La nueva vida de Alexandra. Capítulo 16.
Verónica escuchaba el informe del inspector, y sus palabras resonaban martillándole la cabeza como un constante recordatorio de lo que vendría para ella y su cómplice si todo aquello quedaba al descubierto.
– ¿Cómo es posible que hayan perdido a mi hermana?, Son una sarta de inútiles – Despotricó Verónica en contra de las corporaciones a cargo.
– ¿Existe la posibilidad de qué alguien hubiese sacado a su hermana de la clínica? – Preguntó siguiendo el protocolo de investigación.
– Eso mismo deberían contestarme ustedes, se supone que son los expertos – Continuó ella.
Mark se acercó y sutilmente la apretó en el hombro como señal de qué debería calmarse para no despertar suspicacias.
– Los registros de su hermana aparecen, pero no hay rastro de ella, por eso es que le preguntaba si había la posibilidad de qué ella hubiese salido del lugar antes – Indicó.
– La última comunicación que tuve con el director me dijo que su tratamiento estaba resultando sumamente complicado – Respondió Verónica.
– Entonces cabe la posibilidad de qué haya podido escapar durante el incendio aprovechando la confusión y el caos – Añadió el.
Mark y Verónica se miraron petrificados ante las palabras que acababan de escuchar, no obstante, no podían levantar sospechas, así que trataron de guardar la compostura para qué el inspector del caso no se diera cuenta de lo que realmente estaba pasando.
– Claro Inspector, eso puede ser una posibilidad, mi hermana estaba tan perturbada mentalmente, la última vez que vine a visitarla decía cosas sin sentido, se comportaba de manera incoherente, la pobre sufría un terrible desequilibrio desde que murió papá – Mintió.
– Por el momento no tiene caso que permanezcan aquí, los mantendremos informados sobre el curso de las investigaciones, les sugiero no abandonar la ciudad por cualquier cosa que pueda suceder, pronto los llamaremos a declarar – Informó.
Se quedaron de piedra con la noticia, sabían que aquello era algo muy peligroso, se encontraban al borde del acantilado, y cualquier movimiento podría ser fatal, logrando incluso desestabilizar todo lo que creían haber conseguido.
– Es mejor que tengamos todo listo, no sabemos si Alexandra sigue viva, tenemos que ser más inteligentes que ellos y encontrar la primero, por ningún motivo puede llegar a manos de ellos, eso sería nuestro fin – Explicó Mark.
– Maldita mosca muerta, pareciera que tiene pacto con el diablo, pero ya me encargaré de qué esa buena suerte termine – Amenazó.
– Deja tu venganza para después, ahora hay que ocuparse de cosas verdaderamente importantes, Verónica – Respondió.
Aquel par de seres perversos abandonó el lugar, pero no estaban tranquilos, la venganza de Alexandra estaba comenzando a rendir sus frutos, pues de cierta forma comenzaba a atormentarlos a la distancia con su sola desaparición. Las jóvenes acompañadas de su tía, se preparaban para marcharse a la pequeña casa de campo de los padres de Diana, Alexandra no había tenido buena noche, las pesadillas y recuerdos constantes de todo lo que vivió en aquella clínica del terror, habían dejado grandes estragos, además de los continuos malestares que tenía qué experimentar debido a las heridas de las cuales todavía no terminaba de recuperarse.
– Todos los medios de comunicación están hablando de lo que sucedió en la clínica, ya Verónica debe haberse dado cuenta que no estoy, y seguramente comenzarán a buscarme, me perseguirán como una jauría de lobos – Expresó Alexandra con un gesto indescifrable en su rostro.
– Nunca te encontrarán, el lugar a donde vamos es muy remoto, alejado de todo y de todos, ahora Veronica debe estar muerta de miedo pensando que te escapaste o que alguien más pudo haberte ayudado – Dijo Diana.
– Por fortuna nadie nos relaciona, supimos ocultar muy bien nuestra amistad y ni siquiera Margaret y el director se dieron cuenta, a la distancia poder llevar a cabo mi venganza de una mejor manera, esa maldita no sabe lo que le espera, y te juro por lo más sagrado que fueron mis padres, que no le va a alcanzar la vida para arrepentirse por todo el mal que me hizo – Advirtió.
