2. ¿Quién es él?

1346 Words
Alexis Unas voces femeninas se escuchan a lo lejos e inmediatamente meto de vuelta el bolso en el casillero. Me levanto y pretendo estar arreglandome el maquillaje frente a uno de los polvorientos espejos del vestidor. No puedo evitar echarle una última mirada al casillero por el reflejo, antes de salir de regreso al bar. El resto de mi turno me cuesta centrarme, mi mente divaga distraídamente entre las cientos de preguntas que se forman en mi cabeza. ¿Por qué escondería una bolsa con dinero en el vestuario de mujeres? ¿por qué Jameson no la dejó en su oficina? ¿hace cuánto está allí? ¿y alguien se daría cuenta si me lo llevo? La última pregunta permanece más tiempo del necesario en mi cabeza. Tendría que descartarla por imprudente y arriesgada, pero no puedo evitar darle vueltas y vueltas. Esta es una oportunidad única, quizás mañana ese bolso ya no esté allí y perdería la única chance caída del cielo de huir y conseguir una vida un poco mejor para Octavia. Podría pagar su universidad, un piso cómodo, ropa nueva. Podría correr ese riesgo, llevando la vida que me tocó cualquiera lo haría, sería nuestra salida de este agujero infernal. Pero solo tengo unas cortas horas para decidir. ━━━━━━━━━━━━━━━━━ Muevo mi pie frenéticamente mientras peino mi cabello frente a uno de los espejos para perder tiempo mientras otras dos chicas terminan de cambiarse para irse, al igual que yo, ya que nuestro turno terminó. Saco de mi casillero mi bolso y lo abro, tomo mi sudadera y me la pongo. Cuando termino las dos chicas se despiden y finalmente me quedo sola. Mi corazón se acelera y palpita en mis oídos mientras mi atención se centra en una sola cosa: Ahora o núnca. Abro el bolso con dinero y paso los billetes a mi bolso, cuando termino vuelvo a dejarlo vacío en su escondite. Miro el dinero en mi bolso y por un instante me quedo quieta, sopesando lo que estoy haciendo. Las oportunidades son de quienes las toman y no puedo dejar ir esta. Me levanto colgandome el bolso en el hombro y avanzo hacia la salida sintiendome especialmente observada pero sé que es mi imaginación. Me mezclo entre las chicas que están yéndose y rápidamente me alejo en dirección a mi parada de autobús con el corazón a mil. Hasta no estar lejos del club no estaré tranquila, dios, hasta no estar en otra ciudad no voy a estarlo. Muerdo mis uñas mientras espero a mi autobús que por suerte no tarda en llegar. Suelto un suspiro cerrando mis ojos cuando me dejo caer en uno de los asientos vacíos. Me aferro al bolso entre mis brazos mientras me hundo en el asiento, tengo la mente en blanco durante el camino de regreso a mi pequeño piso en el viejo edificio en el que vivímos con Octavia, ubicado en una zona del barrio a la que el autobús no se mete. Esa madrugada no puedo pegar ojo, escondo el bolso dentro del lavarropas y me acuesto en el sofá, tratando de distraerme con una película aunque no le presto atención. No puedo huir ahora mismo porque Octavia se encuentra en una pijamada con sus amigas del instituto y no puedo molestarla. Mañana tengo turno y me duermo pensando en si ir o no, aunque eso sería sospechoso. —Dios... —suspiro frotando mi rostro cansado antes de caer rendida. ━━━━━━━━━━━━━━━━━ A la mañana siguiente, mientras me arreglo para ir al bar, le envío un mensaje a Octavia para verificar que todo esté bien y me dice que regresará esta tarde, así que para ese momento ya debo tener todo listo. Llego a tiempo para el comienzo de mi turno de la mañana y el bar recién abre, cuando entro no puedo evitar notar a algunas chicas murmurando cosas entre ellas y busco a Tania con la mirada, pero mis ojos dan con