad de conocernos más y así conocerte a ti también.   - ¿Como lo voy a hacer si ustedes no me dicen nada?   - No seas tan flojo Sherlock.   - Tendré tiempo de sobra, supongo que podría jugar al detective.   El abuelo sonríe. Pasa su brazo por mis hombros, apoyo mi cabeza en el suyo.  - No seas tan duro con tus padres, que los aman muchísimo y solo se preocupan por ustedes.   Suspiro. - Esta bien.   - Anda, que luego te espero en casa para que pases el resto del verano.   - Ese plan si me gusta. - digo. El ríe.   - Además, lo tienes a tu hermano. Ya verás que no será tan malo y al final del mes te sentirás diferente.   - Solo es un mes.   - Muchas cosas podrían cambiar en un mes...  Ay abuelo, si tan solo supieras, muchas cosas pueden cambiar en 10 segundos... 
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