La nueva vida de Alexandra. Capítulo 18.
En el rostro de Verónica se dibujaba felicidad y preocupación a la vez, sabía que la muerte de Alexandra le traería grandes complicaciones si llegaba a anunciarse públicamente. El testamento de su padre era muy claro, sólo tendría acceso al 30% de la herencia, mientras que el otro 70% iría a parar a la beneficencia pública, lo cual no podía permitir de ninguna manera. Por otro lado, el saber a Alexandra muerta y fuera de su camino, la hacía sentir una inmensa felicidad, pues nunca la quiso, jamás significó nada para ella y por ende le alegraba profundamente haber podido deshacerse de ella aunque sea en forma indirecta, pero por supuesto que le habría encantado asesinarla con sus propias manos, quitarla del medio personalmente. Sin embargo si quería conservar la riqueza y el poder la necesitaba, Y eso le causaba una gran frustración.
– Maldita, hasta después de muerta sigues fastidiándome la existencia – Pensó.
– Inspector, necesitamos que la muerte de Alexandra permanezca oculta, mi hermana era un pilar muy importante y si nuestros inversionistas y socios saben que ha muerto eso podría causar un grave desequilibrio en nuestras acciones y próximos negocios – Comentó.
– Disculpe, pero no entiendo lo qué quiere decirme, mi deber es notificar a mis superiores sobre el caso – Explicó.
– Escúchame muy bien, no quiero que esto se sepa, estoy dispuesta a pagar lo que me pida por su silencio y por que nos ayude a que las investigaciones arrojen el resultado que a mí me conviene – Expuso Verónica abiertamente.
– Lo que me pide no es posible, usted me está confundiendo, no sé con qué clase de funcionarios está acostumbrada a tratar, pero yo de ninguna manera me prestaré para ese juego– Dijo el inspector tajantemente.
– Deja de hacerte el buen samaritano, conozco tu pequeño secreto, debo reconocer que lo tenías muy bien guardado, pero cuando se tiene dinero no hay secretos que se puedan ocultar para siempre – Señaló Mark.
– No sé de qué está hablando, no me obligue a arrestarlo por faltarme al respeto – Exclamó el inspector bastante nervioso.
– ¿Recuerdas a tu compañero de preparatoria?, Charlie se llamaba, lo mataste en aquella fiesta a las afueras de la ciudad, bebiste mucho y perdiste el control, y quien terminó pagando los platos rotos fue el pobre infeliz que terminó perdiendo la vida por tu culpa – Relató Mark tratando de chantajearlo.
El rostro del inspector se desencajó, se puso pálido de repente al recordar con las palabras que Mark había dicho uno de los sucesos más terribles de su existencia, gracias a su padre pudo mantener en secreto lo que había sucedido en esa fiesta, él no recordaba absolutamente nada pues también había bebido, pero cuando se despertó encontró el cuerpo de Charlie ensangrentado, y sus manos y ropa se encontraban también llenas de sangre, por lo que no había lugar a duda de qué él había cometido el crimen. Su padre lo ayudó para esconder lo que pasó esa noche, pero al parecer alguien más se había enterado de lo que consideraba enterrado y que al parecer lo perseguirá por el resto de su vida. Ahora se vería obligado a ocultar otra muerte quién sabe con qué obscuros propósitos, estaba acorralado, no tenía otra opción y Verónica y Mark se aprovecharían de ese secreto para manipular todo a su antojo.
– Entonces ya lo sabes, todo debe permanecer en secreto, nadie por ningún motivo puede enterarse que Alexandra murió, si te preguntan algo, dirás que nosotros la encontramos y que ella está bien, recibiendo la atención necesaria para curarse de su terrible desequilibrio, ahora quiero que me entregues el collar que encontraste en el accidente – Ordenó Veronica.
– ¿Crees que soy imbécil?, El collar de tu hermana será mi garantía para que ustedes guarden silencio, si ustedes divulgan mi secreto, entonces yo daré a conocer el suyo – Sentenció.
– No juegues con mi paciencia, si sabes lo que te conviene me entregarás ahora mismo ese collar idiota – Espetó ella furiosa.
El inspector se acercó y la tomó por la muñeca causándole un fuerte daño, la miró directamente a los ojos lo cual hizo temblar a la despiadada mujer.
– La que tiene que tener mucho cuidado con agotar mi paciencia eres tú, yo no tengo nada que perder, y por lo que veo ustedes sí, así que más te vale que dejes las cosas tal y como están, ambos tenemos un secreto y es mejor que permanezcan ocultos por el bien de todos – Advirtió.
Mark ni se movió para defenderla, había perdido el control, el inspector también tenía una forma para chantajearles, no obstante, esa no era su intención, tan sólo quería que se quedaran callados respecto al asesinato del cual acababan de enterarse.
El inspector comenzó a mover las piezas necesarias para que el caso apareciera tal y como necesitaba, tomó el collar de Alexandra entre sus manos y profundamente arrepentido expresó.
– Cuánto debiste haber sufrido, seguro esos malditos te hicieron vivir un infierno, y por lo que escuché no les conviene tu muerte y voy a averiguar porque, te lo juro, ojalá que desde donde estés puedas perdonarme por prestarme a su asqueroso plan – Pronunció visiblemente consternado.