Jameson hablando con dos hombres de seguridad, parece tenso y alterado. No puedo evitar alterarme. Mierda, ¿y si ya lo sabe? La opción de huir es lo primero en lo que pienso cuando tengo el presentimiento de que se trata del dinero, pero no puedo, ya estoy aquí y eso sería más que obvio. La conversación entre ellos parece terminarse y uno de los hombres se ubica en la entrada, bloquéandola. Veo a Tania y avanzo hacia ella pero no llego a hablar cuando una voz fuerte nos hace sobresaltar. —Hagan una fila ¡ahora! —ordena el otro hombre con el que hablaba mi jefe y todas nos miramos sin entender—. Ustedes también —nos dice a Tania y a mi dándonos un empujón para que nos movamos y nos ponemos en la fila. La incertidumbre y la certeza de que algo va mal se siente en el aire. Jameson pasa una de sus manos por su cabello, —Una de ustedes, no sé quién, no sé cómo, malditas desgraciadas, me ha robado dinero. El arrepentimiento me ataca y me repito una y otra vez lo estúpida que fuí por no haber huído ayer. —¿Por qué supones que fué una de nosotras? —pregunta en voz baja casi tímidamente una de las chicas y se encoge en su sitio cuando Jameson la mira. —Porque estaba dentro de uno de los casilleros en el vestuario de las mujeres —explica—. Ahora, lo preguntaré una última vez, ¿quién de todas ustedes imbéciles robó mi dinero? —remarca cada palabra con un tono que es una amenaza latente, ninguna dice nada y paso saliva con nerviosismo—. Si quieren que sea por las malas —saca un arma del cinturón de su pantalón y jadeos de horror cortan el aire—, por las malas será. Se acerca a la fila y jala del brazo a una de las chicas al azar, es brusco y la hace caer de rodillas al suelo. Automáticamente me tenso, abriendo mis ojos de más. —Si no me dicen quién fué, voy a asesinarla —amenaza y su mirada pasa por cada una de nosotras— y seguiré con ustedes, una por una. Mierda, ¿qué hago? ¡Piensa algo, Alexis! —Quiero una respuesta en cinco segundos —advierte— ¡quién mierda se ha atrevido a robar mi dinero! Su grito nos hace sobresaltar a todas y por un momento estoy por confesar, porque no por mi estupidez estas chicas inocentes correrán peligro, pero entonces una voz masculina resuena en el bar, llevandose la atención de todos. —¿Tu dinero? Un hombre joven, esbelto y de gran altura se encuentra de pie con dos hombres que no son del bar a sus espaldas. Su cabello es n***o, sus ojos oscuros y es bastante atractivo. Arquea inquisitivo una de sus cejas oscuras en dirección a Jameson y este está palido. —Oh Dios —susurra sorprendida Tania y siento sus dedos apretar su agarre en mi brazo. La miro, —¿Qué ocurre? ¿quién es él? —Es Bastian Caine, el criminal más buscado por la DEA, Alexis —murmura—. Es muy peligroso, si el dinero era suyo estamos jodidas. Siento como mi corazón deja de latir. Estoy. Malditamente. Arruinada. De esta sí que no tengo escapatoria. El tal Bastian avanza hacia Jameson a paso lento y veo al viejo abrir y cerrar la boca varias veces, buscando qué decir, pero parece que el ratón le comió la lengua. Yo estaría igual, es tan atractivo como intimidante y, al parecer, peligroso también. Bastian le da una mirada despectiva como si de una rata se tratara, antes de pasar de él, encaminandose en dirección a donde se encuentra la oficina de Jameson y este tarda un momento en reaccionar, no lo sigue hasta que uno de los hombres que vino con el pelinegro le da un empujón. Las chicas nos miramos sin saber qué hacer pero evidentemente no nos dejarán ir. ¿Ahora qué se supone que haré?
Free reading for new users
Scan code to download app
Facebookexpand_more
  • author-avatar
    Writer
  • chap_listContents
  • likeADD