La nueva vida de Alexandra. Capítulo 17.
– Alexandra, me estás asustando, explícame por favor a qué te refieres con que tienes que morir – Preguntó Diana sumamente preocupada.
– Ese automóvil está en llamas, desafortunadamente no hay sobrevivientes, dejaré allí mi collar, es una joya muy exclusiva cuyo certificado inmediatamente será descubierto y pensarán que estoy muerta – Propuso.
– Pero eso es muy peligroso, ¿Piensas que van a creerlo así de fácil? –.
– Estoy segura que lo harán, mi hermana no se caracteriza precisamente por tener una gran inteligencia, esa es la oportunidad que estaba buscando, acércate Diana, dejaremos el collar y un poco de mi cabello, así las muestras de ADN no dejarán lugar a duda de qué se trata de mi – Explicó.
Existía riesgo en lo que se le acababa de ocurrir, no obstante, tendría que intentarlo, era la única manera de poder moverse con absoluta libertad, Alexandra quería vengarse, y sería mucho mejor si pudiera actuar desde la sombra. Se acercó e hizo que un poco de cabello quedará enredado en el broche del collar para simular que se le había caído cuando surgió el accidente, algunas lágrimas brotaron de sus ojos, Pues le dolía mucho deshacerse de aquella joya que había significado un regalo muy preciado para ella, ya que su padre se lo había dado el día que le entregó la presidencia de la empresa.
– Perdóname papito, no tuve otra opción, tengo que dejar el collar para que crean que he muerto, para Verónica esta será la prueba irrefutable de mi fallecimiento – Dijo la joven envuelta en llanto.
Diana abrazó a su amiga tratando de tranquilizarla, debían darse prisa, ya que pronto cualquiera podría dar aviso a los cuerpos de auxilio. Diana y Alexandra hicieron lo propio para hacer parecer todo creíble, las maniobras estuvieron preparadas de tal forma que no habría lugar a duda de qué Alexandra falleció en ese accidente automovilístico. Las chicas se alejaron, el plan estaba puesto en marcha, ahora sólo faltaba esperar los resultados que arrojaría el plan que se les había ocurrido.
– ¿Estás completamente segura de lo que acabas de hacer?, Tú sabes que fingir tu muerte es un delito – Exclamó Diana preocupada.
– ¿Y lo que ellos hicieron conmigo no lo es acaso? – Contestó con un profundo odio reflejado en su mirada.
– Tienes razón, lo que acabas de hacer no es nada comparado con la monstruosidad que cometieron contigo – Dijo Jennifer, la tía de Diana.
– Yo nunca le hecho daño a nadie, siempre antepuse el bienestar de los demás, pero esta vez no me quedaré de brazos cruzados, me vengaré de ellos y llegaré hasta las últimas consecuencias, papá así lo hubiera querido – Sentenció.
Al cabo de un rato las jóvenes acompañadas de Jennifer llegaron a la casita de campo, era un lugar muy acogedor, con todas las características necesarias para sanar las heridas tanto físicas como del corazón. El paisaje era de ensueño, digno de admiración, en ese lugar tendrían todo lo necesario, vivirían en forma modesta, pero no les faltaría nada, contaban con un empleado qué mantenía todo en orden, un huerto de donde perfectamente podrían tomar temporalmente las provisiones necesarias para sobrevivir.
– Es un hermoso lugar, se siente una paz increíble aquí – Expresó Alexandra.
Me alegra mucho que te guste, aquí fui muy feliz junto a mis padres y mi hermana y creo que tendremos una buena vida – Señaló.
– Yo también lo creo, pero algo tendremos que hacer para solventar nuestra vida aquí, ahora no se me ocurre nada, no sé de qué manera poder trabajar para contribuir con los gastos, pero estoy segura que pronto pensaré en algo – Comentó.
– Yo saldré a trabajar, así que no te preocupes – Propuso Diana.
– De ninguna manera, ya has hecho suficiente por mí, y no seré una carga para ti, por ahora lo más importante es que asimilen lo de mi muerte, el resto ya lo veremos después –.
– Para esta hora ya todos deben saber sobre el accidente –.
– Estoy ansiosa por saber lo que pasará, ¿Qué hará Verónica?, No se porque pero algo me dice que no anunciará mi muerte y de alguna manera intentar a cubrirlo, por alguna razón nunca quiso verme muerta, y no creo que sea por compasión, hay algo más detrás de todo esto y voy a averiguarlo – Indicó Alexandra.
– ¿De qué crees que puede tratarse? – Preguntó su amiga.
– Siento que está relacionado con el testamento de papá, nunca lo vi pero estoy segura qué él antes de morir intentó protegerme por todos los medios, y de alguna manera dejó a Verónica atada de manos, por eso le convenía hacer que yo perdiera la razón, de esa manera ella podría tomar posesión de mis bienes sin problema –.