El inspector era una buena persona, sólo que las circunstancias lo habían llevado por caminos adversos y no le quedó más alternativa que endurecer su carácter y convertirse en un hombre de hierro para poder salir adelante, pero en el fondo poseía un buen corazón y jamás quiso hacerle daño a Charlie, no recordaba nada de lo que sucedió esa noche, y no podía concebir la idea de haber lastimado a alguien, pues jamás lo había hecho, al contrario siempre procuro ayudar a los demás y hacer justicia priorizando a los más desvalidos. En tanto Alexandra y Diana, disfrutaban de un paseo en el campo, el único contacto con personas era una hacienda vecina donde la mayoría del tiempo tan sólo estaban los empleados, ya que los dueños pertenecían a la ciudad y sólo iban por allá en alguna ocasión especial.
– No ha salido nada en los medios de comunicación acerca de mí, tal como pensé Verónica quiere ocultar lo que pasó, seguro ya compraron a las personas encargadas del caso para mantenerlo todo en secreto – Comentó Alexandra.
– Tenías razón, a ella no le conviene por alguna razón que se sepa que estás muerta, y tal como piensas debe estar relacionado con el testamento de tu padre – Dijo Diana.
– Dejemos que se confíen, y cuando menos lo esperen empezaré a hacerles pagar una a una de las lágrimas que derrame, ni siquiera se van a imaginar de dónde viene todo – Aseguró.
– Ya no hablemos más de mí, mejor cuéntame, ¿Cómo está tu hermana? –.
– Su salud va deteriorándose cada vez más, cada día qué pasa la veo más débil, siento que le queda poco tiempo – Exclamó Diana con gran pesar.
– Lo lamento tanto, no sabes cómo quisiera poder hacer algo por ella para evitarte todo ese sufrimiento – Expresó Alexandra.
– Nadie puede hacer nada por ella, Dios así lo ha decidido y no me queda más que acatar su voluntad aunque eso me destroza por dentro –.
– No entiendo porque la gente buena tiene que morir, mientras que hay seres tan retorcidos que siguen viviendo como si nada –.
– Así es la vida amiga, tan indescifrable y misteriosa –.
Las jóvenes regresaron a la casa, y encontraron a su tía completamente destrozada, por lo que presurosas se aproximaron para ver qué sucedía.
– ¿Qué pasa tía?, ¿Por qué estás así? – Preguntó Diana bastante preocupada.
– Se trata de tu hermana hija, creo que está muriendo, debes darte prisa, ve con ella para que puedas despedirte – La instó Jennifer.
– Vamos mi niña, ve a despedirla, y dile que no se preocupe, que tú nunca estarás sola, que yo estaré contigo para cuidarte – Intervino Alexandra dándole un abrazo solidario.
Diana corrió a la habitación de su hermana, estaba sobre la cama pálida y sin fuerzas, hablaba en un hilo de voz, sus ojos se llenaron de lágrimas al percatarse de la presencia de la mujer que tanto la había cuidado, del ser que sacrificó incluso su propia felicidad para que ella estuviera bien.
– Tienes que luchar hermosa, no me puedes dejar, ¿Qué voy a hacer sin ti? –
– No llores hermanita, eres mucho más linda cuando sonríes, yo nunca te dejaré sola, ahora te cuidaré desde el cielo – Le dijo .
– Eso no me basta, yo te necesito conmigo, tú y mi tía son lo único que me queda – Exclamó.
– Ahora tenemos una nueva hermana, Alexandra siempre estará contigo, llámala, dile que venga quiero que estemos juntas las tres cuando yo tenga que irme – Le pidió .
Tal como su hermana se lo solicitó, Diana llamó a Alexandra para cumplir con el último deseo de la chica.
– Princesa, ya estoy aquí, me dijo Diana que querías verme – Dijo Alexandra.
– Dame tu mano, Y tú también Diana, quiero que me prometan que se cuidaran la una a la otra, y que siempre estarán juntas pase lo que pase, quiero qué tomes mi nombre. Y que a partir de mi muerte dejes de ser Alexandra para convertirte en una mujer distinta, allí iniciará tu nueva vida y por fin podrás ser feliz – Suplicó la joven.
– No digas eso, tú te vas a poner bien y estarás con nosotras – Contestó Alexandra.
– Ambas sabemos que no será así, el final ha llegado y deben dejarme ir, yo ya estoy muy cansada de tanto luchar, necesito dejar de sufrir, pero me siento muy feliz porque mi hermanita no se quedará sola, ahora te tendrás a ti y juntas van a salir adelante y estoy segura que serán muy felices – Exclamó la chica con mucha dificultad para respirar.
– Mi Diana querida, muchas gracias por todo lo que has hecho por mí, gracias por cuidarme y estar conmigo durante toda mi vida, pero ahora por fin podrás ser libre y quisiera que pudieras encontrar el amor y que vivas ese cuento de hadas con el que tanto soñábamos ¿Te acuerdas?, Conoce a nuestro príncipe y cásate con él, yo celebraré desde el cielo y desde allá te mandaré todas mis bendiciones, te amo hermanita – Expresó ella con su último aliento.
Poco a poco la respiración de la joven se fue apagando, y después de un largo suspiro cerró los ojos entrando a ese sueño profundo de donde no se regresa nunca.