– Amiga querida, entiendo perfectamente cómo te sientes, pero no permitas que el rencor se apodere de tu corazón, ahora la vida te está dando una nueva oportunidad Y debes aprovecharla, deja que el destino se encargue de ellos – Aconsejó la joven enfermera.
– No Diana, el destino no siempre está a nuestro favor, esos malditos ya han tenido demasiada buena suerte, y yo me voy a encargar de qué se les termine, derramará lágrimas de sangre, y me pagaran una a una de las humillaciones que me hicieron vivir– Exclamó furiosa.
Diana la miraba con infinita compasión, sabía que su amiga estaba profundamente lastimada, y ella le ayudaría a ir sanando sus heridas poco a poco, pero por el momento lo más conveniente era salir de la ciudad y alejarse del inminente peligro que los acechaba, Alexandra Cooper siempre fue muy conocida por todos, y su rostro jamás pasaría desapercibido, por lo que cualquiera podría reconocerla y dar aviso a las autoridades, y por ende Verónica la tendría nuevamente en sus manos. Por otra parte Charles y Margaret se encontraban muy graves en el hospital, eran custodiados por un fuerte cerco de vigilancia, les esperaba una larga condena después de todo lo que se había descubierto, sobre ellos pesaban muchos crímenes que sin duda alguna representarían muchos años de cárcel aunados al infierno que seguramente dentro de la prisión les harían vivir. Diana y Alexandra recogieron todo lo necesario, se abastecieron con las provisiones suficientes para que pudiesen pasar una temporada en el campo sin problema y partieron hacia la que sería su nueva vida.
– Por primera vez puedo respirar un poco de libertad, pero no creí que este día llegaría, todo aquello fue tan horrible que pensar en llegar a salir se reducía tan sólo a un mínimo de esperanza – Señaló Alexandra.
– En cambio yo nunca perdí la fe, sabía qué en algún momento se presentaría la oportunidad para poder escapar – Contestó Diana.
– A mí lo único que me mantenía con vida era el abrigo de tu amistad y esa infinita sed de venganza, por eso me aferré con todas mis fuerzas para salir con vida de todo aquello – confesó con un destello de odio en la mirada.
– Es inconcebible todo lo que tuviste que vivir hija, resulta imposible creer que tu propia hermana te haya hecho todo eso – Expresó la tía de Diana compadeciéndose de ella.
– Si cualquiera me escucha relatarlo, pensarían que estoy loca, que he perdido la razón y que todo es producto de una mente perturbada, ellos querían hacerme perder la razón, pero no lo lograron gracias a su sobrina que dejó de darme las drogas que ellos ponían en mi comida – Explicó .
La joven enferma permanecía dormida, era muy poco lo que podía mantenerse despierta, los fuertes medicamentos que tomaba, la mantenían sedada, en un profundo estado de sueño para que pudiese soportar el escarnio de aquella enfermedad implacable.
– ¿ Te deshiciste del coche de Max Phillips? – Preguntó Alexandra .
– Sí, lo abandoné al otro extremo de la ciudad Y le pedí a un amigo experto en tecnología automotriz que desapareciera todo rastro en el localizador, no creo que Philips haya tenido tiempo de rastrearnos, pero por si las dudas será mejor salir de la ciudad cuanto antes – Respondió Diana.
- No sabemos lo que sucedió con el guardaespaldas de Max, tal vez seguía inconsciente cuando la policía llegó, pero no creo que su jefe se preocupe mucho por el –.
Todo parecía marchar en absoluta calma, cuando A lo lejos, las mujeres se percataron de qué había ocurrido un accidente, el automóvil estaba en llamas, era un paraje solitario y al parecer no había sobrevivientes, ellas veían con tristeza la escena, pero no había nada que pudiesen hacer para ayudarles, y fue así como una idea cruzó por la mente de Alexandra.
– Pobre gente, es terrible lo que les ha pasado, creo que no sobrevivió nadie, es muy triste decirlo, pero de esta desgracia encontraré la oportunidad que tanto estaba buscando – Exclamó Alexandra esperanzada.
– No entiendo a qué te refieres, háblame claro por favor – Suplicó Diana.
– No existe otra solución, tendré que morir, esa es la única manera de qué me dejen en paz – Dijo causando una fuerte conmoción tanto en Diana como en su tía.