MATEO. Se acaba de ir, los momentos que la tuve en mis brazos, simplemente me sentí en el cielo, no me había dado cuenta de lo mucho que la amaba hasta ahora, es decir, sabía que la amaba pero no sabía que era tan grande lo que sentía. —Gracias por esto —le agradezco a Stefan y Amparo, ellos asienten sonriendo. —Sé que ambos lo necesitaban, no me imagino cómo deben estar sintiéndose ahora, porque yo no podría soportar una situación como esta —dice Amparo, yo me acerco y la abrazo. —No sé cómo pagarles todo lo que están haciendo por nosotros — —No hay que pagar nada, ahora iré a buscar tu celular, pero lo encenderás mañana —dice Stefan, yo asiento, él se despide de Amparo con un beso y se va, yo en cambio subo a mi habitación temporal, porque esto sería algo del momento, ya pronto est

