Dawson coordinó todo, para que los movimientos fueran casi simultáneos. A primera hora de la mañana, iba caminando a paso firme y seguro hacia el edificio frío e impersonal. Su traje gris metálico, le brindaba la seriedad que el asunto requería; cuando su teléfono sonó, haciendo que se detuviera para atender la llamada. -Estamos en la casa de seguridad en Ciudad Alfa – la revelación lo hizo sonreír, tenía al testigo principal fuera de riesgos. -¿Hubo alguna complicación? –Preguntó para asegurarse. -No, nada. Pasamos desapercibidos – el detective le hizo saber. -¡Perfecto! Nos mantendremos en contacto sólo para lo necesario. ¡Gracias! –Terminó la llamada, marcando en su lista una cosa menos por la que preocuparse… Por el momento. -Licenciado, ¿cuál será el trámite del día de hoy? –La