– Pero ella también es su hija, de cualquier manera al ser el único familiar vivo, sería ella quien tomaría posesión de la herencia –.
– Mi padre jamás confió por completo en ella, la quería mucho pero en el fondo siempre tuvo sus reservas en cuanto a la actitud de Verónica – Explicó Alexandra.
– Entonces lo más probable es qué ella también saldría afectada si tú murieras –.
– Exacto, por eso su perversa idea de volverme loca, así podría declararme incapacitada mentalmente para manejar la empresa, las propiedades y el dinero a su antojo, estuve pensando y creo qué por allí va el asunto –.
Alexandra estaba comenzando a descifrar el misterio por el cual fue encerrada, sólo le faltaba comprobar algunos detalles, y así lo haría, sólo esperaría un poco para tener a Verónica totalmente acorralada y así comenzar su venganza contra ella. Mientras tanto en la ciudad, la noticia del accidente había llegado, y tras revisar el lugar donde ocurrieron los acontecimientos, tal como Alexandra lo había previsto, encontraron el collar, el cual mandaron analizar de inmediato. Los resultados llegaron hasta la oficina del inspector, y se quedó petrificado al descubrir a quien pertenecía esa exclusiva joya.
– Aquí tiene lo que me pidió señor, mandamos investigar el collar a la exclusiva joyería dónde fue hecho, y aquí está el nombre del propietario – Informó uno de los oficiales.
– Debe tratarse de alguien importante, pero en este momento saldremos de la duda, es nada más y nada menos que Alexandra Cooper, no puede ser, es la chica desaparecida en el incendio de la clínica, qué mala suerte, salir de una desgracia para entrar a otra, pobre mujer – Lamentó el inspector.
Por otra parte, Mark y Verónica seguían en una profunda incertidumbre, estaban utilizando todos los medios habidos y por haber para encontrar antes que la policía a Alexandra, pero al no tener éxito, estaban comenzando a perder el control. Estaban discutiendo como siempre, ahora la actitud de ambos estaba mucho más irritable debido a lo que estaba sucediendo, tenían tanto que perder, que definitivamente no podían estar tranquilos.
– Ya deja de moverte como una loca, me estás hartando Verónica – gritó Mark .
– Y qué quieres que haga, si tus inútiles investigadores no han logrado dar con el paradero de mi hermana, lo dicho, no sirves para nada – Espetó completamente furiosa.
– Bueno, pues si te consideras tan inteligente, resuélvelo tú sola, a ver hasta donde llegas, eres una mujer cabeza hueca, para lo único que sirves es para gastar dinero a manos llenas, poco a poco estás dilapidando lo que a tu familia tanto trabajo le costó construir, al paso que vas muy pronto te quedarás sin nada – Le recriminó el.
– Ya cállate, me enferma escucharte hablar, eres un bueno para nada, y si no tienes algo mejor que decir mejor lárgate – Ordenó a los gritos.
Mark levantó la mano para golpearla, pero se detuvo, pues sabía que en ese momento no era conveniente, se disponía a marcharse cuando el teléfono de Verónica comenzó a sonar.
– Maldita sea, es el inspector, sólo espero que no la hayan encontrado – Exclamó Verónica llena de miedo.
– Dígame Inspector, ¿Tiene noticias de mi hermana? – Preguntó
– Tengo muy malas noticias, pero necesito que vengan a mi despacho para explicárselos en persona – Informó.
– Salgo inmediatamente para allá – Dijo Verónica cortando la comunicación.
– No puede ser, sucedió lo que tanto temía, ese imbécil encontró a mi hermana –.
– Debemos preparar un soborno, de alguna manera tenemos que hacer que ese tipo este de nuestro lado – Sugirió Mark.
– ¿Y crees que acepte? – Preguntó ella.
– Yo me encargaré, todo mundo tiene un precio, y este sujeto no es la excepción – concluyó el.
Ambos partieron hacia la oficina del director, él los recibió y les comentó sobre el accidente que acababa de ocurrir.
– Revisamos el perímetro, y en la zona del accidente localizamos este objeto, y al mandarlo evaluar en la joyería que fue hecho, pudimos constatar que se trata del collar de su hermana Alexandra, pegado al broche y además estaba averiado, pudimos encontrar un poco de su cabello, y al mandarlo analizar efectivamente nos confirma qué por desgracia ella falleció en ese accidente automovilístico – Informó el inspector.
Verónica comenzó a llorar haciendo gala del drama y la hipocresía que la caracterizaba, necesitaba sonar convincente para que el inspector no tuviera ninguna duda del supuesto dolor que sentía, no obstante, ahora estaban acorralados, ya que además del testamento de Lucas Cooper, estaba de por medio también el inspector a cargo del caso, con el cual no sabían si podrían contar para convertirlo en su cómplice.